Un primer resultado de esta iniciativa francesa es seguramente la visita que el renunciante primer ministro libanés Saad Hariri, instalado en Arabia Saudita desde su dimisión, está realizando a Francia.

El politólogo Gilles Kepel, uno de los mayores especialistas europeos en Islam y mundo árabe, es un testigo privilegiado de la geopolítica actual: acaba de acompañar al presidente de su país, Emmanuel Macron, en una gira cuyo objetivo era la inauguración del Louvre de Abu Dhabi -el 11 de noviembre pasado- y que tuvo luego una escala no programada en Riad, la capital de Arabia Saudita, para una reunión con el príncipe heredero tras el golpe asestado por éste a parte de la elite local para concentrar el poder.

Invitado por la Embajada de Francia para, entre otras cosas, participar del Debate de Ideas del servicio cultural de esa sede diplomática, que coordina Guillaume Boccara, Kepel comenta dos buenas noticias: una es la caída del califato de Raqqa y Mosul, otra la derrota de lo que llama terrorismo yihadista de tercera generación en Francia. Pero una tercera noticia nada buena es que la tensión entre Arabia Saudita e Irán está en su máximo nivel.

Autor, entre otros, de El faraón y el profeta (1988), La revancha de Dios (1991), El Oeste de Alá (1995), La Yihad: expansión y declive del islamismo (2002), Las políticas de Dios (2006) y El terror entre nosotros. Una historia de la yihad en Francia (2016), Kepel es director de la Cátedra de Excelencia Medio Oriente Mediterráneo de la Universidad Paris Ciencias y Letras (PSL) en la Escuela Normal Superior.

"No sólo he visto esa serie sino que soy uno de los personajes", responde a la consulta de Infobae acerca de si Le bureau de légendes (Oficina de infiltrados), el gran éxito de la televisión francesa sobre espionaje y geopolítica que espera su cuarta temporada, reflejaba con fidelidad el rol de los servicios de inteligencia y la diplomacia francesa en la zona caliente de Medio Oriente y en el conflicto en Siria en especial.

En esta entrevista con Infobae, su visión sobre el terrorismo yihadista que ha golpeado a su país en los últimos años y sobre los recientes acontecimientos en Medio Oriente. Además, una referencia a su participación, casi involuntaria, en la serie Le bureau des légendes.

A los terroristas les hubiera encantado que ganara Marine Le Pen

— Usted afirma que la amenaza del terrorismo yihadista ha disminuido mucho en Francia. ¿A qué se debe? ¿Ya no preocupa la radicalización de jóvenes musulmanes?

Primero, la mayoría de los musulmanes en Francia no están radicalizados; es un grupo y vemos que, después de la gran ola de atentados de 2015 y 2016 que dejaron 239 muertos, hoy son incapaces de continuar sus acciones. No pudieron movilizar a las masas musulmanas como hubieran deseado, detrás de sus banderas, para provocar una guerra civil en Francia. Su objetivo era tomar de rehenes a las elecciones presidenciales y legislativas del año 2017 en Francia. Les hubiera encantado que ganara Marine Le Pen porque así podrían haber dicho a sus correligionarios: "¿ven?, los franceses son racistas y fascistas, no queda otra solución más que reagruparse bajo la bandera de Daesh o Isis". De hecho, Francia había sido bastante eximida del terrorismo yihadista hasta 2012. Hubo ataques en 1995, después de la guerra civil o yihad en Argelia, en especial con Khaled Kelkal que cometió atentados en subtes y trenes, pero la masa de padres de familia en Argelia, lo que en argot francés se llama "darons" (patrones, dueños de casa), que dominaban en esa sociedad, se negaban a respaldar a esos grupos y de hecho Kelkal terminó cazado en el bosque como una bestia salvaje y muerto por la gendarmería, lo que es un signo de que no tenía apoyo familiar. Hoy en día es muy diferente porque los que hicieron los atentados son jóvenes en su mayoría nacidos en Francia, educados en Francia, de origen inmigrante y, algunos, conversos.

— A raíz del juicio Merah, usted señalaba que las autoridades no entendieron el tipo de terrorista que era…

Sí, el gran error fue no comprender la naturaleza de los atentados cometidos por Mohamed Merah en 2012 [N. de la R: tres tiroteos en marzo de ese año contra militares franceses y contra un adulto y tres niños de una escuela judía, causando un total de siete muertos y cinco heridos]. El juicio contra el hermano de Merah acaba de concluir, no fue concluyente y la fiscalía ha apelado, pero vimos bien como Mohamed Merah había sido captado, socializado, en lo que podríamos llamar redes yihadistas de tercera generación, esas que fueron pensadas por el ideólogo de origen sirio educado en Francia Abu Musab al-Suri, un ingeniero, que había explicado que en la época de Ben Laden, cuando existía ese yihadismo piramidal, leninista si se quiere, que había desembocado en el 11 de septiembre, una operación enorme, perfectamente ejecutada pero que de todos modos había fracasado en movilizar a las masas porque venía de arriba, había que reemplazarlo por un yihadismo por abajo, en red, reticular, en rizoma. Él había notado que los jóvenes de origen magrebí o subsahariano estaban mal integrados en Francia, que el salafismo progresaba, y que por lo tanto era posible servirse de ellos para cometer atentados en su propio vecindario. Esos atentados debían suscitar una sobrerreacción de la sociedad, en ese momento vendría una segunda fase con el aislamiento en guetos que permitiría constituir bases operativas y luego una guerra general. Era su esquema, tal como figura en su libro de 2005, Llamado a la resistencia islámica mundial, que ha contribuido mucho a cambiar las mentalidades, en paralelo con el ascenso en Irak del grupo de Abu Musab al Zarqaui que creó un territorio sunita insurreccional frente al poderío creciente del chiismo que desembocará en la creación del Estado islámico en Rakka y en Mosul. Y la convergencia entre ambos Abu Musab, Al Suri y Al Zarqaui, desembocará en la situación que hemos conocido.

La teoría de los lobos solitarios es una imbecilidad

— ¿No cree en la teoría de los "lobos solitarios"?

No. Mohamed Merah fue la vanguardia de ese fenómeno que le explicaba, pero los servicios de inteligencia en Francia no lo entendieron, creyeron que era un "lobo solitario", lo que es una imbecilidad que viene de los Estados Unidos, los lone wolf. No es nada de eso, por el contrario, Mohamed Merah fue socializado en una red salafista yihadista cerca de Toulouse. Luego él y sus hermanos y amigos partieron a entrenarse en campos salafistas en Egipto y Yemen y luego pasaron por el yihadismo. Fue entrenado; no era para nada un lone wolf que se formó solo. Además, usaba el disimulo, iba a bailar, salía, pero eso no importaba porque iba a morir como mártir y todos sus pecados le serían perdonados.

— Pero el juicio fue en realidad contra el hermano de Merah. ¿De qué se lo acusaba?

De complicidad y de participación en empresa criminal con miras a ejecutar una operación terrorista. En el juicio no retuvieron el cargo de complicidad pero si la participación y por eso fue condenado a veinte años de prisión en vez de perpetua. Pero la fiscalía apeló. Este juicio llegó demasiado tarde. Quien debió ser juzgado, es decir Mohamed Merah, fue muerto por los grupos de intervención de la policía y no se entendió bien por qué, porque se lo hubiera podido capturar. Un juicio como éste tiene una función social de catarsis porque le permite a la sociedad hacer el duelo. Ahora bien, el resultado ha creado una gran frustración de la parte civil y de las víctimas y la sensación fue que este juicio no fue bueno porque la policía no admitió sus errores y su responsabilidad en el caso.

— ¿La policía no investigó debidamente?

En realidad, la policía local, de Toulouse, hizo una muy buena investigación, lo identificó enseguida,  pero sus jefes, en París, los orientaron hacia la pista de extrema derecha. Además estos atentados tuvieron lugar durante las elecciones, al final del mandato de Sarkozy, no sabemos cuáles fueron las interferencias políticas que hubo, no está claro.

— ¿Considera en parte disipado el riesgo de ese tipo de terrorismo en Francia?

El terrorismo yihadista de tercera generación ha sido derrotado, después de los 239 muertos que hubo, porque todas sus redes han sido desmontadas. Además, ese terrorismo funcionaba a partir de la coordinación entre Rakka y Mosul y los suburbios franceses. El 13 de noviembre (de 2015) fue el ejemplo típico, con un comando de una decena de personas que volvieron especialmente a través de Bélgica para atacar (la sala de conciertos) el Bataclan. Eso hoy ya no es posible porque el Estado Islámico no existe más, militarmente ha sido destruido. Además, durante los últimos dos años los atentados en Francia se justificaban por los bombardeos contra Estado Islámico porque los terroristas sabían muy bien que una vez que éste hubiese sido destruido, su modo de funcionamiento ya no sería operativo. Por otra parte, al revés que Ben Laden, que tenía gente muy sofisticada, muy bien entrenada, la teoría de la tercera generación dejaba a gente muy de base la decisión de elegir sus blancos y sus métodos de acción. Pasaron por debajo del radar de la policía, es cierto, pero no fueron capaces de mantener distancia intelectualmente y es por eso que fueron abatidos. Por ejemplo, en un momento dado decidieron enviar a mujeres a cometer los atentados. El objetivo era mostrar a los hombres que no tenían suficiente coraje. Pero en los ambientes salafistas la mujer no debe participar de ninguna manera en los combates, no estaban entrenadas, fueron detenidas enseguida, dijeron todo a la policía. Además se vieron fotos de estas mujeres atrapadas por las manos impías de los policías y para los salafistas quien expone el pudor de las hermanas frente a la policía, debe ser castigado.

Fueron vencidos militarmente, pero la ideología sigue ahí

— Fueron vencidos militarmente. ¿Qué pasa con los motivos que hicieron posible este tipo de acción violenta?

Este yihadismo de tercera generación se ha vuelto ineficiente, pero como lo demostró muy bien el juicio Merah la ideología sigue presente. La mayoría de ellos está en prisión, hoy las prisiones ofician de incubadoras de esta ideología, pero se ve bien en los chats que están muy desamparados por el momento. Por lo cual están en búsqueda de una nueva estrategia. El problema entonces es que fueron vencidos militarmente, policialmente, pero ideológica y socialmente los elementos siguen ahí, y esa es la política que lleva Emmanuel Macron hoy, que consiste por un lado en ser totalmente inquebrantable respecto a la seguridad, y es por eso que insiste en llamar al fenómeno "terrorismo islámico", a diferencia de (el ex presidente) Hollande que no quería nombrar nada, y al mismo tiempo modifica las leyes laborales para transformar la situación en los suburbios populares y resolver lo más posible la marginalidad de estos sectores, aunque algunos yihadistas son personas instruidas y con empleo; no hay una relación mecánica entre ambas cosas pero la reducción de la marginalización no puede más que ir en ese sentido.

Estado Islámico sobrevivió mientras una cierta cantidad de Estados tuvo interés en su supervivencia

— En tiempos de la Guerra Fría, las grandes potencias se enfrentaban en terceros escenarios apoyando a grupos insurgentes contra gobiernos enemigos. ¿Hay un respaldo, una estrategia, por parte de otros Estados detrás de estos grupos yihadistas?

Los movimientos terroristas en Europa no estaban directamente relacionados con Estados pero sí se beneficiaban a través de Daesh de financiamiento de sectores privados proveniente de un cierto número de Estados en particular de la península arábica. Ahora, si hablamos de Medio Oriente, efectivamente, la creación de Estado Islámico, que ha muerto pero duró de fines de junio de 2014 al otoño 2017, en esos 3 años, este califato de Mosul y Rakka se benefició del apoyo de varios partidos sunitas que veían la ocasión de combatir el avance del chiismo iraní en la región pero que también fue visto con mucho interés por el Estado de Bashar al Assad porque le permitía dividir sus enemigos, un poco como pasó en Argelia durante la guerra civil de los años 90: los mismos consejeros ex soviéticos que habían sugerido a los argelinos dividir bien a sus enemigos. En la guerra civil argelina había un grupo yihadista armado, el GIA, particularmente extremista y monstruoso, que se parecía mucho a Daesh por sus abusos y cuyo extremismo asqueó a la población que debía seguirlo y permitió aislarlos. El mismo escenario fue puesto en marcha en la guerra civil siria y permitió al régimen de Bashar Al Assad salir vencedor como los generales argelinos. Estado Islámico sobrevivió mientras una cierta cantidad de Estados tuvo interés en su supervivencia, algunos para mostrar que era un monstruo, caso del régimen sirio, otros como Turquía porque hacían negocios petroleros con ellos, y cierto número de movimientos sunitas veían ahí una barrera contra la expansión chiíta. A partir del momento en que ya nadie tenía interés en apoyarlo, desapareció.

El sistema saudita se había vuelto ineficiente para jugar su rol en la confrontación

— ¿Puede haber una guerra entre Arabia Saudita e Irán?

La tensión entre Arabia Saudita e Irán está al máximo hoy en día, y es por eso que el presidente Macron, en ocasión de su viaje para inaugurar el Louvre en Emiratos Unidos, ha vuelto y se ha detenido en Arabia Saudita. No conocía al príncipe Mohammed Ben Salman, que acababa de hacer esa purga en su país, arrestando a una buena cantidad de hombres de negocios y de príncipes, acusados de corrupción. En Arabia Saudita la cuestión de fondo es que Irán obtuvo tantos éxitos en los últimos tiempos que el sistema saudita se había vuelto ineficiente para jugar su rol en la confrontación, sobre todo porque se trata de un Estado rentista construido sobre una fuerte renta petrolera, redistribuida primero a todos los príncipes antes de llegar a la población, lo que crea un ciclo muy largo de toma de decisiones políticas totalmente inadaptado para la naturaleza del desafío iraní actual. Yo no sé si la apuesta del príncipe heredero Mohamed Ben Salman va a resultar, pero si no lo hubiera hecho el sistema saudita se habría derrumbado porque ya no hay petróleo a 100 dólares; a causa del fracking se puede tener petróleo a 35 dólares el barril. Estados Unidos está sacando 12 millones en barriles por día actualmente y en dos años estará a 20, 25 dólares el barril, y el peso de Medio Oriente, como exportador de la cuarta parte del petróleo consumido en el mundo ya no existirápor la reducción del consumo en los países de la OCDE, las energías alternativas y la llegada del fracking. Medio Oriente está cambiando su rol en el sistema mundial porque Estados Unidos ya no tiene interés en mediar en los conflictos porque el petróleo ya no es tan central, y también porque el conflicto israelí árabe que era el irritante clave de la inscripción de Medio Oriente en el sistema mundial está hoy en parte marginado por el conflicto entre sunitas y chiítas. Entonces, para los Estados Unidos ya no existe la obsesión de satisfacer al lobby judío local ni la obsesión del petróleo. Los términos del intercambio han cambiado y eso pone a Europa en primera línea porque los conflictos que se producen en Medio Oriente tienen un eco inmediato en nuestro territorio. De ahí la decisión de Emmanuel Macron de ver al príncipe para tratar de crear una posición mediadora. Él verá también a los dirigentes iraníes y este es un desafío fundamental para comprender la situación.

— ¿Pero cree que habrá una guerra abierta entre Arabia Saudita e Irán?

Tratamos de evitarla justamente. Es evidente que hay guerras que, desde el momento en que ambos protagonistas piensan que son de su interés… Pero antes de la guerra hay muchas fanfarroneadas, e Irán está ahora en posición dominante, como Rusia, en la región, pero son dos países frágiles, con economías mal integradas, muy dependientes del sector petrolero e, incluso si hay grandes inversiones asiáticas en Irán, el país no puede permitirse lanzarse de nuevo a un enfrentamiento, y con el deseo de Trump de suprimir el acuerdo sobre la energía nuclear iraní, los iraníes se encontrarían nuevamente marginados económicamente, y por eso necesitan una mediación europea.

— ¿Es posible que se dé marcha atrás a ese acuerdo?

Trump por el momento no anuló el acuerdo, emitió reservas y dejó al Congreso y al Senado norteamericanos jugar y reescribir las cosas, de modo que los norteamericanos seguramente van a endurecer su posición, pero me sorprendería que lleguemos a lo que quiere Trump, cuya elección ha convertido a Estados Unidos en una potencia imprevisible. Puede tuitear algo a la mañana y a la noche el Secretario de Defensa general James Mattis o el secretario de Estado Rex Tillerson, ex jefe del lobby petrolero, pueden considerarlo contrario a sus intereses, como se vio en el asunto del enfrentamiento entre Qatar y Arabia Saudita.

El presidente Macron dejó bien claro desde su llegada al poder que su objetivo es que el mundo sea todo lo multilateral posible

— ¿Qué puede hacer Francia, qué puede Europa, para evitar un nuevo conflicto en esa región?

El presidente Macron dejó bien claro desde su llegada al poder que su objetivo era que la toma de decisiones en el mundo sea todo lo multilateral posible. Y cultivó una relación particular con el presidente Trump para convencerlo de ello, en un contexto complicado en el cual Trump perdió la simpatía de Alemania cuando Alemania siempre contó con los Estados Unidos. En el sistema europeo, la relación germano-estadounidense permitió, entre otras cosas, la prosperidad alemana, que obviamente se debe primero a que los alemanes son alemanes y entonces se toman menos vacaciones que los franceses, pero también porque Alemania invirtió muy poco en su defensa porque contaba con el paraguas norteamericano. Y son Francia e Inglaterra, aunque el Reino Unido ahora dejó la Unión Europea, las que tienen lo esencial de la capacidad de despliegue militar europeo. La voluntad de Macron es crear más multilateralismo y su intervención mediadora en la región de Medio Oriente quiere hacerla en nombre de Europa.

— ¿Qué pasará en Siria?

En Siria, el grupo sostenido por Rusia e Irán hoy ha ganado la batalla en el terreno, aunque todavía quedan importantes concentraciones de yihadistas en la región de Idlib y cerca de la frontera turca, lo que evidentemente plantea el gran problema de saber qué será de ellos. Existen temores de que esos grupos dejen Turquía en dirección de África del Norte y de ahí pasen a Europa. Ese es un tema que todavía no está completamente terminado. Será ciertamente ocasión de chantaje con los países europeos. Ahora bien, el problema no es sólo el fin de la guerra sino la reconstrucción de Siria. Ni Rusia ni Irán tienen los medios para hacerla, eso no puede venir más que de la movilización del capitalismo occidental y se va a negociar evidentemente Irán no está en condiciones de imponer completamente sus dictados. Tampoco Rusia.

— Quería preguntarle si ha visto la serie francesa reciente, tan exitosa, Le bureau des légendes, y si considera que refleja fielmente la realidad del espionaje y de la diplomacia franceses en la región de Medio Oriente y en Siria en especial.

No sólo la he visto sino que soy uno de los personajes. Cuando esa actriz sublime que hace de espía en un momento es protegida, escondida, por los servicios franceses en una casa, como no tiene nada que hacer, para ocupar su tiempo le dan a leer todos los libros de Gilles Kepel…

Una escena de la miniserie Oficina de infiltrados (Le bureau des légendes)
Una escena de la miniserie Oficina de infiltrados (Le bureau des légendes)

— ¿Y se ajusta a la realidad?

Más o menos, sí. Es una serie un poco glorificadora del espionaje francés, de la DGSE (Dirección General de la Seguridad Exterior). De hecho, yo organicé un debate con su director y efectivamente ésta y otras son series francesas que al fin han alcanzado un éxito internacional. El objetivo no es forzosamente la búsqueda de la verdad, eso es un trabajo para universitarios, sino más bien hacer audiencia, pero entre ambos objetivos, no está mal esta serie.