La misión era verdaderamente difícil. El piloto tenía que aterrizar un helicóptero SeaHawk MH-60R en la pequeña plataforma de un buque, que no paraba de moverse por el oleaje descontrolado.

Adicionalmente, debía vencer los problemas de visibilidad producto de las lluvias intensas, y mantener la estabilidad a pesar de los fuertes vientos. El objetivo era probar la resistencia de estas nuevas aeronaves que fueron adquiridas recientemente por las Fuerzas Armadas de Dinamarca.

A pesar de estos escollos, el piloto logró cumplir satisfactoriamente con la meta. Tras algunos intentos fallidos, consiguió aterrizar el helicóptero en la plataforma de sólo tres metros de largo y 3.5 de ancho.

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