Un Humvee de las fuerzas especiales de Iraq con la bandera del Imam Hussein, una figura chiita importante (AP)
Un Humvee de las fuerzas especiales de Iraq con la bandera del Imam Hussein, una figura chiita importante (AP)

Tras dos años de ofensivas en sus alrededores, el ejército iraquí en alianza con milicias mayormente chiitas y con el apoyo aéreo de las potencias occidentales lanzó el domingo pasado un ataque final sobre la ciudad de Mosul, capital de facto del grupo terrorista Estado Islámico (ISIS, en inglés) en Irak y centro del sunismo en el país.

Los rápidos avances logrados contra los yihadistas y la cercanía de una esperada liberación generaron una ola de entusiasmo, pero aún es pronto para considerar al ISIS derrotado ni al Irak surgido de la invasión estadounidense de 2003 como un país estable.

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"Cada vez que se encontró frente a una gran operación militar en su contra, el ISIS se las arregló para pasar a la clandestinidad en lugar de luchar en forma convencional", dijeron Patrick Ryan, ex agente de inteligencia estadounidense, y Patrick Johnston, investigador en la corporación RAND, en su último reporte en el sitio especializado War on the Rocks. "Esta vieja táctica insurgente es la que le permitió a su predecesor, el Estado Islámico en Irak (ISI), sobrevivir a los ataques del gobierno iraquí y de los Estados Unidos entre 2004 y 2010", consideraron.

Las columnas de humo suben en las afueras de Mosul (AP)
Las columnas de humo suben en las afueras de Mosul (AP)

Formado oficialmente en 2006, el ISI, como ahora el ISIS, mantuvo su base de operaciones en Mosul y supo retirarse cuando la presión estadounidense hizo peligrosa su presencia para volver luego del retiro de las tropas del pentágono en 2011.

"Es probable que el Estado Islámico repita ahora esta aproximación, desactivando y dispersando sus unidades militares y reforzando sus áreas de inteligencia, seguridad y finanzas", agregaron.

La situación del frente en Mosul (Institute for the Study of War)
La situación del frente en Mosul (Institute for the Study of War)

Según un vocero de la coalición internacional liderada por Estados Unidos, esta reorganización de ISIS podría llegar más pronto de lo esperado, ya que las fuerzas iraquíes y peshmergas estaban "alcanzando sus objetivos a tiempo o antes de lo previsto".

Pero no todo pasa por el futuro del grupo yihadista. Las operaciones en Mosul ponen en relieve una vieja tensión en Irak, las relaciones entre la mayoría chiita, con fuerte presencia en el sur y en la capital, Bagdad, y una fuerte minoría sunita centrada en Mosul.

Ni las milicias chiitas que acompañan al ejército iraquí, y que reciben su apoyo de Irán, ni las fuerzas kurdas que participan de la batalla tienen un interés real en la zona, que escapa a sus respectivas áreas de influencia. Incluso en febrero un prominente político iraquí sunita, Osama Nujaifi, pidió que las fuerzas chiitas no participaran del esfuerzo final sobre Mosul y que permitan, en cambio, la actuación de los grupos sunitas que también participan del avance aunque en menor medida.

Fuerzas del gobierno iraquí esperan antes de avanzar sobre Mosul (AFP)
Fuerzas del gobierno iraquí esperan antes de avanzar sobre Mosul (AFP)

En el pasado hubo reportes de masacres perpetradas por milicias chiitas encargadas de liberar poblaciones sunitas, como ocurrió en la captura de Faluja, en junio, o Ramadi, en febrero. También hubo denuncias de desplazamiento de familias sunitas por parte de las fuerzas kurdas que actuaron en Sinjar, como resalta el analista Patrick Martin del Institute for the Study of War.

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Existe, a su vez, el temor de que la tropas chiitas tomen revancha con la población civil por las acciones de ISIS, que es un grupo extremista también sunita y que controla Mosul desde 2014.

Pero las fuerzas iraquíes no tienen la cantidad de hombres necesarias para conquistar Mosul, según consigna Martin, y debieron aceptar la presencia de las milicias chiitas de la Fuerza de Movilización Popular y a los Peshmerga kurdos.

A esta concordancia se agrega también la presencia cada vez más importante de Turquía, que se prepara para aumentar sus acciones contra el Partido de los Trabajadores del Kurdistán, grupo de origen marxista que mantiene un conflicto violento con Ankara, en el área si Mosul no es liberada.

"Las operaciones para retomar Mosul están resultando en un convergencia peligrosa de actores chiítas, kurdos y turcos que buscan influencia en el norte de Iraq", dijo Martin. "Un conflicto sectario, étnico e internacional entre las fuerzas atacantes le dará nuevas oportunidades a ISIS de reconstituirse después de la liberación", consideró.

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