
Alrededor del mundo se han dado casos de turistas varados en países ajenos al suyos, desesperados por salir y regresar a su tierra en plena pandemia de coronavirus. México no ha sido la excepción, cientos mexicanos han pedido ayuda para volver. Anahí Garduño, una licenciada en turismo, es una de esas personas. Tiene 25 años y, desde el pasado 17 marzo, continua sobreviviendo en la ciudad de El Cairo, Egipto, mientras pide ayuda a la embajada mexicana para que le ayude a volver.
El lugar tiene edificios grandes, polvosos, algo sucio y de una cultura muy distinta a la suya, describió. Esa ciudad con vida nocturna, actualmente cancelada por un toque de queda, tendrá que ser su hogar hasta el 28 de abril, día al que fue reprogramado su vuelo por la crisis sanitaria.
Ella está viviendo en un hostal del centro de la ciudad con el poco dinero que tiene ahorrado. Tuvo que cambiarse de lugar luego de enterarse que su vuelo se había cancelado, las fronteras se habían cerrado y posiblemente hasta dentro de un mes podría volver a México.
Con ella viven otros extranjeros varados en Egipto, todos de distintos lugares: Colombia, Bolivia, Perú, Brasil, Kenia, entre otros. En particular conoce a ocho, con quienes ha tenido que conjuntar esfuerzos porque ninguno tenía contemplado quedarse más tiempo.
Anahí renunció a su empleo de hotelería en Puerto Vallarta para viajar a Egipto en enero del 2020 como parte de un voluntariado ofertado por Organización No Gubernamental (ONG) AISEC. En ese mes, su destino no contaba con ningún caso de coronavirus y no imaginó que, lo que comenzaba en China, llegaría con esa fuerza a tierra egipcias y la dejaría atrapada y sin recursos en El Cairo.

Ella y los latinos con los que convive se han enfrentado a una buena cantidad de complicaciones que van más allá del idioma y la cultura. Contó a Infobae México que desde que comenzó a ser sonado el COVID-19, ella y sus compañeros decidieron comprar cubrebocas y guantes, razón por la que la gente actuaba con desconfianza hacia ellos e incluso “me llegaron a sacar de un lugar, creían que lo tenía por ser turista”.
Además, tienen problemas para comprar comida. En ciertas ocasiones, “no quieren vendernos algunas cosas, nos dicen que solo es por delivery (entrega), pero luego entran personas egipcias y les vende. También suben el precio de los productos”.
Varios locales que viven con ellos han tenido que ayudarlos a comprar alimenos. Pero aún así, por los pocos recursos con los que cuentan, se ven obligados a racionar la despensa, a comer “solo lo debido”.

Anahí pagó todo su hospedaje y vuelos por adelantado, pero el gasto extra que representa pasar un mes completo en el extranjero es incosteable para ella, que actualmente tiene solo sus ahorros para mantenerse.
Actualmente, ella cumple con en el aislamiento obligatorio para la población en Egipto y en el hostal es la única mexicana, pues todos sus compañeros del voluntariado lograron irse.
Del voluntariado al aislamiento obligatorio

Anahí Garduño partió de México con destino a El Cairo el 29 de enero de 2020, el plan era realizar seis semanas de voluntariado que terminarían el 17 de marzo. Antes de viajar escuchó del COVID-19:
Después de Egipto, viajaría a Europa. Anahí trabajo y ahorro mucho para pagarse el viaje y, en efecto, contó que vivió gratas experiencias en aquel país. Pero cuando el coronavirus, declarado pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS), comenzó a incrementar sus números en Europa y luego en Egipto, todo se complicó.
La primera consecuencia fue la cancelación de sus vuelos a Milán, Praga y Ámsterdam. Pero la verdadera pesadilla comenzó el 14 de marzo, dos días antes de volver. MarrocAir, la aerolínea que contrató, le notificó que su vuelo había sido cancelado. La última oportunidad de salir de Egipto con sus reservaciones antes del cierre de fronteras también había desaparecido.
El 17 terminó el voluntariado todas las reservas de hospedaje y apoyo por parte de la ONG con la que participó. Anahí estaba a la deriva, mientras varios de sus compañeros lograban regresar.
Un tiempo después, una pesada noticia llegó: las fronteras egipcias se cerrarían el 19 de marzo.

El primer ministro de Egipto, Mustafa Madbouli, anunció que se suspendería el tráfico aéreo en todos los aeropuertos de Egipto hasta el mes de abril. Una medida que costaría al gobierno cerca de 14 millones de dólares, pero que era implementada para enfrentar el virus.
En ese entonces, Egipto contaba dos personas muertas, 110 confirmaciones y 21 recuperaciones de COVID-19.
La mayoría de los que podían partir eran brasileños. Salieron por Dubai y pudieron llegar sin problemas a su país. Pero no solo ella tuvo que quedarse, todos aquellos cuyas escalas de regreso estaban en Europa, vivieron la misma historia.
El problema era el país se encontraba en un alto nivel de contagios. El 26 de febrero había reportado el primer caso de coronavirus en América Latina, pero el 17 de marzo ya había 25 personas muertas a causa de la enfermedad. Ir allá representaba un riesgo muy alto, así que tanto ella como los otros latinos decidieron mejor esperar por la respuesta de la embajada.
"Entré en desesperación, me sentía sola, no sabía que iba a hacer para sobrevivir ahí en este tiempo”. Habló entonces con los latinos que conoció en su viaje y cambió de hostal para vivir con ellos.
Vuelos cancelados y ofertas exorbitantes

Más tarde, los casos ya se contaban en miles y miles de personas contagiadas, principalmente en Luxor, Alejandría, Siwa y El Cairo. Acudió a la embajada mexicana donde no obtuvo ni respuesta ni apoyo.
Ahí conoció otros mexicanos, entre ellos, estaba Guadalupe Pérez y los 19 mexicanos más, un caso difundido por Infobae México, a quienes la embajada y la aerolínea contratada tampoco dieron respuesta.
Como en ese caso, Anahí contó que la aerolínea alemana Luftansa borró las reservas de vuelos de regreso que tenía. “Comencé a mover eso y me contactó la agencia con la que compré el boleto. Me dijeron que mi vuelo iba a ser reprogramado hasta el 28 de abril”.
Los vuelos son muy caros, señaló, incluso los organizados por el gobierno mexicano. La joven recibe ofertas de la embajada, pero el costo asciende a los 2 mil 500 dólares, es decir, 58 mil 470 pesos aproximadamente, y solo para viajar de Londres a México. Aparte tendría que pagar más de 81 mil pesos para viajar a territorio inglés desde Egipto
Las autoridades le dieron la indicación de esperar, pues las repatriaciones no son una opción. “No es un tema que se haya tocado en México hacia Egipto”, le dijo la embajada mexicana
Anahí Garduño se dice segura de estar con quienes vive, pero no sabe cuanto tiempo le durarán sus ahorros. También le preocupa su familia en México. Es consciente de que no podrá llegar de inmediato con ellos por los 15 días más de aislamiento para determinar si presenta o no la enfermedad, dos semanas más para que termine el cautiverio obligatorio a causa del coronavirus.
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