El robo de canes se ha disparado un 126% desde 2012. Foto: Shutterstock
El robo de canes se ha disparado un 126% desde 2012. Foto: Shutterstock

En la Ciudad de México, el robo de canes se ha disparado un 126% desde 2012. Si bien en ese año se contabilizaron 50 carpetas de investigación, para 2014 ya eran 70, en 2017 llegaron a 76 y el año pasado sumaron a 113. De acuerdo con asociaciones defensoras de los derechos de los animales como Perros Perdidos o Ayudando Perritos, las alcaldías más peligrosas para los perros de raza son Benito Juárez, Gustavo A. Madero, Miguel Hidalgo, Cuauhtémoc y Coyoacán.

En entrevista con Excélsior, la doctora Claudia Edwards, profesora de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM y miembro de la Humane Society International/ Mexico (organización para la protección de animales), explicó que una de las principales razones del robo es para reproducirlos y vender las crías, aunque también es para exigir un rescate o utilizarlos como sparrings de perros de pelea, es decir, los usan para preparar y entrenar al perro competidor.

Una de las principales razones del robo es para reproducirlos y vender las crías. Foto: Captura de pantalla - Televisa.
Una de las principales razones del robo es para reproducirlos y vender las crías. Foto: Captura de pantalla - Televisa.

La experta señaló que la forma más básica es colocando un collar con la placa y una correa. También recomendó que se cambie la ruta para pasear periódicamente y evitar que los niños pequeños lo hagan solos, ya que el riesgo de un robo aumenta.

Asimismo, menciona que se debe esterilizar a los canes y anunciarlo en su placa ya que esta condición los vuelve menos atractivos, si el objetivo es una cruza.

A pesar de estos cuidados, las herramientas como el chip subcutáneo o una placa con código QR son una opción.

El chip subcutáneo se inyecta en cualquier parte del cuerpo del perro y, al escanearlo, con un aparato especial, arroja los datos de identificación del animal y a quién pertenece, en caso de que ya no tenga su correa.

De igual manera, en entrevista con el mismo medio, Omar Pelcastre, director de Chip para Mascotas, señaló que es una práctica recurrente en Asia y Europa desde hace 15 años y que está regulada por las autoridades. Enfatizó que este chip es una herramienta de identificación permanente y que es tan pequeño como un grano de arroz; son seguros esterilizados y fáciles de colocar.

Los chips para perros son una herramienta de identificación permanente. Son seguros, esterilizados y fáciles de colocar. Foto: Shutterstock
Los chips para perros son una herramienta de identificación permanente. Son seguros, esterilizados y fáciles de colocar. Foto: Shutterstock

Este chip consiste en un código de identificación por radio frecuencia único de 15 dígitos que se coloca bajo la piel de la mascota con una aguja hipodérmica. No causa más dolor que una inyección típica. No se requiere cirugía ni anestesia, sin embargo se recomienda que esta aplicación la realice un veterinario.

Otras empresas ofrecen servicios más avanzados como colocar un geolocalizador y su precio oscila entre los 500 y 700 pesos, igualmente es vitalicio y no tiene contraindicaciones.

También existe una placa con código QR la cual, en caso de que una persona encuentre al perro, podrá escanearlo y consultar todo el expediente de la mascota.

Por otro lado, para Alejandro d’Harcourt, socio director de ID Animal, menciona esta placa, en conjunto con la búsqueda con carteles y en redes sociales, es la mejor forma de encontrar a un can. La ventaja de su servicio es que hay un call center que gestiona las búsquedas enviando una alerta a veterinarias, ciudadanos y negocios registrados en la aplicación (suman alrededor de siete mil).

Entre las razas más robadas en el país se encuentran los Chihuahuas, Schnauzer, Rottweilers, Bull Terrier inglés, Pomerania y Maltés, además de el Labrador y el Husky Siberiano.

Prisión a quienes secuestren animales

Derivado de lo anterior, la presidenta de la Comisión de Medio Ambiente en el Congreso capitalino, Teresa Ramos, presentó una iniciativa para sancionar con penas de 7 a 13 años de prisión a quienes secuestren animales y extorsionen a los dueños.

La diputada estableció penas en una tercera parte más severas que las aplicables al delito de extorsión, a fin de elevar el nivel de protección de los animales.


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