Los bonos de Pemex con vencimiento en 2027 han subido casi un quinto desde sus mínimos de noviembre de 2018 (Foto: REUTERS/Daniel Becerril).
Los bonos de Pemex con vencimiento en 2027 han subido casi un quinto desde sus mínimos de noviembre de 2018 (Foto: REUTERS/Daniel Becerril).

Los bonos vendidos hace dos años por Petróleos Mexicanos, la compañía petrolera más endeudada del mundo, se cotizan cerca de un récord a medida que la empresa estatal estabiliza la producción, las compañías de calificación se alejan de las rebajas de la calificación crediticia y los inversionistas globales intensifican su búsqueda de rendimiento.

Los bonos de Pemex con vencimiento en 2027 han subido casi un quinto desde sus mínimos de noviembre de 2018, cotizando en cerca de 109 centavos de dólar, incluso mientras la empresa lucha por cumplir un ambicioso objetivo de producción del gobierno. Pagan alrededor de 233 puntos básicos de rendimiento sobre la deuda soberana de vencimiento similar, en comparación con los 150 puntos básicos cuando se vendieron.

“Si bien hay algunos objetivos que no se han cumplido, como el nivel esperado de producción, la producción se ha estabilizado”, dijo Luis Gonzalí, un gerente de cartera de Franklin Templeton establecido en Ciudad de México, que posee deuda de Pemex. “Las tasas muy atractivas, junto con la disposición a pagar, hacen que la deuda de Pemex sea deseable para los inversionistas”.

Pemex fue azotado en junio del año pasado por una rebaja de Fitch Ratings a basura. Un movimiento similar por parte de Moody’s Investors Service o S&P Global Ratings seguramente llevaría a la eliminación de Pemex de los índices de grado de inversión en todo el mundo y a una posterior venta forzada.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha prometido hacer lo que sea necesario para apoyar a la compañía petrolera. (FOTO: ANDREA MURCIA /CUARTOSCURO)
El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha prometido hacer lo que sea necesario para apoyar a la compañía petrolera. (FOTO: ANDREA MURCIA /CUARTOSCURO)

Sin embargo, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha prometido hacer lo que sea necesario para apoyar a la compañía petrolera. En enero, analistas de Barclays escribieron que a pesar de los problemas que enfrenta Pemex, México tiene amplios recursos para ayudarlo. En tanto, analistas de UBS liderados por Rafael de la Fuente dijeron la semana pasada que la decisión de Moody’s probablemente espere hasta abril por lo menos, cuando se publiquen los resultados del primer trimestre.

La deuda de Pemex en su conjunto ha compensado un 27% desde que los bonos de 2027 alcanzaron su punto más bajo, en comparación con el 17% de los bonos de los mercados emergentes en dólares estadounidenses en promedio. Esto aún es menor al 29% que los bonos del gobierno mexicano retornaron en ese lapso.

Posiblemente, el optimismo quizá no durará mucho. Pemex enfrenta una ardua tarea para revertir más de una década de caídas en la producción, y tendría que aumentar la producción en un 13% para cumplir el ambicioso objetivo del gobierno para 2020. Perderlo renovaría la presión de una rebaja a una compañía con una carga de deuda superior a USD 100,000 millones. Pemex promedió 1,706 millones de barriles de petróleo diarios en diciembre, 64,000 barriles diarios por debajo de su objetivo.

La deuda de Pemex en su conjunto ha compensado un 27% desde que los bonos de 2027 alcanzaron su punto más bajo, en comparación con el 17% de los bonos de los mercados emergentes en dólares estadounidenses en promedio. (Foto: Bloomberg)
La deuda de Pemex en su conjunto ha compensado un 27% desde que los bonos de 2027 alcanzaron su punto más bajo, en comparación con el 17% de los bonos de los mercados emergentes en dólares estadounidenses en promedio. (Foto: Bloomberg)

Los inversionistas tienen cerca de seis meses antes de que Pemex se someta a un nuevo escrutinio, dijo Eduardo Suárez, jefe de economía latinoamericana de Scotiabank establecido en Ciudad de México.

“En estos diferenciales, la gente siente como si estuvieran bien pagados por el riesgo, con lo que estoy de acuerdo”, dijo. “Es como tomar bebidas en el Titanic, pero aún no hemos chocado contra el iceberg”.

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