Las lágrimas brotan de los ojos de Ana Lucía Salazar mientras cuenta su historia de abuso, durante una entrevista en la Ciudad de México. Salazar dice que fue abusada sexualmente por un sacerdote de la Legión de Cristo cuando tenía ocho años. (Foto AP / Marco Ugarte)
Las lágrimas brotan de los ojos de Ana Lucía Salazar mientras cuenta su historia de abuso, durante una entrevista en la Ciudad de México. Salazar dice que fue abusada sexualmente por un sacerdote de la Legión de Cristo cuando tenía ocho años. (Foto AP / Marco Ugarte)

“Son una agrupación delictiva disfrazados de curas”, Ana Lucía Salazar, dice valiente y sin tapujos lo que ya desde hace décadas habían denunciado muchos otros, pero sin que pasara nada. Habla de los Legionarios de Cristo.

Ana Lucía es cantante y conductora de radio y televisión. El 2 de mayo del año pasado escribió en su cuenta de Twitter: “Hola, quiero platicarles algo sobre mi...”

“Yo soy una de esas víctimas que sale después de 20 años a señalar a su abusador, sí existimos, sí somos reales, sí nos pasó”.

Cuando Ana Lucía tenía ocho años y era estudiante de primaria en el Colegio Cumbres de Cancún, fue abusada sexualmente por el sacerdote Fernando Martínez. Él era director de la escuela perteneciente a los Legionarios de Cristo.

Ana Lucía Salazar, víctima de abusos sexual por parte del cura Fernando Martínez de los Legionarios de Cristo (Foto: Especial)
Ana Lucía Salazar, víctima de abusos sexual por parte del cura Fernando Martínez de los Legionarios de Cristo (Foto: Especial)

Los Legionarios de Cristo es una congregación católica, fundada en la Ciudad de México en 1941 por el seminarista Marcial Maciel Degollado. La aprobación canónica se la dio el Vaticano siete años después y sus primeros sacerdotes fueron ordenados en 1952.

Uno de los negocios que más ganancias les deja a los Legionarios de Cristo es la red internacional de instituciones educativas que tienen, que van desde preescolar hasta universidades.

La primer escuela que fundaron fue el Colegio Cumbres, que abrió sus puertas el año 1954 en la Ciudad de México. Años más tarde ya se habían extendido a casi todo el país. En la década de los 90 llegaron a Cancún, Quintana Roo.

También por esos años, en 1991, Ana Lucía llegó de Monterrey con su familia a vivir a esa ciudad del Caribe mexicano. “Según era para que nos fuera mejor, y mira”, cuenta Ana Lucía en entrevista para Infobae México.

Sacerdote Fernando Martínez Suárez, miembro de los Legionarios de Cristo, acepto su culpabilidad en delitos de pederastia (Foto: Twitter@Ana1uSalazar)
Sacerdote Fernando Martínez Suárez, miembro de los Legionarios de Cristo, acepto su culpabilidad en delitos de pederastia (Foto: Twitter@Ana1uSalazar)
Se toparon con la niña equivocada y no estoy cansada de exigir justicia

“Yo no les voy a permitir que piensen que su institución vale más que las personas. Se toparon con la niña equivocada, se toparon con la niña equivocada, y no estoy cansada, no estoy cansada de exigir justicia”, sentencia Ana Lucía, ahora con la fortaleza de sus 36 años.

Ella sabe muy bien que es irreparable el daño que le hicieron: “Esto que me han hecho a mi es irreparable y no tiene vuelta".

“Casi destruyen mi vida, no sólo la institución sino la sociedad que los defiende, porque tienen una sociedad, hay un cúmulo de gente con poder que de verdad se siente orgulloso de decir yo soy legionario”.

Casi destruyen mi vida, no sólo la institución sino la sociedad que los defiende

Por eso es que decidió hacer pública su denuncia y contar que fue violada por el sacerdote Fernando Martínez, dentro del Colegio Cumbres, cuando era una niña.

Ana Lucía Salazar a la edad de ocho años, con el uniforme del Colegio Cumbres de Cancún (Foto: Twitter @Ana1uSalazar )
Ana Lucía Salazar a la edad de ocho años, con el uniforme del Colegio Cumbres de Cancún (Foto: Twitter @Ana1uSalazar )

“Entendimos que la única manera de poder presionar, para que de entrada se quite la prescripción de delito en violencia sexual contra la infancia, es realmente la visibilización del tema sin matices, crudo, tal cual; aunque sea fuerte, difícil y lascivo, hemos arriesgado eso para que este delito sea tipificado como de lesa humanidad".

Desde hace 22 años existen acusaciones contra los Legionarios de Cristo por abuso sexual a niños.

En 1997 se hicieron las primeras denuncias por violación a menores, acusando directamente al fundador de la congregación, Marcial Maciel.

En el 2006 el Vaticano ordenó el retiro del ministerio sacerdotal tras las denuncias acumuladas en su contra, y en 2010 la Santa Sede señaló a Maciel por “comportamientos gravísimos y objetivamente inmorales”, mismos que los legionarios reconocieron, pero para ese entonces ya había muerto el fundador.

A mi nadie me va a devolver lo que esos miserables me quitaron

“A mí nadie me va a devolver lo que esos miserables me quitaron, porque justicia para mí es que jamás me hubiera sucedido y me sucedió, pero si lo hago (denunciar), aunque para la gente sea tarde, lo hago por sus hijos que están estudiando en esos colegios”, dice con voz firme Ana Lucía.

Ana Lucía Salazar tiene las cartas que el nuevo director general de la Legión de Cristo, Rev. Eduardo Robles Gil, y su abusador le enviaron pidiéndole perdón (Foto AP / Marco Ugarte)
Ana Lucía Salazar tiene las cartas que el nuevo director general de la Legión de Cristo, Rev. Eduardo Robles Gil, y su abusador le enviaron pidiéndole perdón (Foto AP / Marco Ugarte)

Hace unos días, los Legionarios de Cristo aceptaron y confirmaron que al menos 60 menores fueron víctimas de abuso sexual cometido por Marcial Maciel. También reconoció 173 casos de pederastia desde su fundación en 1941, hasta la fecha.

Ana Lucía también exige que se pueda tener “un camino viable para que a todos estos delincuentes se les adjudiquen responsabilidades” y no solo pidan disculpas.

“O sea, que no se quede nada más en que sí es culpable, pero no lo podemos enjuiciar porque tiene 80 años, no, que se lleve a cabo un juicio, que haya un camino viable para que estos delincuentes se les adjudiquen responsabilidades, y digo delincuentes porque no solo fue el padre Martínez, sino la maestra Aurora Morales, toda la gente que estuvo involucrada, que sabía, que fueron sus cómplices porque no dijeron nada”.

Ella nos sacaba del salón y nos llevaba a la capilla para que nos violara

Está lista de cómplices empieza con la Miss Aurora. “Ella nos sacaba del salón y nos llevaba a la capilla o a la oficina del director (el sacerdote Fernando Martínez), y nos dejaba ahí para que nos violara”, narra Ana Lucía.

Marcial Maciel murió sin dar cuentas sobre las acusaciones de abuso sexual en su contra. (Foto: Archivo/Infobae)
Marcial Maciel murió sin dar cuentas sobre las acusaciones de abuso sexual en su contra. (Foto: Archivo/Infobae)

Aurora Morales era maestra del Colegio Cumbres e impartía la clase de Moral. También era quien ayudaba al padre Martínez a cometer los abusos sexuales.

“Todos los veían, los administrativos, todos. Cómo sacaban a las niñas de su salón, nos mandaba a la capilla o nos dejaba en la oficina del padre Martínez. Todos veían que el curita se encerraba con las niñas y luego salían llorando y nadie hacía nada”.

Fue cuando la maestra Lorena Ribón comenzó a denunciar, pero fue despedida y amenazada. Lo mismo pasó con otra maestra, Beatriz Sánchez, quien también denunció, explica Ana Lucía.

Él se paseaba con niños y niñas de kínder, les daba besos en la boca a la vista de todos

“Él se paseaba con niños y niñas de kínder, les daba besos en la boca a la vista de todos y nadie decía nada, solo la maestra Lorena lo encaró y le dijo que era una naca y que no entendía que eso era normal en la crema y nata de la sociedad cancunense”.

Ana Lucia Salazar muestra una foto de sí misma cuando tenía 8 años, en su teléfono inteligente durante una entrevista con Associated Press en la Ciudad de México. En ese momento, Salazar dice que fue abusada sexualmente por un sacerdote de la Legión de Cristo. (Foto AP / Marco Ugarte)
Ana Lucia Salazar muestra una foto de sí misma cuando tenía 8 años, en su teléfono inteligente durante una entrevista con Associated Press en la Ciudad de México. En ese momento, Salazar dice que fue abusada sexualmente por un sacerdote de la Legión de Cristo. (Foto AP / Marco Ugarte)

“La maestra Beatriz Sánchez y la maestra Lorena Ribón, fueron despedidas del colegio, amenazadas y perseguidas por defendernos”.

A partir de la denuncia pública de Ana Lucía otras víctimas lograron encontrar la fuerza necesaria para también acusar, públicamente, al sacerdote.

Tal es el caso de Biani López, que también fue abusada sexualemente por el padre Martínez, cuando tenía ocho años.

Mientras a una la violaban delante de otras, a las demás las tenía sentadas viendo y las ponía a leer la biblia

“Mi compañera Biani, también fue violentada en grupo. Mientras a una la violaban delante de las otras, a las demás que las tenían sentadas viendo, las ponía Fernando Martínez a leer la biblia”.

Eloy Bedia Diez, sacerdote de los Legionarios de Cristo (Foto: Especial)
Eloy Bedia Diez, sacerdote de los Legionarios de Cristo (Foto: Especial)

“Ella me lo cuenta a mí, porque una vez que estábamos hablando de las violaciones en las capillas, y que había una especie de cuarto pequeño donde guardaban las hostias consagradas y todo el material que ocupaba Fernando Martínez, ese era el espacio que él utilizaba para las violaciones, entre otros muchos lugares”.

Ana Lucía también recuerda que los abusos sexuales que sufrió a manos del sacerdote, eran cuando acudía a confesarse con él.

A mí en la confesión me violaba

“Yo recuerdo también, que a mí delict

Explica que el silencio de los adultos que trabajaban en la escuela y callaron, también tienen responsabilidad. “Eran cómplices silenciosos, adultos que no cuestionaron, adultos que son responsables porque estaban a cargo de niños”.

“Yo sabía que eran más, pero no sabía cuántas y no las conocía. Cuando yo hablé con la maestra Lorena, me dijo que eran niñas y niños, ya eran muchísimos, ella se dio cuenta y es cuando empieza a denunciar”.

Otro de los cómplices, que ella acusa, supieron de las violaciones que cometió Fernando Martínez, en contra de estudiantes del Colegio Cumbres, fue Jorge Bernal Vargas, actualmente obispo emérito de la Prelatura de Cancún-Chetumal.

Sacerdote Luis Garza Medina, de la congregación los Legionarios de Cristo (Foto: Especial)
Sacerdote Luis Garza Medina, de la congregación los Legionarios de Cristo (Foto: Especial)

“Jorge Bernal, a quien el episcopado no ha mencionado, fue a hablar con mis padres, les dijo que no pusieran denuncia porque me iba a afectar más a mi, que me iban a señalar y que era mejor que lo dejaran así”.

Uno más es Luis Garza Medina, sacerdote que en ese entonces era director territorial y fue quien cambió de estado en estado al padre, luego de que aparecieran las primeras acusaciones de abuso sexual contra Martínez en la década de los 80. Garza Medina también está acusado de violación a un adolescente.

Eloy Viera Diez, fue quien les dijo a mis padres que había que entender que el padre era hombre y tenía necesidades, por eso violaba niñas

“Mis padres hablaron con Luis Garza Medina, quien estuvo cambiando a Fernando de colegio en colegio hasta que lo puso en Cancún, y por supuesto con Eloy Biera Diez, que fue quien les dijo a mis padres que había que entender que el padre era hombre y tenía necesidades, por eso violaba a niñas”.

Jorge Bernal Vargas, actualmente obispo emérito de la Prelatura de Cancún-Chetumal (Foto: Especial)
Jorge Bernal Vargas, actualmente obispo emérito de la Prelatura de Cancún-Chetumal (Foto: Especial)

Jorge Bernal, Eloy Biera y Luis Garza Medina siguen siendo parte de la cúpula de los Legionarios de Cristo; ellos están nombrados para ser parte de los capítulos generales del 2020, máxima autoridad de los Legionarios de Cristo, que empiezan en enero.

“Muchísimas personas que estuvieron coludidas, como la mesa directiva del colegio que lo supo, hubo padres inversionista que lo supieron, gente muy poderosa de la sociedad de Cancún que amenazaron a mis padres para que se fueran si querían seguir con la denuncia, también los protegían”.

Ana Lucía ha emprendido una lucha contra el abuso sexual infantil, que empezó a ser pública con un tuit, pero ella lleva toda su vida enfrentando las secuelas.

“Un día simplemente ya no lo aguante", dice Ana Lucía tratando de contener el llanto.

El Colegio Cumbres de Cancún, Quintana Roo, es propiedad de los Legionarios de Cristo (Foto: Especial)
El Colegio Cumbres de Cancún, Quintana Roo, es propiedad de los Legionarios de Cristo (Foto: Especial)

“Lo que me pasó ya no lo soporté más. Mi cuerpo, mi mente, mis emociones ya no pudieron más, ya estaba somatizando la violencia, me dolía la cabeza, todo, la piel, estaba llorosa, retraída, cansada todo el tiempo”.

Ya no aguanto lo que me hace el padre

“Me di cuenta que me sentía muy mal y yo no entendía, había una parte de mí, de mi cuerpo, de mis emociones, decía: me siento mal, no me gusta, me da vergüenza y había otra parte de mi que peleaba con esa parte muy natural, y pensaba: es un religioso, es un padre y nada de lo que hace está mal porque son buenos. Hasta que un día tuve la claridad para asociarlo y de decir, ya no aguanto lo que me hace el padre”.

Ana Lucía cuenta que siempre fue una niña "muy linda, honesta, muy atrevida. Que le gustaba mucho bailar, cantar, porque desde muy niña supo que quería dedicarse al espectáculo.

Yo fui una niña feliz hasta que me topé con el depredador sexual más malvado que casi acaba conmigo
Ana Lucía Salazar denunció que el director del Colegio Cumbres de Cancún, el sacerdote Fernando Martínez, abuso sexualmente de ella cuando tenía ocho años (Foto: Especial)
Ana Lucía Salazar denunció que el director del Colegio Cumbres de Cancún, el sacerdote Fernando Martínez, abuso sexualmente de ella cuando tenía ocho años (Foto: Especial)

“Era una niña muy soñadora, segura de mí misma, no me daba miedo ni pena nada, con muchas ilusiones, yo fui una niña muy feliz hasta que me topé con el depredador sexual más malvado que casi acaba conmigo”.

Luego de denunciar en el colegio Cumbres la violación de la que fue víctima Ana Lucía, ella tuvo que seguir en la misma escuela por presiones y amenazas de las mismas autoridades escolares.

Además, platica con tristeza que sus padres perdieron todo económicamente, porque en los negocios que tenían les empezó a ir mal.

“La sociedad de Cancún les cerró las puertas por estar denunciando al sacerdote, perdimos todo y nos regresamos pobres. Nunca fuimos extramillonarios, pero mis papás con mucho esfuerzo me metían a esos colegios pensando que era lo mejor”.

El 13 de enero los Legionarios de Cristo hicieron público un comunicado en el que dicen, el sacerdote Fernando Martínez se declaró culpable de pederastia.

Ana Lucía Salazar sostiene una de las cartas que su abusador le envió pidiéndole perdón, durante una entrevista en la Ciudad de México. Su abusador le pidió perdón
Ana Lucía Salazar sostiene una de las cartas que su abusador le envió pidiéndole perdón, durante una entrevista en la Ciudad de México. Su abusador le pidió perdón "por el grave daño que te causé". Llamó a su comportamiento "fallas" que fueron el resultado de una "sexualidad incontrolada". (Foto AP / Marco Ugarte)

En el documento piden perdón a las víctimas y al mismo sacerdote acusado por no haberlo ayudado cuando se revelaron los abusos que había perpetrado.

De acuerdo a la investigación que se realizó y los resultados del proceso que se llevó ante la Congregación de la Doctrina de la Fe, por el bien de la Iglesia, Fernando Martínez fue abusado sexualmente por el fundador de los Legionarios, Marcial Maciel.

"Como institución también pedimos perdón al P. Martínez por los abusos que él sufrió y por no haberle ayudado adecuadamente cuando salieron a la luz los abusos que él había cometido”, señala el texto.

El sacerdote Martínez ya no podrá ejercer el ministerio sacerdotal, sin embargo, seguirá perteneciendo a la organización religiosa, con autorización de la Santa Sede.

(Foto: Legionarios de Cristo)
(Foto: Legionarios de Cristo)
Nada más que tú y Dios pueden darme la paz

"Nadie más que tú y Dios pueden darme la paz”, le escribió Fernando Martínez a Ana Lucía en una carta que ella recibió hace unos días.

“Estás cartas son disfraces. Son amedrentadoras, son revictimizantes, son maltratadoras. Te mandan cartas para que la gente vea que te piden perdón, para que la opinión pública se divida, porque siempre sale un loco que los defiende y no uno, sino miles”, dice claramente molesta.

Indignación es lo que siente sobre la carta que le mandó su violador. “Nunca ha salido nada bueno de ellos, o sea, qué principios puede tener una institución la gente que está dentro, que prácticamente fue educada por Marcial Maciel, un delincuente, es como si esperáramos que de un cártel del narcotraficantes saliera una persona buena, no hay diferencia”.

“Son unos delincuentes y estafadores, y no lo digo yo porque me hayan violado de niña, sino simplemente quien los fundó es un delincuente violador y unos son cómplices de los otros, y si hay alguien bueno que no sabía, pues ya lo sabe, y si siguen trabajando para ellos es igual de miserable”, dice y está vez se nota el enojo en su voz.

(Foto: Especial)
(Foto: Especial)
Yo no me puedo quedar callada. A ellos (los Legionarios de Cristo) no les importaron las violaciones a niños, a mí sí, por eso hablo

“Yo no me puedo quedar callada. A ellos (Legionarios de Cristo) no les importaron las violaciones a niños, a mí sí, por eso hablo porque lo único que hicieron fue cambiarlo a Salamanca como si no hubiera pasado nada y en España seguía violando niños”.

“Lo mínimo que exijo es justicia, y no es un favor que me hacen, están confundidos si creen que me están haciendo un favor mandándome una cartita y pidiéndome perdón. Yo voy a seguir, tengo que seguir hasta que esto se esclarezca de forma correcta y adecuada, a la altura de lo que las víctimas nos merecemos, porque nosotros somos el centro, no la Iglesia como dice el papa Francisco, el ´bien de la Iglesia´, no, nosotros somos el centro y merecemos justicia”, dice, totalmente decidida Ana Lucía Salazar.

En un informe que fue presentado hace unos días en la reunión de la máxima autoridad de los Legionarios de Cristo, la congregación católica reconoce 173 casos de abuso sexual.

(Foto: Legionarios de Cristo)
(Foto: Legionarios de Cristo)

Los legionarios señalan a 33 sacerdotes como responsables de los casos de abuso sexual contra 173 niños, en su mayoría de entre 11 y 16 años de edad.

Los sacerdotes que cometieron estos delitos representan el 2.44 % de los 1,353 ordenados a lo largo de la historia de los legionarios. De ellos, seis han fallecido, ocho dejaron el sacerdocio, uno abandonó a la congregación y 18 continúan dentro de la orden, aunque sin servicio pastoral ni cercanía con menores de edad, aclara el documento.

El proceso contra los responsables podría enfrentar dificultades desde las posibilidades de denuncia, debido a que 14 de los 33 sacerdotes que son señalados como abusadores ocupan puestos de autoridad en la congregación, la cual ha sido señalada de obstaculizar los procesos que buscan justicia.

En la década de los años 60 los Legionarios de Cristo abrieron escuelas en Irlanda y los Estados Unidos. En los siguientes años fundaron colegios en otros países de América y Europa. Actualmente tienen presencia en Filipinas, Corea, Italia, España, Argentina, Canadá, Colombia, Venezuela, Chile, Alemania, Austria, Suiza, Irlanda, Francia y Brasil.

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