Los utensilios desechables de unicel no solo contaminan, sino que también son dañinos para la salud (Foto: Cortesía)
Los utensilios desechables de unicel no solo contaminan, sino que también son dañinos para la salud (Foto: Cortesía)

Debido a que el unicel tarda aproximadamente de 800 a 1,600 años en degradarse, según información de la UNAM, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) pidieron a los usuarios tomar conciencia sobre el uso de este producto y su impacto en el medio ambiente.

Y es que, al derivar del poliestireno, un material utilizado en el sector de los envases y la construcción, el unicel resulta nocivo para nuestra salud, y aunque hasta el momento no se considera tóxico, existe la posibilidad de que algunas moléculas simples queden sueltas y causen daños.

La exposición al unicel puede afectar el sistema nervioso central e irritar los ojos, la nariz y la garganta, así como las vías respiratorias, provocando confusiones, cefaleas, somnolencia, mareos, fatiga, vértigo y falta de coordinación.

Además, cuando se calientan los empaques de unicel junto a la comida en el horno de microondas se produce un efecto que podría resultar sumamente agresivo para la salud, por lo que también se recomienda evitar hacer esta mezcla.

Por lo anterior, ambas dependencias piden fomentar una cultura de consumo responsable; asimismo, recomiendan utilizar la vajilla o productos biodegradables.

“Utiliza productos hechos a base de minerales, de fibra de caña de azúcar, papel reciclado o fécula de maíz”, publicó la Cofepris a través de su cuenta de twitter.

Al calentar los empaques de unicel junto a la comida en el microondas se produce un efecto que podría resultar tóxico y agresivo para la salud (Foto: Cortesía)
Al calentar los empaques de unicel junto a la comida en el microondas se produce un efecto que podría resultar tóxico y agresivo para la salud (Foto: Cortesía)

Al respecto, la Asociación Nacional de Industrias del Plástico (ANIPAC), estima que el consumo de unicel en el país es de 125 mil toneladas anuales. De estas, el 25% corresponde a productos desechables para la industria alimenticia y el restante se usa en el sector de la construcción y el embalaje.

Cabe mencionar que, en la Ciudad de México comenzó el 2020 con una nueva regla: la prohibición de plásticos de un solo uso. La medida indica que se prohíbe la comercialización, distribución y entrega de bolsas de plástico al consumidor.

Así, todo parece indicar que el próximo ‘blanco’ son productos hechos de unicel, como platos y vasos.

¿El unicel se puede reciclar?

Héctor Ortiz, junto a Melissa Marquina y Jorge Hinojosa. Estudiantes de la Facultad de Ingeniera de la UNAM y fundadores de Rennueva (Foto:Twitter/Rennueva)
Héctor Ortiz, junto a Melissa Marquina y Jorge Hinojosa. Estudiantes de la Facultad de Ingeniera de la UNAM y fundadores de Rennueva (Foto:Twitter/Rennueva)

Sí es posible. Para Rennueva, una startup dedicada al desarrollo de tecnología y estrategias para el cuidado del medio ambiente, que surgió en 2014 por dos estudiantes de la UNAM, las más de 125,000 toneladas de consumo anual de este material son una oportunidad de negocio en el país, debido a que suele quedarse en los botes de basura, a diferencia de las botellas PET y las latas de aluminio que pueden llevarse a alguno de los tantos centros de acopio.

Este año, Rennueva comenzó a operar una máquina que permite compactar el unicel, para venderlo a empresas dedicadas a la elaboración de productos hechos de plástico, como es el caso de la compañía Marcos&Marcos, una empresa mexicana que fabrica y vende productos de enmarcado en el país.

“Lo que hacemos es la materia prima para los marcos de las fotos. En la etapa final del proceso de la máquina salen tiras de plástico rígido, que se enfrían y se cortan del tamaño del arroz, lo cual entregamos como producto final”, cuenta Héctor Ortiz, director general de la firma.

Actualmente, Rennueva produce 100 kilos de unicel reciclado al día y en el corto plazo esperan llegar a los 800 kilos, para después escalar la producción a las 2.4 toneladas diarias.

El centro de acopio de Rennueva está ubicado en Mimosas #63, colonia Santa María Insurgentes, en la Ciudad de México.

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