Dos imágenes pertenecientes a diferentes fotógrafos de The Associated Press, en dos lugares bien disímiles y distantes uno del otro: Culiacán, en México, y Ras al-Ayn en el norte de Siria (AP)
Dos imágenes pertenecientes a diferentes fotógrafos de The Associated Press, en dos lugares bien disímiles y distantes uno del otro: Culiacán, en México, y Ras al-Ayn en el norte de Siria (AP)

Dos imágenes. Dos dramas. Dos situaciones completamente diferentes unidas por la calamidad. Sin embargo, las víctimas siguen siendo siempre las mismas: personas comunes y corrientes que anhelan permanecer ajenos a esa violencia inaudita y que los encuentra desamparados. Sin presencia de estado. Sin presencia... humana.

La primera de las fotografías corresponde al infierno ocurrido ayer en Culiacán, Sinaloa, México. Durante horas, la ciudad permaneció fuera de los parámetros de civilización, controlada por las bandas de sicarios narcos que hicieron lo que fueron a buscar: doblar el brazo del gobierno de Andrés Manuel López Obrador quien finalmente liberó al menor de los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera: Ovidio.

Humo procedente de la quema de autos cubre parte de la ciudad de Culiacán, México, el 17 de octubre de 2019. Fue luego de que el Cartel de Sinaloa lanzara una ofensiva contra las fuerzas de seguridad que habían detenido a Ovidio Guzmán López (AP/Hector Parra)
Humo procedente de la quema de autos cubre parte de la ciudad de Culiacán, México, el 17 de octubre de 2019. Fue luego de que el Cartel de Sinaloa lanzara una ofensiva contra las fuerzas de seguridad que habían detenido a Ovidio Guzmán López (AP/Hector Parra)

Ovidio, el joven que fue detenido y luego liberado tras el caos propuesto por la “infantería” del Cartel de Sinaloa, mantiene poder dentro de la organización narcotraficante y era pretendido por las autoridades de los Estados Unidos. Debía ser extraditado, como su padre, para ser enjuiciado fuera de México. La banda criminal demostró todo su poder y consiguió poner de rodillas a las fuerzas de seguridad mexicanas, que sumaron una semana oscura a su historia.

La otra imagen de la agencia The Associated Press queda lejos de Culiacán. Se localiza en Ras al-Ayn, en el norte de Siria. Allí, el ejército de Turquía está masacrando al pueblo kurdo al que considera terrorista. Columnas de humo y fuego y devastación se levantan en el horizonte... tal como ocurrió ayer en Sinaloa. Todo pese a que los Estados Unidos anunciaron un alto el fuego de cinco días para que los kurdos instalados en esa franja fronteriza puedan evacuarse sin el hostigamiento de los bombardeos.

La lucha continuó en una ciudad fronteriza del noreste de Siria en el centro de la lucha entre Turquía y las fuerzas kurdas la madrugada del viernes, a pesar de un alto el fuego negociado por los Estados Unidos que entró en vigencia durante la noche (AP/Lefteris Pitarakis)
La lucha continuó en una ciudad fronteriza del noreste de Siria en el centro de la lucha entre Turquía y las fuerzas kurdas la madrugada del viernes, a pesar de un alto el fuego negociado por los Estados Unidos que entró en vigencia durante la noche (AP/Lefteris Pitarakis)

Los combates cesaron a media mañana pero el humo que cortaba el cielo sirio no se disipó de inmediato. Permanecía en la escena. Rastros de muerte. En otras partes de la frontera, la calma parecía mantenerse y no se reportaron choques entre las localidades de Ras al-Ayn y Tal Abyad, a unos 100 kilómetros al oeste, también en la frontera siria.

Culiacán, tierra de los Guzmán

Los incidentes en la capital del estado de Sinaloa causaron 21 heridos por arma de fuego y un número indeterminado de fallecidos, entre los que no habría militares o efectivos de la Guardia Nacional, explicó el secretario estatal de Seguridad Pública, Cristóbal Castañeda, en un balance preliminar casi a medianoche. Además, 27 presos se fugaron del penal, agregó.

Después de horas de balaceras, de la aparición de vehículos incendiados en distintos lugares de la ciudad y del llamamiento a la calma del gobierno estatal, hombres armados continuaban circulando por las calles en plena noche y algunas vías seguían cortadas. No se apreciaba una presencia destacada de las fuerzas de seguridad. El desamparo.

Un mensaje de video de Alfonso Durazo, secretario federal de Seguridad y Protección Ciudadana, no contribuyó a la tranquilidad porque, aunque confirmó que las autoridades localizaron por la tarde a Ovidio Guzmán López en una patrulla de rutina, no dejó claro si el hijo de “El Chapo” llegó a ser detenido, si lo arrestaron y luego fue liberado por la intensidad de los enfrentamientos o si simplemente huyó.

Sin embargo, José Luis González Meza, uno de los abogados de la familia Guzmán declaró a The Associated Press que familiares le indicaron que “Ovidio está vivo y está libre”, aunque dijo no tener información más detallada de lo sucedido durante la tarde. Durazo explicó que 30 elementos de la Guardia Nacional y del ejército fueron agredidos desde una vivienda cuando realizaban un patrullaje, que los militares repelieron la agresión y tomaron control del domicilio y que fue entonces cuando localizaron en su interior a cuatro personas, una de ellas Guzmán López.

Sin embargo, agregó, grupos de delincuencia organizada rodearon el lugar “con una fuerza mayor” que la de los militares y sembraron el pánico en diversos puntos de la ciudad, por lo que el gobierno federal optó por detener el operativo. “Con el propósito de salvaguardar el bien superior de la integridad y tranquilidad de la sociedad culiacanense los funcionarios del gabinete de seguridad acordamos suspender dichas acciones”, dijo.

Guzmán López no es uno de los hijos más conocidos de “El Chapo”, el líder del Cártel de Sinaloa que en julio fue condenado en Estados Unidos a cadena perpetua por narcotráfico, pero las autoridades estadounidenses lo buscan por cargos de distribución de cocaína, metanfetaminas y marihuana de México a ese país desde 2008 a 2018 junto a su hermano Joaquín Guzmán López.

Turquía continúa su embestida contra los kurdos

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, un grupo con sede en Gran Bretaña que monitorea la guerra siria, reportó enfrentamientos intermitentes en Ras al-Ayn pero una calma relativa en otros puntos desde el jueves en la noche, cuando Turquía y Estados Unidos acordaron una tregua de cinco días en la ofensiva turca contra la fuerzas kurdas presentes en la región.

El acuerdo se cerró tras horas de negociación en Ankara entre el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y el vicepresidente estadounidense, Mike Pence. El documento contempla que los combatientes kurdos abandonen una franja de territorio sirio junto a la frontera con Turquía, lo que consolida en gran medida los avances de las fuerzas turcas tras días de enfrentamientos.

Los incidentes del viernes se produjeron después incluso de que el comandante de las fuerzas kurdas en Siria, Mazloum Abdi, dijo a la televisora Kurdish TV el jueves en la noche: “Haremos todo lo posible para el éxito del acuerdo de alto el fuego”.

Pero un funcionario kurdo, Razan Hiddo, declaró que su pueblo se negaría a vivir bajo la ocupación turca.

Los combatientes turcos han sido expulsados ya de gran parte del territorio reclamado por Turquía, una franja de unos 100 kilómetros (60 millas) en la parte central de la frontera, entre Ras al-Ayn y Tal Abyad.

Pero las fuerzas kurdas siguen atrincheradas en Ras al-Ayn, donde el jueves presentaron batalla a los combatientes sirios respaldados por Ankara que trataban de tomar el enclave. La retirada de los kurdos de la ciudad será la primera prueba que tendrá el acuerdo de tregua.

Tropas turcas y combatientes sirios respaldados por Ankara lanzaron una ofensiva la semana pasada, a dos días de que Donald Trump anunció repentinamente la retirada de los soldados estadounidenses de la zona fronteriza.

Otras dos fotografías de The Associated Press: Culiacán, a la izquierda, Ras al-Ayn a la derecha (AP)
Otras dos fotografías de The Associated Press: Culiacán, a la izquierda, Ras al-Ayn a la derecha (AP)

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