El agente fue identificado y denunciado en redes (Foto: C4Jiménez)
El agente fue identificado y denunciado en redes (Foto: C4Jiménez)

Un buen día el pequeño Hades, un travieso perro que vive con sus dueños en el centro de Ciudad de México, decidió brincar por la ventana y aventurarse solo en el mundo exterior.

La musculatura y los tabúes que caracterizan a su raza no le permitieron pasar desapercibido mucho tiempo, y en cuestion de minutos un policía ya le había puesto los dos ojos encima.

De carácter "dócil y alegre", como más tarde lo describieron sus dueños, el joven pitbull no opuso ningún tipo de resistencia cuando el oficial lo subió a la patrulla.

El perro permaneció encerrado en la patrulla por varias horas (Foto: C4Jiménez)
El perro permaneció encerrado en la patrulla por varias horas (Foto: C4Jiménez)

Los dueños de Hades no tardaron en darse cuenta de que el perro no estaba en ningún lugar de la casa. Alarmados, salieron a buscarlo a la calle y un joven que deambulaba por la zona les dijo que le pareció haber visto un perro como el suyo al lado de un policía.

Ambas partes tenían un interés bien claro –los dueños querían a su perro de vuelta y el policía una recompensa-, por lo que de algún modo no tardaron en ponerse en contacto.

El problema se presentó cuando el oficial Noé López Salinas, comandante del sector Buenavista, les dijo que su mascota iba ser llevada irremediablemente a una perrera en Xochimilco para sacrificarla, y que nada estaba en sus manos para evitarlo, excepto una cosa.

El pobre Noé no tenía ni idea de lo que ocurría, la aventura se había tornado “muy aburrida” (Foto: C4Jiménez)
El pobre Noé no tenía ni idea de lo que ocurría, la aventura se había tornado “muy aburrida” (Foto: C4Jiménez)

Aquel hombre "salvador" les dijo que no cayeran en desesperación, pues todavía quedaba una alternativa para evitar que los crueles empleados de la perrera mandaran a Hades al inframundo.

Les explicó que él podía tomar ciertos riesgos y frenar el implacable proceso, pero a cambio tenían que darle 2 mil 500 pesos en efectivo, como recompensa de su buena labor.

La familia García, humilde y de escasos recursos, no podía juntar el dinero en ese preciso momento. Pero la negociación ya se había pactado. Por toda la colonia Atlampa pidieron prestado a sus vecinos para recuperar la libertad de su adorado perrito. Desde las 11:00 de la mañana hasta las 5:00 de la tarde Hades estuvo encerrado en el auto del policía, como si se tratase de cualquier infractor de la ley.

El espíritu "bondadoso" del policía permitió hacer una nueva negociación, y el precio final se cerró en 300 pesos. Sólo así Hades recuperó su libertad.

La historia podría haber terminado allí, pero ahora la señora Carmen, dueña de Hades, está considerando presentar una denuncia contra el agente que secuestró a su perro.