El volcán de Colima es considerado el más activo de México (Foto: Cuartoscuro)
El volcán de Colima es considerado el más activo de México (Foto: Cuartoscuro)

Sus constantes explosiones su cercanía con la capital azteca mantienen los ojos de los científicos fijos en el volcán Popocatéptl, pero es el volcán de Colima o de Fuego, el que está considerado como el más activo del país.

Ubicado en los límites entre los estados de Colima y Jalisco, en los últimos años ha expulsado humo y material incandescente en distintas ocasiones, lo que ha ocasionado la evacuación de personas que viven en las comunidades cercanas, como sucedió en 2015 y 2016.

Con 3,280 metros de altura, en octubre de 2016 registró lo que se considera la erupción más violenta en el último siglo, luego de casi una semana de actividad constante con expulsiones de gases de más de 3 kilómetros y el derrame de lava de medio kilómetro por sus laderas del sur.

Un año antes, el coloso de fuego había registrado una erupción similar, pero menos intensa y prolongada.

La erupción de 2016 fue considerada la más violenta en más de 100 años (Foto: Cuartoscuro)
La erupción de 2016 fue considerada la más violenta en más de 100 años (Foto: Cuartoscuro)

La peculiaridad de la última erupción, según informó en su momento el gobierno federal, fue que los minerales de las cenizas eran más contaminantes que los del material que expulsó en 2015, lo que empezó a destruir parte de la vegetación al causar un efecto similar al de los herbicidas.

En 2016, Hugo Delgado Granados, del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), aseguró que el de Colima era el volcán el más activo del país y, en consecuencia, sus erupciones son recurrentes. Tal condición es resultado de una combinación de varios factores geodinámicos, una de ellas es que está ubicado en una región en las que las placas de Rivera y Cocos se deslizan a diferente velocidad.

"Si se compara a éste con el Popocatépetl, Don Goyo, resulta más perjudicial el de Colima porque hace erupción con mayor frecuencia; el segundo, aunque se reactivó en 1994, tardó 70 años en hacerlo, después de su última erupción, en 1927."

Desde esa perspectiva, comentó Delgado Granados, es más riesgoso el primero porque registra erupción cada siete años; aunque, obviamente, hay mayor peligro por una erupción del Popocatépetl debido a que a su alrededor habita más gente y hay más infraestructura.

De acuerdo con el investigador, los volcanes deben ser observados desde varios parámetros. Entre más se midan es mejor el diagnóstico de la actividad. Uno se relaciona con la sismicidad, otro con la deformación y uno más con la emisión de gases.

"El tipo de erupciones como las del Volcán de Fuego son recurrentes, pero la entrada de material dentro del edificio volcánico lleva una serie de señales que pueden percibirse por los sistemas de monitoreo con los que se observan cercanamente. Si el material ingresa en el edificio, obviamente se genera una serie de aquéllas, que a través de sismógrafos se pueden capturar. Una gran diversidad de señales se asocian con lo que el volcán está haciendo", aseveró el investigador universitario.

Su última gran erupción se registró en el año 1913 cuando la explosión destruyó un domo, provocó flujos piroclásticos y formó una columna de ceniza de más de 20 kilómetros de altura que oscureció durante varios días poblados cercanos.

El coloso se encuentra ubicado en una zona en el que las capas de la tierra se mueven a una velocidad distinta (Foto: Cuartoscuro)
El coloso se encuentra ubicado en una zona en el que las capas de la tierra se mueven a una velocidad distinta (Foto: Cuartoscuro)

Al igual que "Don Goyo", el Volcán Colima es monitoreado constantemente por autoridades de estatales y federales.

Información del gobierno federal señala que hasta el 70% de la población mexicana vive cerca de un volcán, la mayoría inactivos.