El sacerdote ya había sido víctima de un intento de secuestro que frustraron los feligreses de su iglesia.

Policías del municipio de Huimanguillo, en Tabasco, detuvieron en un punto de revisión al sacerdote Francisco Santos Arcos por portar una pistola calibre 38. El cura justificó que viajaba armado "por la inseguridad" y porque ya había sufrido un intento de secuestro.

El párroco, de 43 años, viajaba por la carretera Huimanguillo-Chontalpa cuando tuvo que detenerse en punto de revisión donde las autoridades le pidieron que se bajara de su camioneta Jeep Liberty modelo 2004 y se percataron de que portaba un arma.

Los policías trasladaron al cura de la iglesia Villa Estación Chontalpa al Ministerio Público, donde declaró que compró la pistola en 2007, después de que los feligreses impidieron que un grupo armado lo secuestrara en la ranchería Tierra Nueva.

Horas más tarde, las autoridades liberaron al sacerdote, aunque se desconoce si hubo carpeta de investigación por los hechos.

Al respecto, el obispo de Tabasco, Gerardo de Jesús Rojas López, dijo que las zonas donde labora el cura son "desoladas" y colindan con Veracruz y Chiapas, estados donde se trafican "muchas cosas".

Fides, la agencia de prensa del Vaticano, informó que en 2017 México fue el país más peligroso para los sacerdotes, ya que tres de los 23 asesinatos de curas en el mundo ocurrieron en los estados de Coahuila, Nayarit y la Ciudad de México.

Apenas el pasado 7 de febrero un comando asesinó a dos sacerdotes en la carretera federal Iguala-Taxco, en Guerrero, cuando regresaban de una fiesta en la comunidad de Juliantla.

De acuerdo con una sobreviviente, los hombres armados inteceptaron la camioneta donde viajaban seis personas y les dispararon. En el lugar murieron los párrocos Garmaín Muñiz García e Iván Añorve, además del maestro Rogelio "N".

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