SInaloa es uno de los estados en los que se ha logrado ubicar pueblos fantasma. (Foto: Cortesía)
SInaloa es uno de los estados en los que se ha logrado ubicar pueblos fantasma. (Foto: Cortesía)

La escena que mejor ilustra la situación se presentó a principios de junio en el peligroso estado mexicano de Guerrero: durante tres días habitantes de dos pueblos del municipio de Chilapa iniciaron un éxodo de aproximadamente 800 familias hacia lugares más seguros en los que estuvieran a salvo de la violencia generada por los cárteles del narco.

Algunos en camionetas, otros a pie, en 72 horas fueron dejando su historia y sus pertenencias para empezar desde cero en otro lugar donde no exista el pánico por un ataque armado.

Los poblados de Tepozcuautla y Ahuihuiyuco pasaron a formar parte de la lista no oficial de pueblos fantasma que han quedado vacíos ante la violencia detonada por la guerra contra el narco.

La cifra total de pueblos fantasma en México no existe, porque a pesar de que la guerra contra las drogas lleva 11 años, el de los desplazados por la violencia es un tema del que apenas se empezaron a organizar datos más formales a partir de 2012.

La cifra oficial de desplazados por la violencia en México es la presentada por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) ante el Senado en septiembre de 2016 que calcula en 90.000 el número de desplazados, pero la cifra podría ser tres veces mayor.

La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH) también hizo su medición partiendo del año 2009 y terminando en enero de 2017. Su análisis arrojó que la cifra supera los 310.000.

Tan sólo el año pasado registró 29 episodios de desplazamiento, 20 estuvieron relacionados con el narco. Unas 23.169 personas tuvieron que abandonar sus lugares de origen, 21.000 por la violencia desatada por los cárteles y la persecución de sus integrantes.

Dejar todo por culpa del narco

En su informe la CNDH tienen identificados 51 poblados expulsores de desplazados por la violencia en 10 estados del país, pero no precisa cuántos quedaron como pueblos fantasma, totalmente deshabitados.

"Muchas localidades han sido vaciadas, uno de los temas que nos preocupa mucho es que hay muy poco seguimiento por parte de la prensa y en muy pocos casos se registra un regreso de la población", compartió con Infobae Brenda Pérez Vázquez, directora de Desplazamiento del CMDPDH.

Mujeres desplazadas de Banabil, Tenejapa en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. (Foto: Cortesía Miguel López Girón)
Mujeres desplazadas de Banabil, Tenejapa en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. (Foto: Cortesía Miguel López Girón)

A pesar de la falta de información, gracias a un seguimiento en la información publicada en la prensa y cruces de algunos datos poblacionales y de flujo migratorio, el organismo ha logrado ubicar que al menos en cuatro estados con fuerte actividad del narco existen pueblos fantasma o "localidades deshabitadas" –como se les llama formalmente-: Durango, Guerrero, Sinaloa y Tamaulipas.

En Sinaloa se ha registrado desde 2015 una salida masiva de personas de distintos pueblos primero por las operaciones para encontrar a Joaquín "El Chapo" Guzmán Loera y ahora por el reacomodo de grupos delictivos que le disputan el territorio al Cártel de Sinaloa.

"Es la primera vez que formalmente compartimos nuestras cifras. Hemos identificado una localidad llamada Huixiopa, en Sinaloa, con el monitoreo encontramos dos datos fundamentales: tuvo tres desplazamientos en el año (2016), eso significa que se va vaciando. Sale una parte, esperan a que se calme, regresan pero no todos. "Ya en una tercera vez salió cerca del 90% de la población", explicó.

Huixiopa tenía 387 habitantes y está ubicado en el municipio de Badiraguato, donde nació "El Chapo".

Otros municipios de Sinaloa en los que han detectado poblados abandonados total o mayoritariamente son Concordia, San Ignacio, Culiacán, Choix, Mazatlán, Mocorito y El Fuerte, es decir, en siete de sus 18 municipios.

Parte de la población que huye de Sinaloa se desplaza al vecino estado de Durango, en donde también se han detectado comunidades en la misma situación en los municipios de Pueblo Nuevo, San Dimas y el Mezquital.

En Guerrero están los casos de Ajuchitlán del Progreso, San Miguel Totolapan, Teloloapan, Apaxtla y Zirándaro de los Chávez.

Y en Tamaulipas Ciudad Mier, donde operan los Zetas y sus pandillas afines.

"No han querido dimensionar el problema. En diciembre de 2016 junto con organizaciones y víctimas solicitamos una audiencia ante la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) que tenía el fin de poner el desplazamiento, pero una de las respuestas del Estado mexicano fue que ya habían hecho un diagnóstico en el Consejo Nacional de Población, lo pedimos y nos mandaron un resumen pero al parecer nunca lo terminaron", señala Pérez Vázquez.

Chiapas empieza a registrar el fenómeno de los desplazados por el narco. (Foto: Cortesía Frayba)
Chiapas empieza a registrar el fenómeno de los desplazados por el narco. (Foto: Cortesía Frayba)

El caso de Chiapas

Desde 1994 con el alzamiento del insurgente Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) al mando del sub comandante Marcos, Chiapas se distinguió por ser uno de los estados con mayor desplazamiento en el país. Pueblos enteros migraron para ponerse a salvo del conflicto armado, pero ahora, el narcotráfico también está penetrando en al región, dijo a Infobae, Pedro Faro, director del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas.

Chiapas es el estado del país con mayor rezago social, más de una cuarta parte de su población es indígena. En el pasado se distinguió no sólo por el conflicto armado sino también por el desplazamiento detonado por diferencias religiosas, pero ahora el panorama está cambiando.

"Los desplazamientos que se prevén, a pesar de que Chiapas es el único estado donde la violencia generalizada por el crimen organizado no es tan visible, ya están sucediendo. Hay muertes en donde se habla que fueron ajustes de cuentas, aparecen bolsas con cuerpos en los pueblos. En cada elección vemos gente armada y la relación con el crimen organizado es algo que se habla en las calles", advierte Faro.

La presencia del narco en la región indígena de la entidad se empezó a hacer más visible el año pasado con el asesinato del presidente municipal de la zona indígena de San Juan Chamula, Domingo López González.

"El crimen organizado es más visible porque la gente sabe quien se dedica al narco y muchos están ligados a los gobiernos municipales", alertó.

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