
Hace 20 años, Patria Jiménez fue electa como la primera diputada federal en México que se reconocía abiertamente lesbiana. En un país en el que la homosexualidad es la tercera causa de discriminación, lograrlo parecía imposible y más aún que se abriera camino para que otros políticos de la comunidad Lésbico Gay Bisexual y Transexual (LGBT+) pudieran tener las mismas aspiraciones.
Dos décadas después, la última encuesta nacional sobre discriminación todavía muestra que 44% de la población no permitiría que en su casa viviera alguien con preferencias sexuales distintas y siete de cada 10 personas de la comunidad ha sido víctima de algún tipo de discriminación.
A pesar de avances como el matrimonio igualitario en ciudades como la capital, el panorama aún es difícil, pero en el caso de la política, la misma dinámica está obligando a que en sus filas los partidos políticos acepten cada vez más a representantes de esta comunidad.
Desde los días de Patria Jiménez, se identifican más de una docena de políticos mexicanos LGBT que han reconocido abiertamente su preferencia sexual. Aunque actualmente se identifican al menos cuatro en activo, ellos afirman que son muchos más, pero algunos aún tienen miedo de reconocerse abiertamente.
Benjamín Medrano Quezada, actual diputado federal por el oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI), recuerda todo lo que pasó en 2013, año en el que como alcalde de Fresnillo, en el conservador estado de Zacatecas, decidió hacer pública su preferencia sexual y convertirse en el primer alcalde abiertamente gay en el país.
"Mucha gente lo sabía, pero el hecho de que yo lo haya dicho cuando ya era alcalde generó rechazo. "¿Cómo nos va a gobernar un maricón?, ¿Cómo va a estar el gobierno en manos de un puto?". Había muchos insultos de parte de la gente", relata a Infobae.

También hubo una guerra sucia en su contra, pero al final de cuentas supo ganarse un clima de respeto y confianza.
"Lo que le importaba a la gente era que su alcalde hiciera su trabajo, no se si se acostaba con muchos. La orientación sexual no tiene que ver nada con el interés de la Nación. Estamos ante una sociedad que a veces resulta reacia, pero hoy en día hay gente que te entiende que te abraza, que te abren las oportunidades", agrega.
Para Rubí Suárez Araujo, la primera transexual en llegar a un cargo público en el país, la historia ha sido un poco distinta: en marzo de 2016 asumió el cargo de regidora (consejera municipal) en la también conservadora ciudad de Guanajuato.
La primera barrera con la que se encontró fue que algunos de sus compañeros se mostraban un poco temerosos de acercársele, otros no sabían si saludara de mano o de beso, hasta hubo uno que cuando llegó a sentarse, se cambió de lugar.
"Fue algo batalloso porque no sabían como dirigirse a una persona trans. Ha sido difícil la aceptación porque a veces te hablan o saludan por compromiso, pero cada día se están acostumbrando más. Como comunidad vamos dando pasos chiquitos, pero firmes y yo creo que están todas las posibilidades para que cada vez haya más gente de la comunidad en los partidos, en la política, en puestos públicos", señala a Infobae la regidora por el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD).
La comunidad somos todos
Tanto Suárez como Lol Kin Castañeda, integrante de la Asamblea Constituyente que redactó la Constitución de la Ciudad de México han sido impulsadas por partidos de izquierda, pero consideran que al llegar a un cargo público ya no representas los intereses de una comunidad o de un partido político sino de un conjunto de personas con ideas y preferencias distintas.
"No es una cosa de lesbianas defendiendo a lesbianas y gays defendiendo a gays. Es la defensa del interés común", expresa Castañeda en una charla con este medio.
Recuerda que en el año 2009 cuando como diputada local impulsaba el matrimonio igualitario, sus otros compañeros lo entendían como "aquí la compañera que se quiere casar", pero siete años después las cosas son distintas y reconoce que se ha podido avanzar y abrir más espacios políticos.
"El resultado de la Constitución de la Ciudad de México –que se elaboró en una asamblea integrada por representantes de partidos políticos y la sociedad civil- nos permite entender que las lesbianas no somos personas extraordinarias. Tenemos intereses en trabajar en temas de justicia, medio ambiente, legalidad. Empezamos a entender que no son agendas gregarias y que tenemos una experiencia más amplia y que podemos hablar desde distintos temas", afirma.
A Suárez y Castañeda las identifica su experiencia previa en asociaciones civiles y su impulso de los temas de la agenda LGBT+ en sus ciudades. Reconocen que después de 46 años que iniciara el movimiento en México hace apenas una década que se empezaron a abrir los espacios políticos para promover la agenda del sector, para lo que necesitan una mayor representación política.
El diputado priista asegura que esta representación política no debe darse por cuotas de género sino a través de espacios que den la oportunidad de demostrar que dentro de la comunidad gay y trans existen personas cada vez más preparadas, más abiertas a las opiniones y más sensibles a los problemas sociales.
"Muchos están en altos espacios, pero no quieren decir lo que son por el temor a ser rechazados. A los que tenemos 50 años nos gritaban 'putos' y nos correteaban en los pueblos. Ahora hay jóvenes que ya han crecido con amor, que viven en una sociedad más participativa, congruente y que tienen mucho que aportar", afirma.
Lol Kin coincide con el diputado y asegura que la representación gay en la política mexicana va más allá de los tres entrevistados. "Hay muchas personas que han llegado a los cargos con un panorama nacional en el que ser lesbiana o ser gay es un motivo de sanción publica y que eso les ha significado tener que guardar silencio respecto de su identidad y de su vida privada. ¿Quién hubiera querido arriesgar su carrera política a cambio de presentar a su pareja a los medios de comunicación?", cuestiona.

Los tres coinciden en que la comunidad aún es objeto de discriminación a nivel de los ciudadanos, pero cuando se desenvuelven como representantes populares, la percepción cambia y confían en que durante la elección presidencial de 2018, en la que también se votará por senadores y diputados federales, habrá muchos candidatos abiertamente LGBT+.
"Vamos con pasos firmes, chiquitos, pero avanzando mucho. En 2018 va a haber muchos candidatos de la comunidad LGBT en muchos estados y se van a implementar más políticas publicas que beneficien a la comunidad", dice Rubí.
Benjamín ya tiene su proyecto político: ser el primer senador gay de México y después buscar la gubernatura de su estado, Zacatecas.
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