Un estudio advirtió que la ola de calor que azota Europa habría sido “virtualmente imposible” sin los efectos del cambio climático

La investigación de atribución rápida sostiene que el episodio de junio de 2026, activo desde el 18, habría sido virtualmente imposible hace 50 años y descarta a El Niño como causa principal

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Galería ola de calor extremo en europa
Varias personas se zambullen en la fuente del Trocadero, cerca de la Torre Eiffel, durante una ola de calor en París el 22 de junio de 2026. (Foto de JULIEN DE ROSA / AFP)

La ola de calor que azota Europa en junio de 2026 habría sido “virtualmente imposible” hace apenas 50 años y es 200 veces más probable hoy que hace dos décadas, según un estudio de atribución rápida publicado este viernes por World Weather Attribution (WWA), una red científica europea que analiza el papel del cambio climático en fenómenos meteorológicos extremos. Los investigadores concluyeron que el cambio climático, impulsado por la quema de combustibles fósiles, es “inequívocamente responsable” de la severidad del evento.

La ola de calor, activa desde el 18 de junio, es la más grave y extensa jamás registrada en esta región del continente, según WWA. Millones de personas en Francia, Italia, España, el Reino Unido y otros países europeos han soportado temperaturas diurnas superiores a los 40 ℃ (104 ℉), mientras que las noches tropicales —aquellas en que el termómetro no baja de los 20 ℃— han impedido que los cuerpos se recuperen del calor acumulado.

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Qué habría ocurrido sin el calentamiento global

Galería ola de calor extremo en europa
Un hombre fotografía a una mujer frente a unas mangueras que vierten agua para aliviar el calor del verano, como parte de las medidas de adaptación climática implementadas en Colonia, Alemania Occidental. (Foto de Ina FASSBENDER / AFP)

Para cuantificar el peso del cambio climático, los científicos de WWA compararon las temperaturas actuales con las de dos años de referencia: 1976 y 2003, ambos marcados por olas de calor extremas en Europa. Una ola de calor de características similares a la actual, ocurrida en el clima de junio de 1976, habría sido 3,5 ℃ (6,3 ℉) más fría durante el día y 2,4 ℃ (4,3 ℉) más fría por la noche. Comparada con 2003, las temperaturas diurnas habrían sido 2 ℃ (3,6 ℉) menores y las nocturnas, 1,3 ℃ (2,3 ℉) inferiores.

“El aumento de las temperaturas fue tan dramático que no habríamos esperado ver nunca este evento en el clima de 1976”, afirmó Theodore Keeping, autor principal del estudio e investigador en el Centro de Política Ambiental del Imperial College London. “Y habría sido también muy, muy raro incluso hace 23 años, en 2003”.

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El estudio empleó datos de temperatura observados y previsiones meteorológicas, aplicando metodología revisada por pares, aunque el informe en sí no pasó por ese proceso. Los investigadores descartaron además la influencia del fenómeno de El Niño, actualmente activo en el Pacífico, como factor determinante de las temperaturas extremas en Europa.

Récords caídos en cascada a lo largo del continente

Una mujer sostiene una botella de agua para protegerse del sol mientras camina por Oxford Street, en Londres, Reino Unido, donde las temperaturas récord están afectando a escuelas y redes de transporte, el 23 de junio de 2026. REUTERS/Guglielmo Mangiapane
Una mujer sostiene una botella de agua para protegerse del sol mientras camina por Oxford Street, en Londres, Reino Unido, donde las temperaturas récord están afectando a escuelas y redes de transporte, el 23 de junio de 2026. REUTERS/Guglielmo Mangiapane

Los registros históricos se han roto en sucesión durante la semana. Francia registró su día más caluroso desde que existen mediciones, superando una marca establecida apenas la jornada anterior. El Reino Unido alcanzó su temperatura más alta en junio, con 36,7 ℃ (98,06 ℉) en Somerset, para luego volver a batirla al día siguiente. España encadenó sus dos días más calurosos de junio en registros consecutivos, y Suiza anotó también su máxima histórica para ese mes.

Las noches han resultado igualmente extremas. Francia padeció su noche más calurosa jamás registrada entre el miércoles y el jueves. Según WWA, las temperaturas nocturnas en Europa son hoy unas 100 veces más probables que en 2003, año en que una ola de calor mató a más de 70.000 personas en el continente.

El estrés térmico afecta a casi la mitad de las grandes ciudades europeas

Una mujer se protege del sol con una chaqueta mientras camina cerca del Tower Bridge, en medio de temperaturas récord que afectan a escuelas y redes de transporte en Londres, Reino Unido, el 25 de junio de 2026. REUTERS/Guglielmo Mangiapane
Una mujer se protege del sol con una chaqueta mientras camina cerca del Tower Bridge, en medio de temperaturas récord que afectan a escuelas y redes de transporte en Londres, Reino Unido, el 25 de junio de 2026. REUTERS/Guglielmo Mangiapane

Más allá de los termómetros, el estudio analizó el estrés térmico combinado de temperatura y humedad en 854 ciudades de 30 países europeos. El 45% de ellas ha superado o está a punto de superar su récord histórico de temperatura de globo de bulbo húmedo (WBGT, por sus siglas en inglés), un indicador que mide la capacidad del cuerpo humano para enfriarse mediante la sudoración.

“Se relaciona directamente con el estrés térmico sobre el cuerpo humano y nuestra capacidad de enfriarnos. Es una métrica muy útil para los impactos sanitarios que esperamos ver de esta ola de calor”, explicó Keeping. Cuando la humedad es elevada, el sudor se evapora con menor eficacia, lo que incrementa el riesgo de agotamiento por calor y golpe de calor, ambos potencialmente mortales.

Un estudio publicado recientemente en la revista Nature encontró que en el sur de España, Italia, Grecia y Turquía algunas zonas experimentarán hasta 40 días adicionales con estrés térmico intenso en comparación con los años 70.

Muertos, escuelas cerradas y servicios colapsados

Un hombre usa una bolsa de la compra para protegerse del sol mientras camina cerca del Tower Bridge, en medio de temperaturas récord que afectan a escuelas y redes de transporte en Londres, Reino Unido, el 25 de junio de 2026. REUTERS/Guglielmo Mangiapane
Un hombre usa una bolsa de la compra para protegerse del sol mientras camina cerca del Tower Bridge, en medio de temperaturas récord que afectan a escuelas y redes de transporte en Londres, Reino Unido, el 25 de junio de 2026. REUTERS/Guglielmo Mangiapane

El saldo humano ya es grave. España registró más de 200 fallecidos en cuatro días según estimaciones del sistema nacional de vigilancia de la mortalidad, difundidas el jueves. En Francia, al menos 55 personas murieron ahogadas en los últimos días al buscar alivio del calor en ríos y lagos. En el verano de 2022, más de 60.000 personas murieron a causa del calor en Europa, según datos estadísticos citados en el análisis.

La ola de calor también obligó al cierre de miles de escuelas, generó cortes de energía, canceló servicios ferroviarios y aéreos, y cerró atracciones turísticas. Los sistemas hospitalarios de varios países han declarado situaciones de emergencia. Muchos de los países afectados carecen de infraestructura de aire acondicionado generalizada, lo que agrava la exposición de la población.

Europa, el continente que más rápido se calienta

Una mujer se refresca con un abanico en medio de una ola de calor, mientras Gran Bretaña experimenta temperaturas récord que interrumpen las escuelas y las redes de transporte, en Manchester, Gran Bretaña, junio de 2026. REUTERS/Temilade Adelaja
Una mujer se refresca con un abanico en medio de una ola de calor, mientras Gran Bretaña experimenta temperaturas récord que interrumpen las escuelas y las redes de transporte, en Manchester, Gran Bretaña, junio de 2026. REUTERS/Temilade Adelaja

Europa es el continente que se calienta a mayor velocidad en el planeta: sus temperaturas han aumentado al doble de la media mundial desde los años 80, según el Servicio de Cambio Climático Copérnico de la Unión Europea (UE). El planeta se ha calentado casi 1,1 ℃ en los últimos 50 años, y los investigadores de WWA advierten que, sin una reducción urgente de emisiones, las olas de calor futuras serán aún más graves, frecuentes y prolongadas.

“Este verano demuestra que con 1,4 ℃ de calentamiento global, el calor extremo ya está alcanzando los límites de la capacidad de adaptación de nuestras sociedades”, escribieron los científicos en el informe. Keeping añadió que muchas capitales europeas están viviendo no solo su período de tres días más caluroso en junio, sino el más caluroso registrado en cualquier época del año, con al menos 100 millones de personas expuestas a temperaturas superiores a los 35 ℃ el jueves.

Michael Mann, climatólogo de la University of Pennsylvania que no participó en la investigación, consideró que las conclusiones son razonables pero podrían subestimar el papel del cambio climático. “Si acaso, esta última evaluación —y todas las evaluaciones similares— están en realidad infraestimando el papel que el cambio climático está jugando aquí”, señaló.

Simon Stiell, secretario ejecutivo de Cambio Climático de la ONU, afirmó que “el cambio climático está descontrolado, causado por la adicción del mundo a quemar carbón, petróleo y gas”, y reclamó una transición más rápida hacia energías limpias, la protección de los bosques y el fortalecimiento de la resiliencia climática. La profesora Friederike Otto, del Imperial College London, resumió la posición científica con contundencia: “Sí, es el cambio climático, sí somos nosotros, no es El Niño, sí tenemos las soluciones, no las estamos implementando lo suficientemente rápido”.

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