
El té, símbolo de la cultura y economía en la India, enfrenta un futuro incierto. Las alteraciones en el clima ya afectan la calidad, el rendimiento y la estabilidad laboral en las plantaciones. Un estudio publicado en la revista científica Frontiers analiza los cambios en las principales regiones productoras y alerta sobre el riesgo para el sector y las comunidades que dependen de él.
Cambios drásticos en las condiciones de cultivo
Los investigadores monitorearon durante 30 años la evolución del clima en cuatro zonas clave: South Bank (Assam), Nagrakata (West Bengal), Anamallais (Tamil Nadu) y High Ranges (Kerala). Los resultados muestran tendencias que preocupan a los productores: en Assam y West Bengal, las temperaturas máximas subieron entre 1,1 y 1,3 ℃, mientras que las mínimas bajaron hasta 1,8 ℃ en South Bank.
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Además, la humedad relativa vespertina disminuyó cerca de un 2 %, y las precipitaciones anuales en 2025 fueron mucho menores a lo habitual: en South Bank cayeron 364 milímetros y en Nagrakata 88 milímetros respecto a los promedios históricos.

Según el informe, el té necesita condiciones muy precisas para crecer: temperaturas óptimas de 30 a 32 ℃, humedad relativa superior al 80 % y lluvias repartidas entre 1.500 y 3.000 milímetros al año. Cuando estos parámetros se alteran, la planta sufre estrés fisiológico, disminuye la fotosíntesis y se afecta la producción. Los episodios de calor extremo, las sequías y las lluvias irregulares generan daños directos en las hojas, bajan los rendimientos y comprometen la calidad del producto.
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En el sur del país, el panorama cambia. En Anamallais, la temperatura máxima descendió levemente y la mínima invernal subió, mientras que las lluvias y la humedad aumentaron. Por el contrario, en las High Ranges de Kerala, la brecha entre la temperatura diurna y nocturna se amplió, y aunque las lluvias anuales subieron, las del monzón —esenciales para el ciclo del té— disminuyeron junto con la humedad matinal. Estas diferencias muestran que los efectos del cambio climático no son uniformes, sino que varían según la región.
Consecuencias directas para productores y trabajadores

La inestabilidad climática ya genera efectos visibles en las plantaciones. Los productores enfrentan más episodios de estrés térmico, daños en los cultivos y menor previsibilidad en los ciclos de cosecha, lo que repercute en los ingresos y en la seguridad laboral de millones de personas. Según el estudio, el aumento de fenómenos extremos y la irregularidad de las lluvias están reduciendo las áreas aptas para el cultivo, especialmente en regiones vulnerables como Assam.
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Las comunidades que dependen del té no solo ven amenazados sus empleos. El deterioro de la calidad de la hoja, el incremento de plagas, enfermedades, y la bajada de la productividad ponen en jaque la sustentabilidad de un sector que aporta significativamente a la economía india y es fuente principal de ingreso en varias provincias. El informe resalta la necesidad de proteger estos empleos y de garantizar la continuidad de la actividad.
En términos de gestión, las prácticas tradicionales como la poda y la programación de cosechas también deben adaptarse. Las variaciones en la estacionalidad de las lluvias y las nuevas dinámicas climáticas exigen replantear las técnicas de manejo de los cultivos, lo que representa un reto adicional para los pequeños y medianos productores.
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Urgencia de políticas y soluciones adaptativas

Frente a este escenario, los autores del estudio enfatizan la necesidad de actuar rápidamente. Recomiendan medidas como la introducción de variedades de té resistentes a la sequía, el desarrollo de sistemas agroforestales que regulen el microclima y la adopción de políticas públicas multiescalares para proteger tanto la producción como los millones de empleos asociados.
El artículo subraya que “la variabilidad climática redefine el mapa del té en la India”, y que solo la integración de estrategias de adaptación y mitigación podrá garantizar la supervivencia del sector. La colaboración entre científicos, productores y autoridades será clave para diseñar respuestas eficaces ante un clima cada vez más impredecible.
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El cambio climático ya no es una amenaza futura, sino una realidad que transforma el presente del té en la India. De la capacidad de adaptación dependerá la continuidad de un cultivo emblemático y el bienestar de quienes lo producen.
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