Agregar Infobae enGoogle

Solo falta el gol: el Perú, como líder regional pesquero

Uno de los temas más comunes vinculados a la pesca en los últimos años es la preocupación por la flota china que opera al límite de nuestras 200 millas y su impacto en la sostenibilidad de la pota

pesca
pesca
Guardar

Ya que hay muchos melancólicos porque se terminó mundial, empecemos con una analogía futbolera: en el mundial de los mares y los recursos marinos, el Perú no solo siempre clasifica, sino que es favorito. Dos ejemplos: Tenemos la mayor abundancia del mundo en anchoveta, que es usada por un lado para exportación de harina y aceite, generando empleo y millones de soles al Estado en impuestos, y anchoveta que también es usada como alimento por las cientos de especies de peces que bañan nuestra larga costa y que los pescadores artesanales traen a nuestras mesas para nuestra alimentación y orgullo. Además, tenemos una segunda especie con la que también somos muy privilegiados, la pota, que ya se ha convertido en la principal pesquería artesanal del Perú, y donde somos responsables de más del 40% de las capturas globales.

Uno de los temas más comunes vinculados a la pesca en los últimos años es la preocupación por la flota china que opera al límite de nuestras 200 millas y su impacto en la sostenibilidad de la pota.

PUBLICIDAD

Hay avances. Hoy, el Perú ya cuenta con sistemas que permiten el monitoreo de estas embarcaciones pesqueras extranjeras, como el SIMTRAC de la Marina y el SISESAT de PRODUCE. El desafío pendiente es convertir esa información en capacidad real de fiscalización. El gobierno de Argentina acaba de demostrar que ese salto es posible. La sanción a dos embarcaciones de una empresa pesquera china, sustentada en evidencia satelital y análisis de patrones de navegación, marca un antes y un después para este problema regional. Básicamente ya no es necesario sorprender físicamente a un barco pescando dentro de la Zona Económica Exclusiva de cada país. Hoy la tecnología permite construir evidencia para sancionar conductas ilegales en el mar. Ese debería ser el siguiente paso del Perú.

Otro avance peruano fue la aprobación del Decreto Supremo 014-2024-PRODUCE, que estableció una regla sencilla pero poderosa: toda embarcación pesquera extranjera que quiera utilizar un puerto peruano debe contar con un sistema de seguimiento satelital activo y transmitir permanentemente su ubicación al Estado peruano. En otras palabras, el acceso a nuestros puertos quedó condicionado a la transparencia. La respuesta, al menos de las embarcaciones chinas, ha sido dejar de venir a puertos peruanos y migrar a puertos chilenos. Trasladando la misma preocupación al vecino del sur. Esto nos deja claro que, si el Perú fortalece sus controles, pero Chile, o Ecuador no actúan de manera coordinada, el problema simplemente cambia de puerto. O si Argentina ha mejorado su fiscalización, pero el resto mantiene estándares distintos, las flotas seguirán moviéndose para encontrar la jurisdicción más conveniente. El mar menos cuidado.

PUBLICIDAD

Por eso el siguiente paso no puede ser únicamente nacional y no debe quedarse solo en la fiscalización, sino que implica asumir un rol de liderazgo a nivel regional para proteger los intereses del país. El espacio internacional donde se definen las reglas para la pesquería de pota en alta mar es la Organización Regional de Ordenamiento Pesquero del Pacífico Sur, la OROP-PS. Perú, Chile y Ecuador necesitan llegar a estas reuniones internacionales con evidencia científica, propuestas comunes y capacidad de negociación. Estados Unidos, que ha mostrado interés en el tema a través de su embajador en el Perú, Bernie Navarro, también puede cumplir un papel clave. Para empezar, podrían utilizar su influencia diplomática y su capacidad técnica para respaldar medidas concretas dentro de la OROP-PS, como establecer una cuota o límite de captura de pota, crear una zona buffer que separe a las embarcaciones extranjeras de las aguas de los países, o garantizar condiciones laborales dignas a bordo. Algunas propuestas sobre estos temas fueron presentadas por Perú en la última reunión de la OROP, pero sin éxito. Es clave que la tecnología, las imágenes satelitales y la inteligencia marítima se complementen con una posición regional sólida. Esto evitará que el problema simplemente se traslade de las aguas de un país al otro.

La presidenta Keiko Fujimori y el nuevo ministro de Producción Juan Carlos Requejo, tienen una oportunidad excepcional para convertir al Perú en el referente regional para el ordenamiento y vigilancia de la pesquería de pota en aguas internacionales.

Ello supone pasar de una política defensiva a una estrategia de liderazgo. La hoja de ruta es clara: primero, fortalecer la capacidad de detección y sanción de conductas ilegales en aguas peruanas, tal como lo ha empezado a hacer Argentina. El segundo reto, y tal vez el más importante, será promover una posición coordinada entre los países costeros del Pacífico Sur para que la pesca ilegal deje de encontrar refugios regulatorios. Límites de captura, esfuerzo pesquero regulado y estándares mínimos de monitoreo satelital para la flota de altura, son algunas de las medidas mínimas de ordenamiento que debemos impulsar de manera conjunta para que las flotas de aguas distantes no sean una amenaza para las pesquerías nacionales. El momento reclama liderazgo y Perú tranquilamente podría cumplir ese rol. Nunca hay que olvidar que, gracias a la riqueza de nuestro mar de Grau, Perú puede tener un peso muy importante en las mesas internacionales. Cerrando con la misma comparación futbolera, tenemos todas las condiciones, solo falta el gol.

Imagen E2IAGPFB2RFFPK6USUG4MJ2WNY

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD