Ecuador se convierte en el primer país de América Latina con un ministerio de “transición ecológica”

Así lo decretó el presidente Guillermo Lasso. La estrategia apunta a promover el cuidado medioambiental y al mismo tiempo que ese sea “un buen negocio”

En la imagen, el presidente ecuatoriano, Guillermo Lasso. EFE/José Jácome/Archivo
En la imagen, el presidente ecuatoriano, Guillermo Lasso. EFE/José Jácome/Archivo

Ser ético con el planeta es buena política, pero también buen negocio”, dijo el presidente Guillermo Lasso, este sábado, en una reunión con la comunidad Shuar de Río Limón en Bucay, una localidad de la provincia del Guayas ubicada a 340 kilómetros de Quito. En la reunión, Lasso firmó un Decreto Ejecutivo que oficializa la implementación de acciones ambientales para el manejo adecuado de los recursos y una economía circular sostenible.

El evento en Bucay es el primero de las más de 60 iniciativas, que tienen por objetivo vincular a la ciudadanía con la propuesta del nuevo gobierno, según informó el departamento de prensa de la Presidencia.

Lasso informó que, como parte de los cambios que implementará, se modificará el nombre del Ministerio del Ambiente y Agua, que ahora tendrá por nombre Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica. “Con este cambio de nombre estamos diciéndole al planeta que Ecuador está listo para estrechar lazos, que somos un país que quiere estar a la vanguardia. Somos los primeros en América Latina en hacer de la transición ecológica una política de Estado”, señaló el presidente.

La transición ecológica es, según el investigador Ernest García, “un eventual proceso de cambios en los sistemas de producción y consumo, así como en las instituciones sociales y políticas y en las formas de vida y los valores de la población, que llevase de la situación actual, demasiado costosa ambientalmente y llena en consecuencia de riesgos excesivos, a una situación futura ambientalmente sostenible, compatible con la capacidad del planeta para mantener las actividades humanas; y todo ello sin alterar sustancialmente la organización de las actividades económicas”.

En la reunión, donde la comunidad entregó una lanza —como bastón de mando al presidente—, Lasso explicó que la nueva política “no se trata de dejar de procurar para nosotros lo que necesitamos para vivir, es todo lo contrario. Se trata de no producir a costa de la naturaleza, sino en conjunto con ella” y enfatizó en que la transición ecológica es un modelo que impera “en los nuevos acuerdos comerciales y en la diplomacia mundial”.

La transición ecológica luce prometedora, según las palabras del presidente. Lasso aclaró que la política medioambiental traerá conocimiento, empleos y prosperidad porque “es transitar hacia formas de producción circulares inagotables y regeneradoras. Es crecer con industrias limpias conectadas a las nuevas tecnologías”.

En el decreto firmado por el presidente se encuentran disposiciones como aplicar el acuerdo de Escazú, suscrito por el Ecuador, y que busca “garantizar la implementación plena y efectiva en América Latina y el Caribe de los derechos de acceso a la información ambiental, participación pública en los procesos de toma de decisiones ambientales y acceso a la justicia en asuntos ambientales, así como la creación y el fortalecimiento de las capacidades y la cooperación, contribuyendo a la protección del derecho de cada persona, de las generaciones presentes y futuras, a vivir en un medio ambiente sano y al desarrollo sostenible”, como explica la CEPAL.

Otra de las disposiciones establece que se generen “sistemas de producción y consumo sostenible que conduzcan al Ecuador hacia emisiones netas cero hasta el año 2050”. Para ellos. Se implementarán políticas públicas y se incentivarán iniciativas públicas y privadas. También habrá incentivos para los proyectos que busquen “la protección de la naturaleza y ecosistema, reducción de impactos ambientales como gases de efecto invernadero”, según reza el decreto.

El ministro del Ambiente, Agua y Transición Ecológica, Gustavo Manrique, que acompañó al presidente al evento, manifestó que “debemos pasar de una economía lineal, que extrae, produce, distribuye y entierra, para esta última parte reinsertarla en la economía”. Esto con el objetivo de “convertir al Ecuador en la capital de las transacciones de la biodiversidad”.