La Unión Europea se comprometió a reducir 55% las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030

Tras una maratónica madrugada de negociaciones, los jefes de Estado y de Gobierno de la UE llegaron a un acuerdo que ahora debe ser refrendado por la Comisión y el Parlamento Europeo

El presidente francés Emmanuel Macron, el presidente del Consejo Europeo Charles Michel y el Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, al inicio de la cumbre de la UE en Bruselas, Bélgica, el 10 de diciembre de 2020 (EFE/EPA/OLIVIER HOSLET / POOL)
El presidente francés Emmanuel Macron, el presidente del Consejo Europeo Charles Michel y el Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, al inicio de la cumbre de la UE en Bruselas, Bélgica, el 10 de diciembre de 2020 (EFE/EPA/OLIVIER HOSLET / POOL)

Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea acordaron este viernes fijar en un 55% su posición negociadora para la reducción de emisiones de efecto invernadero para el año 2030 respecto a los niveles de 1990, tras una maratónica madrugada de negociaciones.

“Europa es líder en la lucha contra el cambio climático. Hemos decidido reducir nuestras emisiones de efecto invernadero al menos un 55% para 2030”, escribió en Twitter el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. Los países deben negociar ahora este porcentaje con la Comisión Europea y el Parlamento Europeo antes de fijar el objetivo final.

Pese a que una mayoría de países era partidario de incrementar la ambición climática, la negociación se prolongó durante toda la madrugada del viernes por las reticencias de estados como Polonia, cuya economía es mucho más dependiente del carbón. Junto a ella, otros como Hungría y República Checa han estado tradicionalmente entre los estados miembros que demandan referencias a que no todos los países salen del mismo punto de partida y unos necesitan más apoyo —económico o de otro tipo— que otros para llevar a cabo esta transición.

Las centrales de lignito del proveedor de energía alemán y la empresa de servicios públicos RWE en Neurath, al noroeste de Colonia, Alemania (REUTERS/Wolfgang Rattay/Foto de archivo)
Las centrales de lignito del proveedor de energía alemán y la empresa de servicios públicos RWE en Neurath, al noroeste de Colonia, Alemania (REUTERS/Wolfgang Rattay/Foto de archivo)

La esperada decisión de los líderes, aún por detallar a nivel técnico, estaba ligada a que se desbloqueara el presupuesto y el fondo de recuperación, que incluyen herramientas y partidas que tendrán que utilizarse para alcanzar ese objetivo, como los 17.500 millones de euros previstos para el Fondo de Transición Justa. El 55% acordado llega después de que la Comisión Europea haya pedido que el esfuerzo llegue a al menos el 55% y el Parlamento Europeo haya elevado esa ambición hasta el 60% respecto a los niveles de 1990, frente a la meta del 40% fijado actualmente. Por su parte, las organizaciones ecologistas piden una reducción de “al menos 65%” en 2030.

Las tres instituciones comunitarias tendrán que negociar el documento final, cuyo resultado definitivo llegará después de que el Reino Unido haya anunciado su intención de recortar sus emisiones un 68% en 2030 y de que también hayan renovado o ampliado sus compromisos climáticos otros países como China, Corea del Sur, Japón o Sudáfrica.

La decisión de los líderes llega en vísperas de que el sábado se celebre un encuentro virtual para celebrar el quinto aniversario del Acuerdo de París para evitar que las temperaturas a final de siglo suban menos de 2 °C e intentar limitar el calentamiento a 1,5 °C en relación con los niveles preindustriales. El 12 de diciembre de 2015, en la Cumbre del Clima de París (COP21), 195 países y la Unión Europea fijaron una senda clara para afrontar el desafío climático futuro.

Turbinas de molinos de viento de generación de energía en un parque eólico en Graincourt-les-havrincourt, Francia (REUTERS/Pascal Rossignol)
Turbinas de molinos de viento de generación de energía en un parque eólico en Graincourt-les-havrincourt, Francia (REUTERS/Pascal Rossignol)

La reducción de las emisiones comprometida el viernes por los líderes europeos sitúa a la región como líder en la lucha contra el cambio climático, y refleja un claro aumento de la ambición de los países a la par que sienta las bases para un nuevo modelo de economía verde. Desde París, las emisiones de CO2 han aumentado de 53.000 millones de toneladas en 2015 a los 55.000 millones de toneladas actuales, según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP), que apela a quintuplicar la ambición del Acuerdo para evitar una catástrofe climática.

En la misma línea, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha advertido de que el planeta avanza hacia un calentamiento global de 3 a 5 grados a finales de este siglo, en lugar de mantenerse en los objetivos de París (1,5-2 grados), un hecho que desataría eventos climáticos extremos. El último estudio de la Red de Acción Climática (CAN), publicado hace unos días, detalla que de los 58 estados más contaminantes del mundo ninguno sigue la trayectoria adecuada para cumplir con París, pese a que se perciben mejoras, y es Suecia la que lidera los esfuerzos nacionales contra el calentamiento, en contraposición a Australia, Rusia y Brasil con una actitud climática muy baja.

Por el contrario, China, uno de los países más contaminantes, responsable del 28 por ciento de las emisiones globales, ha sorprendido al anunciar recientemente la neutralidad en sus emisiones en 40 años, es decir, que a partir de 2060 la segunda potencia mundial no va a liberar CO2 adicional a la atmósfera.

Con información de EFE

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