Casi 70 años después de que comenzó la producción de plástico este ha llegado a sitios insospechados (Foto: Twitter).
Casi 70 años después de que comenzó la producción de plástico este ha llegado a sitios insospechados (Foto: Twitter).

Cuando comenzó su producción a gran escala en la década de los 50, se pensaba que los plásticos eran una de las alternativas más versátiles y económicas que podrían existir; pero en ese momento muy pocas personas se preocuparon por el impacto ambiental que podría suscitarse en el futuro.

Hoy, casi 70 años después, el plástico ha llegado a sitios insospechados. Su presencia está, incluso, en el lugar más profundo de la fosa Mariana, la zona más recóndita de la tierra a la que los humanos han podido llegar.

Cuando el explorador Víctor Vescovo llegó a ese lugar a casi 11 kilómetros en el fondo del mar, encontró especies marinas nunca antes vistas, pero también halló residuos plásticos.

Chelsea Clinton, vicepresidente de la Fundación Clinton, la cual aboga por proyectos de limpieza de los océanos, hizo una pregunta crítica y realista de la situación: "Una inmersión a siete millas de profundidad en el océano en la fosa Mariana encuentra posibles especies de camarones y una bolsa de plástico. ¿Cuánto tiempo sobrevivirán los primeros si hay más de los segundos?"

La presencia del plástico en lugares insospechados se debe a su capacidad de dispersión (Foto: Twitter).
La presencia del plástico en lugares insospechados se debe a su capacidad de dispersión (Foto: Twitter).

De acuerdo con la doctora Ana Carolina Ruiz, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, "la presencia de estos contaminantes en lugares insospechados se debe a su gran capacidad de dispersión, que les permite desplazarse grandes distancias y afectar sitios apartados, escasamente habitados".

En el caso de los microplásticos depositados en los sedimentos de la fosa Mariana, la especialista considera que probablemente fueron "acarreados desde grandes distancias a través de una combinación entre las corrientes marinas superficiales, corrientes de fondo y propagación de mareas internas".

Lo anterior, explica, se combina con "la flotabilidad negativa de algunos de los polímeros encontrados, así como con la colonización por organismos y la agregación con residuos orgánicos, lo cual contribuye al depósito efectivo de estas partículas en el fondo del océano profundo".

De acuerdo con Greenpeace, incluso aquellos desechos que las personas tiran al cesto de la basura pueden llegar al mar, ya que la lluvia o el viento los puede llevar hasta ahí a partir de su encuentro con ríos, otras vías fluviales o también a través del alcantarillado de las zonas urbanas.

El 80% de los desechos proviene de la tierra (Foto: Twitter).
El 80% de los desechos proviene de la tierra (Foto: Twitter).

En este contexto, es apabullante el dato de que el 80% de los residuos que se encuentran en los mares provienen de la tierra, mientras que el porcentaje restante es producido como resultado de las actividades marítimas.

La organización ambientalista reporta que la basura que se encuentra en la superficie es apenas la punta del iceberg, pues representa menos del 15% de todo el plástico que hay en los mares del mundo, pero ha sido suficiente para generar "sopas de plástico", las cuales son zonas con altas concentraciones de basura en el mar.

Aunque los residuos de plásticos de los humanos son evidentes en la superficie marina, en el fondo del mar, la situación es aún más preocupante. Por ejemplo, a finales del año pasado se encontró un vertedero en el fondo del mar Mediterráneo donde el 70 por ciento del material contaminante era plástico.

Y es que ese material tarda en degradarse entre décadas y cientos de años. Además, este proceso es más lento en el océano. Según la experta en geocronología reciente de sedimentos, "la degradación de los plásticos ocurre más lentamente en el mar que en la tierra, donde la exposición directa a la luz del sol y las variaciones en la temperatura son más marcadas que en la columna de agua".

(Foto: @SmartInvestOpp).
(Foto: @SmartInvestOpp).

Asimismo, destaca que "en el medio marino, la degradación de los plásticos es menor en el fondo que en la superficie, donde la acción conjunta del oleaje y las corrientes provocan mayor desgaste mecánico y además existe mayor penetración de la luz, más altas temperaturas, mayor disponibilidad de oxígeno y mayor densidad de comunidades bacterianas que en el mar profundo".  

En todo este proceso, elementos importantes son la radiación UV procedente de la luz solar, la acción bacteriana, el oxígeno atmosférico y la acción mecánica del oleaje pues, además de modificarlo, también fragmentan los residuos, lo cual genera otro problema sumamente importante para las especies marinas: los microplásticos.

El tamaño a partir del cual se puede considerar a un fragmento como microplástico es de 5 milímetros y estos afectan a las especies marinas. La investigadora comenta que existen reportes de la detección de partículas de microplásticos "en al menos 220 diferentes especies en la naturaleza, incluyendo desde moluscos hasta peces, entre las cuales, un alto porcentaje son especies de importancia comercial (mejillones, ostiones, almejas, camarones, langostas, anchovetas, sardinas, arenques, macarela y bacalao, entre otros)".

Si bien aún no se conocen los efectos de los microplásticos en los organismos, la doctora Ruiz menciona que la forma en que estas partículas se transfieren es a través de la cadena alimentaria. Por lo tanto, no es arriesgado pensar que estos fragmentos han llegado a los humanos.

La forma en que se transfieren los microplásticos es a través de la cadena alimentaria (Foto: Twitter).
La forma en que se transfieren los microplásticos es a través de la cadena alimentaria (Foto: Twitter).

De hecho, estudios recientes señalados por la especialista de la UNAM muestran que, "de acuerdo con los hábitos de consumo de moluscos, las personas en Europa podrían ingerir hasta 11.000 partículas de microplásticos al año; y se sabe que estos contaminantes se encuentran también en el agua y la sal que consumimos a diario".

Las afectaciones que estos elementos pueden producir en la salud humana, abunda la especialista, se dan a causa de la presencia de aditivos usados durante su fabricación, entre los cuales destacan los ftalatos, bisfenol A o los bifenilos polibromados, utilizados para, por ejemplo, estabilizadores, plastificantes o retardantes de flama.

"Estos compuestos orgánicos están identificados como disruptores endocrinos, que pueden causar problemas de fertilidad en los humanos. Adicionalmente, el riesgo para la salud humana asociado a la ingesta de microplásticos se incrementa por la adsorción de otro tipo de contaminantes orgánicos persistentes que pueden estar presentes en la columna de agua, tales como residuos de plaguicidas o bifenilos policlorados, los cuales se han relacionado con trastornos endocrinos, disfunciones reproductoras e inmunitarias, alteraciones del neurocomportamiento y desarrollo, y cáncer", concluye la doctora Ruiz.

Actualmente, el plástico es uno de los materiales más utilizados y más perjudiciales alrededor del mundo. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que para 2050, la generación de desechos plásticos será de 671.000 toneladas.

Hasta la actualidad se han producido, aproximadamente, unas ocho mil 300 millones de toneladas de plástico (Foto: @GrupoEmausFS).
Hasta la actualidad se han producido, aproximadamente, unas ocho mil 300 millones de toneladas de plástico (Foto: @GrupoEmausFS).

Desde su aparición, el plástico ha ido cubriendo progresivamente al planeta con una capa muy gruesa. Hasta la actualidad se han producido, aproximadamente, unas ocho mil 300 millones de toneladas de plástico, esto equivale en peso a mil millones de elefantes.

Los residuos que una persona genera en Latinoamérica, en promedio, son de un kilogramo por habitante al día, lo cual la ubica por encima de otras regiones como África, según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).

La situación en Latinoamérica también es crítica. Brasil y México son los países que más desechos producen dentro de la región. Además, en zonas cercanas a la costa chilena se ha reportado la presencia de cinco mil piezas de plástico por kilómetro cuadrado. La cifra aumenta a 50 mil piezas por kilómetro cuadrado en las cercanías de la Isla de Pascua, según el documento Perspectiva de la Gestión de Residuos en América Latina y el Caribe.

Ante este panorama, algunos países de la región, incluido México, han propuesto prohibir los plásticos que se desechan después de un solo uso. Solo por mencionar un caso, en la Ciudad de México, una de las metrópolis más grandes de la región, entre diciembre de 2020 y enero de 2021 entrará en vigor la modificación a la Ley de Residuos Sólidos, que prohibirá la comercialización, distribución y entrega de este tipo de productos.

Los legisladores locales reconocieron que aunque la medida "trastoca intereses" es un primer paso hacia una regulación que atiende "un problema ambiental grave".

En la actualidad todavía no existen límites que definan una concentración nociva para la salud de los organismos marinos o el ser humano, la doctora Ruiz Fernández resalta el hecho de que no existen fuentes naturales de estas partículas, por lo que "la presencia de microplásticos en el medio marino y en nuestro cuerpo es un claro ejemplo de contaminación que se debe resolver".