A 30 años de la disolución del Pacto de Varsovia: la alianza militar con la que la Unión Soviética intentó contrarrestar a la OTAN

Firmado en 1955, fue uno de los primeros pasos hacia la división entre Oriente y Occidente y el comienzo de la Guerra Fría

Un desfile en 1989 de tropas del Nationale Volksarmee, el ejército de Alemania Oriental y uno de los pilares del Pacto de Varsovia (Shutterstock)
Un desfile en 1989 de tropas del Nationale Volksarmee, el ejército de Alemania Oriental y uno de los pilares del Pacto de Varsovia (Shutterstock)

Conocido como Pacto de Varsovia por la ciudad en la que fue firmado, el Tratado de Amistad, Colaboración y Asistencia Mutua fue un acuerdo de cooperación militar firmado el 14 de mayo de 1955 por los países bajo la esfera soviética. Creado bajo el liderazgo de la URSS, su objetivo era contrarrestar el rearme de la República Federal de Alemania, popularmente llamada Alemania Occidental, y su ingreso en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Los miembros originales que constituyeron el acuerdo fueron la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la República popular de Albania (la cual se retiró en 1968), la República Democrática Alemana, la República Popular de Bulgaria, la República Socialista Checoslovaca, la República Popular de Hungría, la República Popular de Polonia y por último la República Socialista de Rumania.

La firma del pacto tuvo lugar en el marco del inicio de la Guerra Fría y llegaría a ser uno de los pilares del mundo político bipolar que se construirá en un enfrentamiento político, económico y estratégico que transcurrió entre los años 1945 y 1991, y que dividió al planeta entero en dos esferas de influencia muy diferenciadas entre los bloques capitalista y comunista.

En la firma del Tratado los países miembros se comprometían por un período de veinte años a prestarse ayuda militar mutua en el caso de que cualquiera de ellos fuese atacado por una potencia extranjera. Los términos establecidos eran muy similares a los de la OTAN: cooperación para mantener la paz, organización conjunta en caso de un ataque previsible, defensa mutua en caso de conflictos militares, establecimiento de un “Estado Mayor” conjunto para coordinar los esfuerzos bélicos y una duración de veinte años, renovables y libertad de cada Estado firmante para revocarlo.

Imagen de la firma del Pacto de Varsovia
Imagen de la firma del Pacto de Varsovia

Este pacto formalizó la influencia directa que ya tenía la URSS sobre todas las naciones del bloque. Muchos creían que era en realidad un mecanismo de control político por parte de Moscú y que le sirvió para que el Ejército Rojo interviniera militarmente en las ocasiones en que se producían cambios en estas naciones.

Así parecieron demostrarlo cuando ocurrió la Revolución de Hungría de 1956, ya que en dos semanas se aplastó un levantamiento anticomunista, o en la Primavera de Praga, cuando la URSS invadió Checoslovaquia para impedir las reformas que atentaban contra el régimen. Ante esto Rumania se opuso a la invasión, por lo que no participó en ella, pero continuó siendo miembro del Pacto.

Albania fue la primera en retirarse: lo hizo en 1968.

Todas las funciones militares conjuntas cesaron a finales de marzo de 1991 cuando Checoslovaquia, Hungría y Polonia anunciaron su retiro del mismo, y meses después haría lo mismo Bulgaria, disolviendo así prácticamente el pacto. Su fin fue formalizado por la URSS el 1 de julio de ese mismo año, cuando los dirigentes de los seis países miembros restantes acordaron la disolución.

Muchos de los antiguos firmantes del pacto hoy son miembros de la OTAN. República Checa, Hungría y Polonia se unieron el 12 de marzo de 1999. Mientras que Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumania, Eslovaquia y Eslovenia lo hicieron en marzo de 2004. Los últimos fueron Albania y Croacia que se unieron en abril de 2009.

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