Robert Redford: una vida marcada por tragedias cercanas, grandes amores y un viaje decisivo

Aunque es una de las estrellas más respetadas y veneradas del cine, nunca ganó un Oscar como actor. El fundador del Festival de Cine de Sundance se retiró de la actuación en 2018, y a los 84 años lleva una vida rodeado de la naturaleza

Robert Redford se retiró de la actuación en 2018, tras una extensa y exitosa carrra (AP)
Robert Redford se retiró de la actuación en 2018, tras una extensa y exitosa carrra (AP)

Con sus impecables actuaciones y su poderoso atractivo físico, Robert Redford es sinónimo de leyenda en Hollywood. Sin embargo, detrás de su deslumbrante estrellato e indiscutible carrera, esconde dolorosas tragedias que le dejaron profundas cicatrices en el alma. El último gran golpe fue la reciente pérdida de su hijo James, fallecido a sus 58 años, luego de una batalla de dos años contra el contra el cáncer de hígado, con quien compartía su pasión por el cine y la ecología. Un dolor que ya había sentido antes.

Es actor desde los 21 años pero le llevó un tiempo aceptar que su amor por la pintura se convertiría en un hobby mientras la interpretación pasaba a primer plano. Desde entonces, se concentró en ser el mejor actor que pudo.

Redford nunca ha ganado un Oscar como actor pero sí como director. Conoció el éxito con “Descalzos por el parque” (1967), junto a Jane Fonda. En los años siguientes logró consolidarse como actor de prestigio por películas como " El candidato” (1972); la taquillera “Tal como éramos” (1973), coprotagonizada por Barbra Streisand, y “Todos los hombres del presidente”, sobre el caso Watergate, junto a Dustin Hoffman. Con el periodista Bob Woodward formó una estrecha amistad que perdura hasta hoy. Siguió siendo una estrella con éxito comercial en los 80 y 90, cuando filmó “Memorias de África” (también conocida como “Africa mía”), con Meryl Streep, filme que cosechó siete premios Oscar, y “Una propuesta indecente” (1993).

Otros lo recordarán por trabajos como “Soldado o cazador“ (1962) o “La Jauría humana” (1966), la única ocasión en que pudo trabajar con Marlon Brando.

Con Paul Newman, otro de los rostros imprescindibles de la gran pantalla, compartió créditos en algunos de los éxitos más notables del cine, “Dos hombres y un destino “ y “El golpe”, la película favorita de Redford de toda su carrera. Su amistad los llevó a bautizar a sus primeros hijos con el mismo nombre, Scott, y ambos fallecieron: el de Redford por muerte súbita a los pocos meses de nacer, en 1959, y el de Newman en 1978 a los 28 años por una sobredosis.

Robert Redford y Paul Newmanen  en"Butch Cassidy and The Sundance Kid", en 1969. Los actores se convirtieron en una de las parejas cinematográficas más importantes de la historia del cine.  (Shutterstock)
Robert Redford y Paul Newmanen en"Butch Cassidy and The Sundance Kid", en 1969. Los actores se convirtieron en una de las parejas cinematográficas más importantes de la historia del cine. (Shutterstock)

Ni siquiera su envidiable físico le sirvió por momentos. Le negaron el papel protagonista de “El Graduado” para dárselo a Dustin Hoffman, por una contundente razón: era demasiado lindo. Ahí empezó a pensar que su belleza era más una carga que una bendición.

En su debut detrás de cámara, “Ordinary People “ de 1980, ganó un Oscar a la Mejor Película y también se llevó a casa el premio al Mejor Director. En 1981, consolidó su compromiso con el cine independiente al fundar el Instituto Sundance (nombre de su personaje en “Dos hombres y un destino”) y luego surgió el Festival de Cine de Sundance, que se celebra todos los eneros desde 1983 en Park City, Utah. Su devoción por las causas ambientales es igual de fuerte: ha sido parte del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales de los Estados Unidos desde 1975, y en 2015 hizo un apasionado discurso en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en París.

En 2018 tras el estreno de “The Old Man & The Gun”, un filme de David Lowery, el actor anunciaba que se retiraba de la actuación. “Nunca digas nunca, pero llevo haciendo esto desde que tenía 21 años. Ya es suficiente”. Una decisión que tomaba tras casi sesenta años de exitosa carrera y una única nominación al Oscar como actor por su papel en el “El golpe”, en 1973. Sin embargo, el actor se guardaba un as bajo la manga: todavía le quedaba otro papel en el tintero, concretamente en la taquillera “Vengadores: Endgame” de Marvel Studios. Si bien es cierto que en la película de superhéroes su papel es anecdótico, fue la verdadera despedida del veterano actor frente a las cámaras. Aunque nunca sabe.

Es un icono inconfundible y uno de los galanes más atractivos que ha dado el cine. Estos son algunos momentos de la intensa vida de Robert Redford, un hombre que se alejó de la pantalla con la misma discreción con la que siempre ha manejado su vida privada.

El viaje que le cambió la vida

Las tragedias que marcaron la vida de Robert Redford, el último galán
Las tragedias que marcaron la vida de Robert Redford, el último galán

Antes de la fama fue un niño que creció en un barrio trabajador de Santa Mónica, Los Ángeles. Cuando era adolescente, salía con un grupo de chicos que a menudo se metían en problemas. Tampoco era muy buen estudiante. “Mi mente estaba fuera de la ventana. Dibujaba debajo del escritorio (...) Creo que me di cuenta de que mi educación iba a suceder cuando saliera al mundo”, reflexionaba el actor tiempo atrás. Antes de dedicarse a la actuación, la ambición de Redford era ser pintor.Quería ir a Francia, España. Entonces, cuando tenía 19 años, ahorré suficiente dinero para un año. Esa experiencia es lo que realmente cambió mi vida, porque vi el mundo exterior “, contó a la revista Time en 2018.

Aquel viaje cambió su visión del mundo y de su país. “Cuando fui a Europa, entendí más sobre política y sobre la naturaleza humana. Cuando regresé, fui muy crítico con la política de mi propio país. Eso fue lo que me condujo, finalmente, al activismo”.

El intenso amor de Redford por la naturaleza le llegó de una forma inesperada. Contrajo poliomielitis a los 11 años; no fue un caso grave, pero sí significó semanas de reposo en cama. Cuando era niño, nunca había estado fuera de Los Ángeles. Pero después de su recuperación, como recompensa por la terrible experiencia por la que había pasado, su madre Martha- una mujer alegre y compañera- lo llevó al Parque Nacional Yosemite. Estaba tan maravillado por la belleza del lugar que terminó trabajando allí durante tres veranos. “Fue entonces cuando me volví adicto a la naturaleza en su forma más pura”.

El actor tuvo una relación distante con su padre, con quien solo compartían la pasión por el beisbol, y adoptó como figura paterna a su tío David, que murió en la Segunda Guerra Mundial cuando él tenía tan solo nueve años. Robert recibió otro golpe cuando los mellizos que esperaba su mamá murieron al nacer. A sus 18 años vino lo peor: su madre falleció a los 40 años. “Lo que lamento es que murió antes de que pudiera agradecerle”.

De joven, la motivación de su vida era el béisbol. Aunque sus aptitudes deportivas le abrieron las puertas de la Universidad de Colorado, la pérdida de su madre lo hizo perder el norte al refugiarse en la bebida, lo que resultó en su expulsión. Fue en eso momento en que decidió escapar de todo ese dolor y se fue del país con sus dibujos. Primero vivió en París y luego en la hermosa Florencia. La vida bohemia no funcionó y regresó desilusionado en 1957.

Aún de luto por la pérdida de la mujer que tanto lo había amado y en medio del caos que reinaba en su vida, Robert se enamoró de Lola Van Wagenen, una muchacha tímida y miembro de la iglesia mormona, con quien se casó en 1958, cuando él tenía 22 años y ella tan solo 19, y quien se convertiría en uno de sus grandes amores. Ella lo motivó a tomar un rumbo fijo. Robert dejó de beber y asumió el reto de iniciar sus estudios vinculados al arte. Se matriculó en el Pratt Institute de Nueva York. En realidad, su foco estaba puesto en la escenografía pero le sugirieron que probara con la actuación. Eso hizo. El resto es historia. Con el tiempo se convirtió en uno de los los hombres más deseados del planeta. ¿Por qué se casó tan joven? “Fue para salvar mi vida. Así es como se sintió en ese momento“.

Una tragedia tras otra

Robert Redford estuvo casado, durante 27 años, con Lola Van Wagenen, con quien tuvo cuatro hijos -el mayor falleció (EFE)
Robert Redford estuvo casado, durante 27 años, con Lola Van Wagenen, con quien tuvo cuatro hijos -el mayor falleció (EFE)

Al poco tiempo, nació el primer hijo de la pareja, Scott. Se mudaron a Manhattan, Redford consiguió su primera obra en Broadway y, si bien las cosas parecían ir bien para él, la tragedia volvió a golpear: a los cinco meses, el bebé falleció de una muerte súbita. Tres años después, la pareja volvió a ser puesta a prueba cuando su tercer hijo, el recientemente fallecido Jamie, nacía siete semanas antes de tiempo con un problema respiratorio y con pocas probabilidades de vida. Si bien logró sobrevivir, James sufriría toda una vida de problemas de salud. Entre otras intervenciones, requirió de una extirpación de colon y de dos trasplantes de hígado a sus 30. El primer trasplante falló y Redford describió la búsqueda desesperada de un órgano compatible como un episodio de profunda angustia para la familia.

Fruto del matrimonio también nacieron Shauna, pintora, y Amy, nacida una década más tarde y quien siguió los pasos de su padre en el mundo de la actuación. Además es directora y productora y tuvo papeles en “Sex and the City,” “Law & Order”y “Los Soprano”.

A mediados de los 80, Shauna era una estudiante en la Universidad de Colorado. Estaba de novia y estudiaba arte. Pero un día el mejor amigo de su novio, lo mató de un disparo en la nuca. La hija de Redford cayó en una profunda depresión que casi le costó la vida a causa de un accidente de tránsito. Realizó una mala maniobra y hundió su auto en un lago. Lograron rescatarla pero se temió que no volviera a caminar. Con el tiempo logró recuperarse.

Robert Redford con su hijo James, que falleció el año pasado (Shutterstock)
Robert Redford con su hijo James, que falleció el año pasado (Shutterstock)

La familia Redford siguió creciendo en los últimos años y el actor se convirtió en abuelo de siete nietos. Sin embargo, el dolor volvió a estremecerlo el año pasado con la muerte de su hijo James a los 58 años, a causa de un cáncer de hígado.

Documentalista de profesión y conocido por su labor activista, en 2005 James había fundado junto a su padre The Redford Center, una organización sin fines de lucro que produce documentales para concientizar al público sobre el medio ambiente y otras causas en favor del planeta. La defensa de la naturaleza no fue la única causa que motivó a James para lanzarse a la producción de trabajos audiovisuales, sino también sus problemas de salud. Firmó la película protagonizada por su hijo Dylan, “The Big Picture” (2013), que trata sobre la dislexia, y en 1999 produjo “The Kindness of Strangers”, sobre el drama de las listas de espera de órganos; algo que él mismo llegó a experimentar cuando le fueron trasplantados hasta dos hígados para sobrevivir a la colangitis esclerosante que le fue diagnosticada a los 25 años.

Del desamor al amor

Robert Redford y Sibylle Szaggars en Cannes (2013)
Robert Redford y Sibylle Szaggars en Cannes (2013)

Redford estuvo casado con Lola van Wagenen, la madre de sus hijos, durante 27 años. La separación, casi tres décadas después, fue de común acuerdo y causó impacto en los medios y en los hijos de la pareja, sobre todo en Amy, quien declaró que el divorcio fue lo peor de su vida. Luego, el actor tuvo algunas relaciones pasajeras. Eran tiempos de fama.

Durante su matrimonio con Lola no le atribuyeron romances. Se rumoreó que Barbra Streisand, Jane Fonda y Meryl Streep cayeron rendidas ante el galán que jamás alardeó de su gran atractivo físico. “Sé que no estoy mal, pero no le doy excesiva importancia”. La diseñadora de vestuario Kath O´Rear y la top model francesa Nathalie Naud ocuparon, durante un tiempo, el corazón del actor que aún no había hecho el duelo por el divorcio.

En 1986, le tocó rodar “Peligrosamente juntos“ donde quedó impactado por la belleza de su compañera Debra Winger pero el verdadero amor, aquel que, en parte, emularía al que mantuvo con su primera mujer, sería con la reconocida actriz brasileña Sonia Braga, a quien el cantautor Caetano Veloso le dedicó la canción “Tigresa”. Se convirtieron en una de las parejas más fotografiadas del momento y estuvieron juntos por siete años.

Sonia Braga y Robert Redford en 1988 (The Grosby Group)
Sonia Braga y Robert Redford en 1988 (The Grosby Group)

En 1996, Redford conoció en Sundance a la pintora alemana Sibylle Szaggars, hoy de 64 años, quien le devolvió la capacidad de amar nuevamente. Al comienzo, solo se trató de una amistad intensa que con el tiempo se consolidó y terminó en una boda en 2009. Redford reconoce su actual mujer le ha dado “una vida completamente nueva”.

No se muestran demasiado en alfombras rojas, pero sus aficiones comunes por el cuidado del medio ambiente y la pasión por la pintura los llevaron a recibir el premio Príncipe Rainiero de las Artes.

Reírse de su propia muerte

Robert Redford: "Soy de los que viven el momento. No me encuentro entre los que hacen planes" (Shutterstock)
Robert Redford: "Soy de los que viven el momento. No me encuentro entre los que hacen planes" (Shutterstock)

“Me gusta escalar, caminar, escuchar los ríos o el silencio de los bosques, el cielo abierto, el paisaje extenso, la falta de polución. Paraísos tan remotos que puedo mirar y no ver más que cielo y tierra. Lugares donde me siento feliz”, afirmaba en 2018. Se mantiene en forma viviendo lejos de Hollywood, un lugar que dice que solo sirve para hacer negocios. Pasas sus días entre Santa Fe, Nuevo México, y Park City, Utah.

“¿Piensa en la muerte?”, quiso saber un periodista. “Probablemente. Es parte de la vida y seguro que en algún lugar de mi mente estoy aterrorizado. Es inevitable, pero puedo elegir entre vivir con miedo o seguir con mi vida y reírme de la muerte. Con la edad me he tenido que retirar de ciertas cosas, pero mientras pueda ­dar largas caminatas y montar a caballo, me seguiré riendo de ella. Y ­todavía puedo”, apuntaba Redford que este momento de su vida elige seguir en el oficio financiando proyectos ajenos o como director.

Su relación con Hollywood siempre ha sido buena pero distante.“Supongo que influye el hecho de que nací en Los Ángeles, en Santa Mónica; que viví y me crie en un barrio trabajador, y que Hollywood nunca me pareció un lugar mágico. No fue mi sueño, como el de muchos otros”, decía el actor en una entrevista con el diario El País. “La fama llegó de forma inesperada. Empecé como todos, sentado en un banco junto a otros muchos esperando para poder hacer una audición por un papel que alguna vez conseguía, pero la mayoría de las veces no”. Sobre la etiqueta de sex symbol que llevará por siempre no se muestra muy a gusto. ”Primero uno se siente tratado como un objeto, luego se comporta como un objeto y finalmente, como no tengas cuidado, uno se convierte en un objeto”.

Con el paso de los años, el cineasta se alejo de la ambición de Hollywood ya que- en sus propias palabras- se convierte en obsesión por dinero y éxito. Es fruto de una época que cambio la historia del cine. Redford, sin embargo, asegura que no es perfecto y que no le gusta volver al pasado. “Jamás miro atrás, nunca lo he hecho. Yo no quiero ser solo historia”.

Lo que nadie podrá esperar de él es una autobiografía. Simplemente, no le interesa.

A los 84 años, Redford disfruta al máximo el presente. No quiere ni tiene planes. “Antes existía una tensión en mí que no me permitía disfrutar. Hoy tengo otra actitud. Este es un periodo maravilloso, porque disfruto de cada bendición que la vida me da”.

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