Donald Trump y un posible candidato demócrata: otra consecuencia del coronavirus

El presidente norteamericano intenta dar un vuelco en la estrategia del partido rival de cara a las elecciones presidenciales en medio de la pandemia por el COVID-19

Desde Miami, Florida, Estados Unidos
El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, habla frente a montones de suministros de protección médica durante una conferencia de prensa en el Centro de Convenciones Jacob K. Javits, que se convertirá parcialmente en un hospital temporal durante el brote de la enfermedad por coronavirus (COVID-19) en la ciudad de Nueva York (Reuters)
El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, habla frente a montones de suministros de protección médica durante una conferencia de prensa en el Centro de Convenciones Jacob K. Javits, que se convertirá parcialmente en un hospital temporal durante el brote de la enfermedad por coronavirus (COVID-19) en la ciudad de Nueva York (Reuters)

El coronavirus llegó para cambiarlo todo. Pero lo que parecía imposible ocurrió. El Presidente republicano, Donald Trump, lanzó públicamente a un nuevo candidato en la primaria demócrata: el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo. Si bien esto es altamente improbable que ocurra, técnicamente podría pasar. Si en la Convención Demócrata los delegados no se ponen de acuerdo por un candidato –algo que nunca pasó, menos cuando Joe Biden está cerca de conseguir los delegados necesarios-, podría aparecer un nuevo candidato que no haya participado de las elecciones y que termine siendo el nominado.

En su rueda de prensa diaria, el Presidente estadounidense dijo que considera que el gobernador sería un gran candidato a la presidencia por el partido de la oposición. “No me importaría competir contra Andrew, lo conozco hace mucho tiempo. Si soy honesto, creo que sería mucho mejor candidato que el dormilón de Joe”, afrimó Trump.

Y aparentemente no es el único que lo piensa. Desde hace una semana es tendencia en Twitter el numeral #PresidentCuomo. Es que la crisis del coronavirus lo ha convertido en un personaje nacional. Su Estado es el más afectado hasta ahora por el virus, por ende, después del presidente Trump es el personaje político que más exposición mediática tiene. Su conferencia de prensa diaria es televisada en todo el país. Es invitado a cuanto programa de televisión hay, y hasta se ha aliado al Presidente en más de una causa (pese a pertenecer a distintos ámbitos políticos).

También ha criticado duramente a Trump, inclusive más que Biden quien es considerado el virtual candidato demócrata. Los índices de popularidad de Cuomo crecieron exponencialmente según los últimos sondeos. Hasta hace semanas su nombre era poco conocido fuera del Estado de Nueva York. Hoy las encuestas indican que tiene índices de popularidad del hasta 87% (según un estudio realizado por el Instituto de Investigación de la Universidad Sienna), mientras que los del Presidente rondan el 46%.

Gran parte de su popularidad mediática se debe también a las interacciones que tiene casi a diario en televisión con su hermano, Chris Cuomo, quien es el presentador principal de la cadena CNN. En medio de la gravedad de la situación, los hermanos Cuomo han encontrado un balance entre las terribles noticias y unos chistes familiares (como recordarse el uno al otro que deben llamar a su madre), que parecen gustar al público americano.

Claro que el Presidente no sólo alabó a Cuomo, sino que le buscó la vuelta a esta popularidad repentina del demócrata para intentar ganar puntos. “Estemos claros, creo que él lo admite también. Una de las razones por las que Andrew Cuomo es exitoso es porque lo hemos ayudado. Si yo le hubiese dicho que no le daba cuatro hospitales, cuatro centros médicos y un buque médico completo… miles de respiradores y millones de máscaras, porque le hemos dado muchas cosas. Una de las razones por las que es exitoso es porque lo hemos ayudado a ser exitoso”, aseguraba Trump.

Queriendo distanciarse de los dichos del Presidente, Cuomo fue categórico cuando le preguntaron si exploraría la posibilidad de ser candidato a la Presidencia. “Desde el día uno he dicho que no busco la presidencia, y no la buscaré. Me parece mal politizar esta situación. No estoy jugando a la política ni con el Presidente ni con mi partido. Si el gobierno federal nos ayuda, lo voy a agradecer. Si lo que hacen va en contra del bienestar de los neoyorquinos, me voy a quejar”, decía.

La realidad es que hasta la campaña política más publicitada en el mundo va –o debería ir- a un segundo plano ante la gravedad de la situación. Nueva York está al nivel de una zona de guerra. Con más de 38 mil casos confirmados y 914 muertos, la realidad supera cualquier cuestión partidaria.

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