En la actualidad la comida rápida es menos saludable que hace 30 años.
En la actualidad la comida rápida es menos saludable que hace 30 años.

Según un estudio que analizó la evolución de la comida rápida durante 30 años, a pesar de haber incorporado platos más livianos, como ensaladas, los menús son mucho menos saludables hoy. El trabajo, realizado por investigadores de las universidades de Boston y Tufts, halló que en la actualidad las porciones son más abundantes, la cantidad de sal aumentó y los acompañamientos resultan mucho más pesados.

Si bien entre 1986 y 2016 los restaurantes de comida rápida han incorporado alternativas a las hamburguesas, las papas fritas, el pollo empanizado y otras de sus marcas registradas, sus platos han aumentado en cantidad. En promedio pesan 39 gramos más y tienen 90 calorías más; también concentran el 41,6% de la cantidad diaria aceptable de sodio, cifra que en el pasado era de 27,8 por ciento.

En promedio, los platos de menú fast-food tienen 39 gramos y 90 calorías más que en el pasado
En promedio, los platos de menú fast-food tienen 39 gramos y 90 calorías más que en el pasado

La investigación abarcó 1.787 platos principales, acompañamientos y postres, desde 1986 a 2016, plazo en el que los elementos en los menús crecieron un 226 por ciento.

El incremento mayor se registró en los postres, que pesaron 71 gramos más en 2016 que en 1986, y agregaron 186 calorías. En promedio, los acompañamientos como las papas fritas o las sopas tenían 42 calorías más que 30 años atrás, con un aumento del sodio del 11,6% al 23,2% aunque el tamaño de la porción casi no varió.

El sodio en un plato de comida rápida representa el 41,6% de lo que se puede ingerir por día
El sodio en un plato de comida rápida representa el 41,6% de lo que se puede ingerir por día

Por estos nuevos valores, una orden estándar de un plato y un acompañamiento "representa el 40% de una dieta de 2.000 calorías diarias", según el estudio publicado en la revista de la Academia de Nutrición y Dietética de los Estados Unidos.

Las autoridades de salud pública de ese país han asociado los contenidos de grasa y sal de la comida rápida con la epidemia de obesidad y diabetes entre los adultos. La obesidad, del 40% en 2016, era del 13% a comienzos de la década de 1960.

Por ahora existen campañas de educación al público, como el requisito de indicar la cantidad de calorías de cada comestible y cada bebida que se vende en los restaurantes de comida rápida, pero en distintos lugares del país la medida encontró oposición. El estudio hace otras propuestas, como un sistema que permitiría ordenar porciones más pequeñas a menor precio, pero solo a modo de consejos, es decir, que no son vinculantes.

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