(Getty)
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Bill Gates invierte USD 50 millones de su fortuna personal —la mayor del mundo— para financiar la investigación contra el mal de Alzheimer. Su apuesta por Dementia Discovery Fund (DDF), un centro privado y público, se basa en la exploración de algunas de las ideas más novedosas sobre qué puede causar esta enfermedad neurológica degenerativa, como por ejemplo el papel de las células que cumplen funciones inmunológicas en el cerebro.

Es la primera vez que Gates, quien se ha comprometido en la lucha contra enfermedades como el HIV, la malaria y la polio, se ocupa de un problema que no tiene origen infeccioso. Para él, dijo en su blog, se trata de algo personal.

Dementia Discovery Fund
Dementia Discovery Fund

"Es una enfermedad terrible que arrasa con quienes la tienen y con sus seres queridos. Es algo de lo que sé mucho, porque los hombres en mi familia han sufrido de Alzheimer", escribió. "Sé cuán horrible es ver cómo las personas a las que uno ama luchan mientras la enfermedad les va robando su capacidad mental, y no hay nada que se pueda hacer al respecto".

Ese punto, además de su historia familiar, es lo que lo hizo interesarse en el Alzheimer: la completa desesperanza que sigue al diagnóstico, en la que hoy se hallan 47 millones de víctimas de este mal en el mundo.

"Si uno vive más de 80 años tiene una chance de casi el 50% de desarrollar la enfermedad. En los Estados Unidos, es la única de las 10 principales causas de muerte que no tiene tratamientos significativos y que se vuelve más preponderante cada año", escribió Gates. Eso, analizó, puede generar costos que potencialmente llevan al sistema de salud a la ruina, o que hagan inaccesible la atención al paciente en los países pobres.

Alzheimer
Alzheimer

Mientras que la investigación científica logró que algunas enfermedades alguna vez mortales, como la infección por HIV, se convirtieran en males crónicos, eso no pasa con esta forma de demencia senil. Pero el cofundador de Microsoft cree que puede suceder. Y que incluso es posible encontrar una cura.

"El año pasado dediqué una cantidad considerable de tiempo a aprender sobre la enfermedad y los avances que se han hecho hasta el momento", explicó. Los logros que permiten demorar el impacto cognitivo le dieron la esperanza de que "se puede alterar el curso del Alzheimer de manera sustancial si se progresa en cinco áreas". Las enumeró:

1. Hay que comprender cómo se desarrolla el mal. Como ejemplo, Gates señaló que se ignora por qué los afroamericanos y los latinos tienen más probabilidades de sufrir Alzheimer que los blancos. Se desconocen todavía su biología y sus causas subyacentes.

Según el Informe Mundial sobre Alzheimer de 2015, se proyecta un aumento más significativo de los casos del mal en los países de recursos pocos o medios (púrpura) que en los de grandes recursos (azul), pero en ambos la enfermedad seguirá aumentando.
Según el Informe Mundial sobre Alzheimer de 2015, se proyecta un aumento más significativo de los casos del mal en los países de recursos pocos o medios (púrpura) que en los de grandes recursos (azul), pero en ambos la enfermedad seguirá aumentando.

2. Hay que detectarlo y diagnosticarlo antes. Como la identificación precoz es muy difícil y muchos factores —como haber dormido mal la noche anterior— puede afectar el resultado de las pruebas cognitivas, "un diagnóstico más confiable y accesible, como un examen de sangre, facilitaría que se viera cómo avanza el Alzheimer y hasta qué punto las nuevas drogas son efectivas".

3. Hacen falta más enfoques para detener la enfermedad. Hasta el momento, las pruebas de nuevos medicamentos apuntan a dos proteínas que causan placas en el cerebro, beta-amiloide y tau, pero nuevos planteos permitirían otra clase de soluciones. "Un canal más diverso de drogas aumenta nuestras probabilidades de descubrir un éxito".

4. Hay que facilitar el acceso a los ensayos clínicos. A veces pasan años antes de que un paciente pueda participar de un estudio, y en ese tiempo la enfermedad ha avanzado sin que se entienda cómo. "Si pudiéramos desarrollar un proceso de precalificación de los participantes y crear registros eficientes, podríamos comenzar nuevos ensayos más rápidamente".

(AFP)
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5. Necesitamos usar mejor los datos. Cada estudio genera mucha información que no se comparte: cada compañía farmacéutica y cada laboratorio conservan los propios. Una recopilación conjunta de esos datos permitiría ver con más claridad el avance del mal, la importancia del género y la edad y otros factores que "harían que para los investigadores fuera más fácil buscar patrones e identificar nuevas vías de tratamiento".

DDF complemente la investigación actualmente en curso con el apoyo a varias startups que exploran enfoques poco convencionales. De allí, espera Gates, puede surgir un descubrimiento que permita, en una década o más, tratamientos. "Ahora es el momento para acelerar el progreso", escribió. "Es una frontera en la que podemos mejorar la vida humana de una manera drástica".

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