Así fue el debut de los 12 argentinos que pasaron por la NBA: nervios, un hijo por nacer y el obstáculo de un huracán

Una docena de jugadores fueron los que antecedieron a Facundo Campazzo en la liga más famosa del mundo del básquet. Varios de ellos hablaron con Infobae de su primera vez

Fueron 12 los argentinos en la NBA antes de la llegada de Facundo Campazzo
Fueron 12 los argentinos en la NBA antes de la llegada de Facundo Campazzo

Desde aquel 31 de octubre de 2000 a este 23 de diciembre han pasado más de 20 años de historia en la NBA. Y en esas dos décadas fueron una docena de jugadores argentinos los que intentaron dejar su impronta en una de las competencias más reconocidas del deporte mundial. Con Manu Ginóbili como bandera, el bahiense marcó la historia de la competición vestido con la camiseta número 20 de los San Antonio Spurs, pero varios más fueron protagonistas en sus diferentes etapas en el básquet de los Estados Unidos.

Después de que nombres como los de Hernán Montenegro, Jorge González, Héctor Campana y hasta un campeón del mundo en 1950 como Oscar Furlong se habían quedado en la puerta, Juan Ignacio Sánchez y Rubén Wolkowyski se convirtieron en los primeros argentinos en debutar en la NBA. El caso del base fue distinto al del pivote chaqueño: tras completar sus estudios universitarios en la Universidad de Temple, a Pepe lo contrataron los Philadelphia 76ers, la franquicia que en aquella temporada 2000-2001 perdió en las finales contra los Lakers de Shaquille O’Neal y Kobe Bryant.

El bahiense, que luego se convirtió en el conductor de la selección argentina que consiguió el subcampeonato mundial en Indianápolis y el oro olímpico en Atenas 2004, jugó 29 partidos con un promedio de poco más de cinco minutos en el parquet. A la campaña siguiente, Sánchez se sumó a Detroit para jugar otros nueve encuentros en la NBA antes de viajar con destino a Europa.

Por su parte, el Colo Wolkowyski también quedó en la historia por ser uno de los que primeros incursionaron en la liga de básquet más famosa del mundo. Después de recibir un inesperado llamado del equipo mientras estaba pescando en el Río Paraná, el gigante viajó a Seattle y se sumó a los viejos Supersonics. Luego de jugar una gran liga de verano, se confirmó que ingresaría en el roster de la franquicia y volvió a territorio americano con toda su familia. El estreno fue en Canadá y así le contó Rubén a Infobae cómo fueron las horas previas y lo que sintió al salir a la cancha.

“Yo le dije a mi señora ‘Sabés que no tengo nervios’... Mentira, yo para que ella no se sintiera mal. Estaba re cagado en las patas de los nervios que tenía. Porque vos ves algo inalcanzable, y de un día para el otro estás ahí adentro… Más allá de que jugué varios partidos de preparación, eso ya era diferente. Era estar en el baile. Lo otro era preparación, esto era estar en el baile y entrar…”, confesó el chaqueño.

Así fue que Wolkowyski salió a pisar el parquet del Rogers Arena. “Me acuerdo cuando entramos corriendo a la cancha, la gente, el estadio. Trataba de disfrutar al máximo cada momento que pasaba, pero se ve que de los nervios que tenía, terminó el partido y me olvidé todo. Casi todo, sólo cuando (el entrenador) me llamó para entrar, después de algún minuto y ahí es como que me quedo… Me acuerdo haberla mirado a mi señora que estaba con Tomy. Y cuando me llamó para entrar al partido, super emocionado, recontra emocionado. Decí que tenía a Patrick Ewing que me decía ‘Dale Ru, dale Ru, vamos’. El flaco me veía que yo estaba como un papel, seguro”, recordó el Colo, que en su estreno en la NBA jugó casi 12 minutos, no sumó puntos -terminó con 0 de 4 de cancha-, pero sí 2 rebotes y 1 bloqueo en la derrota 88-94 ante los Vancouver Grizzlies que con el tiempo se mudaron a Memphis.

Manu Ginóbili junto a Fabricio Oberto en los San Antonio Spurs (AFP)
Manu Ginóbili junto a Fabricio Oberto en los San Antonio Spurs (AFP)

El siguiente en la selecta lista de argentinos en la NBA es el mismísimo Ginóbili. Manu atravesó la competencia. Dejó su huella como parte de una franquicia que forjó una forma de jugar y revolucionó la liga con su organización a lo largo del tiempo que el bahiense se puso la histórica 20 de los San Antonio Spurs. Más allá de los cuatro títulos, de haber participado en dos ocasiones del Juego de las Estrellas y convertirse en un futuro integrante del Salón de la Fama del básquet estadounidense, el discípulo de Gregg Popovich generó impacto desde aquel 29 de octubre del 2002.

En el Staples Center de Los Ángeles, Ginóbili jugó casi 20 minutos en el triunfo 87-82 de los Spurs. ¿Cómo terminó la planilla de Manu esa jornada inaugural en su carrera en la NBA? Con 7 puntos (3-9 en tiros de campo y 1-4 en triples), 4 robos, 3 asistencias, 2 rebotes, un tapón, 2 pérdidas y 3 faltas personales. “Manu era un competidor poco común al llegar. Ya tenía muchos logros. Estaba ansioso por tenerlo”, son algunas de las palabras del entrenador de San Antonio al recordar la llegada del bahiense proveniente de Europa.

El siguiente nombre que aparece en la nómina es el de Carlos Delfino. Después de consagrarse en los Juegos Olímpicos, el 2 de noviembre fue la primera vez que vimos al santafesino en la NBA, que hasta la elección de Leandro Bolmaro en el Draft de este año tenía el honor de haber sido el argentino mejor seleccionado en la historia por un equipo. Los Detroit Pistons levantaron la mano por él en el puesto 25 de la lotería 2003 y lo sumaron al equipo en 2004.

En el ya demolido The Palace of Auburn Hills de Detroit, Delfino disputó más de 12 minutos en el triunfo de los Pistons ante Houston. Lancha no anotó puntos y tomó un rebote en su debut, pero fue el primero de los 507 partidos que disputó en la mejor liga de básquet del planeta. Fueron ocho temporadas consecutivas al más alto nivel, en las que tuvo picos de rendimiento con la camiseta de Milwaukee Bucks y los Rockets.

Delfino hizo su estreno en los Detroit Pistons (AFP)
Delfino hizo su estreno en los Detroit Pistons (AFP)

Tres días después de Delfino, también en 2004, fue el turno de que Andrés Nocioni tuviera su estreno en la NBA. El 5 de noviembre, Chapu pisó la cancha en la que Michael Jordan festejó su segundo tricampeonato con los Chicago Bulls. Vestido con la casaca número 5, el oriundo de Gálvez, provincia de Santa Fe, generó una revolución en el equipo.

En diálogo con Infobae, Nocioni se tomó unos minutos para poner en contexto lo que vivió los días previos a su debut. “Lo viví con muchas expectativas, mucho nerviosismo por ser mi primer partido en la NBA. Fue una semana un poco revoltosa porque estaba en un proceso de adaptación. Hacía un mes que estaba instalado en Estados Unidos con muchos cambios. Además, mi hijo Laureano estaba a punto de nacer, de hecho nació el 9 de noviembre, entonces fue una semana bastante caótica en el sentido de todo lo que estaba viviendo. En esa época, viajaba mucho con un traductor, un mexicano, que me ayudaba porque todavía no entendía bien el inglés, así que no fue una experiencia 100 por ciento buena porque había mucho de por medio”.

En el icónico United Center, Chapu ingresó como titular y tuvo unos números espectaculares por ser el debut. Sumó 17 puntos (5-19 en tiros de campo, 2-6 en triples y 5-10 en tiros libres), 14 rebotes, 2 robos, una asistencia, un tapón, 5 pérdidas, y salió por faltas personas en los casi 42 minutos que estuvo en cancha. ¿Cómo recuerda Nocioni aquella primera vez en los Bulls? “Perdimos, jugué mal. Aunque hice muchos puntos y tomé muchos rebotes, fue malo en los porcentajes. Pero eso fue un factor también por los nervios de estar ansioso por el debut”, explicó uno de los baluartes de la Generación Dorada del básquet argentino.

Fueron cuatro las temporadas que Nocioni jugó en Chicago. Todas en un buen nivel hasta que fue canjeado a los Sacramento Kings -disputó una temporada y media- y luego las otras dos campañas que disputó con Philadelphia. Más allá de los cambios de equipo, el paso de Chapu por una de las franquicias más ganadoras de la NBA se recuerda hasta por el cántico de los aficionados en el estadio en un partido de playoffs: “No-ci-o-ni, No-ci-o-ni” se escuchó en una de las arenas más famosas del mundo del deporte.

En 2005 el que se sumó a la armada argentina fue Fabricio Oberto. Y lo hizo acoplándose con su amigo Ginóbili en San Antonio, que venía de ganar su segundo campeonato de la NBA en tres años y el tercero en su historia. El ex Atenas de Córdoba sumó 6 puntos y 4 rebotes en 14 minutos de juego para los Spurs, que el 1 de noviembre de 2005 superaron 102-91 a Denver.

Chapu Nocinio dejó su sello en su paso por los Chicago Bulls (AP)
Chapu Nocinio dejó su sello en su paso por los Chicago Bulls (AP)

La torre de Las Varillas se convirtió en el segundo argentino en levantar el trofeo Larry O’Brien en 2007. Con un Manu deslumbrante, los Spurs barrieron a un joven LeBron James y sus Cleveland Cavaliers. Pero un año antes, Oberto fue protagonista de una de las mejores actuaciones de su carrera. El 8 de noviembre del 2006, Fabri completó su mejor noche ofensiva al sumar 22 puntos y 10 rebotes en el triunfo ante Phoenix Suns. ¿Qué tuvo de especial? Convirtió sus 11 lanzamientos de campo y cerró una jornada perfecta en tiros de campo.

Tras cuatro temporadas en San Antonio y después de ser operado por una afección en el corazón, Oberto se mudó a Washington para jugar en los Wizards y luego se trasladó a Portland, donde tuvo que retirarse provisoriamente de la actividad profesional por una complicación en su situación cardíaca.

El séptimo argentino en la NBA fue Walter Hermann. El alero, de manos grandes, paseó su dorada cabellera por varias franquicias. Su primera vez fue en los Charlotte Bobcats (hoy Hornets) el 10 de noviembre de 2006 en la derrota de su equipo ante Seattle. Jugó poco -fueron cinco minutos- y no anotó puntos.

Más allá del estreno sin anotación, Hermann fue una pieza valiosa para aquellos Bobcats en los 48 partidos que salió a la cancha: promedió más de 9 puntos por juego y casi 3 rebotes en los 20 minutos que disputó. En el transcurso de la campaña 2007-2008, Walter fue canjeado a Detroit donde jugó hasta la 2008-2009, la que fue su última temporada en la NBA.

El otro caso de éxito, que no logró títulos pero que dejó su sello en 10 años en la liga, es el de Luis Scola. El pivote desembarcó en la máxima competición del básquet en 2007. Con la número 4 de los Houston Rockets, Luifa brilló durante cinco temporadas, varias de ellas junto al gigante chino Yao Ming.

El estreno para Scola fue el 30 de octubre de 2007, en la victoria 95-93 de su equipo ante los Lakers, como visitantes. Luis no sumó puntos en los más de ocho minutos que vio acción, pero esa solo fue una presentación de lo que vendría con el correr de los años. Su pico máximo de rendimiento fue en la temporada 2010-2011 donde promedió más de 18 puntos y 8 rebotes en los casi 33 minutos de juego. Más allá de su participación con los Rockets, los 743 partidos del histórico capitán de la selección argentina se repartieron en otras franquicias como los Phoenix Suns, Indiana Pacers, Toronto Raptors y su última excursión en los New Jersey Nets.

Scola jugó cinco años a gran nivel en Houston Rockets (AP)
Scola jugó cinco años a gran nivel en Houston Rockets (AP)

Tras la llegada de Scola pasaron cinco años para ver a un nuevo argentino en la NBA. En 2012 el que cumplió su objetivo de jugar con los mejores del mundo fue Pablo Prigioni. El cordobés, que había demostrado toda su valía en el básquet de Europa, firmó con una de las míticas franquicias de la liga y se calzó la 9 de los New York Knicks.

El 2 de noviembre, en el Madison Square Garden, Prigioni repartió tres asistencias en el 104-84 a favor de NY contra Miami Heat. Esa fue la primera vez del base, pero no tuvo que haberlo sido. El calendario había marcado que el comienzo de la temporada para los Knicks iba a ser ante los Brooklyn Nets en el imponente Barclays Center, pero la llegada del huracán Sandy, que provocó grandes destrozos, obligó a la suspensión del juego inaugural.

Después de Prigioni, que actuó en 270 partidos, pasaron cuatro años hasta que vimos a un nuevo jugador albiceleste en la meca del baloncesto mundial. Fueron dos en realidad: Nicolás Laprovittola y Nico Brussino desembarcaron en la NBA para la temporada 2016-2017.

El base ex Lanús participó de 18 partidos con los San Antonio Spurs, pero del primero nunca se olvidará. “Fue contra los Warriors de Stephen Curry, Kevin Durant, Klay Thompson. Y por suerte pudimos ganar por mucho, increíble. Y ahí empezaba a ver que iba a poder entrar en el primer partido que estaba convocado. Yo era el tercer base y no tenía garantizado los minutos ni nada y por suerte en el último cuarto entré. El partido estaba liquidado, fue espectacular. Mucha ansiedad, muchos nervios previo al partido. No sabía dónde estaba parado”, recordó Nicolás de aquel 25 de octubre para Infobae.

El partido terminó con una victoria aplastante de los Spurs en San Francisco frente al equipo que terminaría consagrándose como campeón de la NBA. Fue 129-100 en el Oakland Arena y Lapro jugó casi cuatro minutos y dio tres asistencias, pero lo que más recuerda el hoy base del Real Madrid es el regalo que se llevó post partido y cómo fue su primera acción en cancha.

“Terminó el partido y uno de los asistentes se acerca con una planilla plastificada como recuerdo y eso ya te dice que sos un jugador NBA, ¿no?. Creo que está en la casa de mis viejos la planilla del partido, pero lo más gracioso fue que en la primera pelota que agarré quise penetrar y pateé la pelota y voló a la tribuna. Un papelón, jeje. Es la parte graciosa de mi debut, que es inolvidable para mí”, agregó Laprovittola.

Nicolás Laprovittola jugó junto a Ginóbili en San Antonio (AFP)
Nicolás Laprovittola jugó junto a Ginóbili en San Antonio (AFP)

La otra aparición argentina fue la de Brussino con los Dallas Mavericks, que en su debut sólo jugó 35 segundos en la derrota ante Indiana. Luego de brillar con Peñarol de Mar del Plata, el alero se sumó al equipo texano donde disputó 54 encuentros en la temporada.

Antes de la oficialización de Facundo Campazzo como nuevo jugador de Denver, el último jugador que cumplió su sueño NBA fue otro de los integrantes de la nueva camada de la selección argentina. Después de completar sus estudios en George Washington, Patricio Garino realizó la pretemporada 2016 con los Spurs, pasó al equipo de la G-League (Austin) y se destacó. Así fue que se ganó un lugar en la plantilla de Orlando Magic para cerrar la temporada 2016-2017. Pato jugó sólo cinco partidos -su estreno fue el 4 de abril de 2017 ante Cleveland-, pero pudo demostrar toda su capacidad defensiva ante los grandes atletas del mundo.

Fueron 12. Cada uno aportó su impronta y logró cumplir su cometido en la liga. El número 13 está listo para tener su estreno oficial en la NBA: Facundo Campazzo, que desde que era un niño soñaba con ser como Steve Nash, Allen Iverson o Jason Kidd, ahora podrá tomar la pelota y deslumbrar a todos con su juego eléctrico y su energía sin fin.

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