Fernando Alonso íntimo: cómo traslada su obsesión competitiva hasta al supermercado, sus miedos y cómo prepara su regreso a la Fórmula 1

El legendario piloto español reveló su faceta más oculta. Los detalles de su filosofía competitiva, qué fue de su vida el tiempo en el que estuvo lejos de la Máxima, sus temores al coronavirus y a los aviones, y su ambición constante que lo califica como un luchador

ftaveira@infobae.com


Está radicado en Lugano, Suiza, pero en los tiempos previos a la pandemia no pasaba más de dos semanas consecutivas en su hogar. Con su pareja, Linda Morselli, habla italiano; pero en su trabajo apela al inglés y con sus amigos de Asturias al español. Cuenta con dos pasaportes en vigencia, ya que uno siempre está en embajadas o consulados a la espera del visado correspondiente que exige su próximo destino y el otro le permite el ingreso a los países que visita. El mundo es la casa de Fernando Alonso. Y desde algún rincón del planeta responde las preguntas de Infobae.

Lejos de la apariencia heroica que demuestra en las pistas, el bicampeón de Fórmula 1 reconoce sus temores en una faceta desconocida para la gran mayoría de sus seguidores. “Tengo miedo a muchas cosas. Al virus (Covid-19) por ejemplo. Le tengo mucho respeto y siempre trato de estar protegido. Después de cada compra lavo las cosas y cuando me ven mis amigos se sorprenden porque lo sigo haciendo. Es curioso, porque si no ha cambiado nada y lo hacía antes, ¿por qué no voy a seguir haciéndolo ahora? Le tengo mucho respeto a las enfermedades y a cosas más banales como montar un avión”, confiesa con una sonrisa constante como si se tratara de algo natural en su rostro.

Es llamativo que un deportista de élite que está acostumbrado a recorrer miles de kilómetros en poco tiempo, sienta desconfianza en cada vuelo que aborda. “No es algo que me entusiasme. Cuando se empieza a mover, me gusta levantar la ventanilla para ver qué pasa. Nunca voy tranquilo leyendo un libro”, aclara.

El legendario piloto español muestra su faceta más íntima. Del mismo modo que lo hizo en la serie Fernando que estrenó Amazon Prime Video y refleja los aspectos desconocidos de su vida privada. Al tener una personalidad reservada, Alonso tuvo que apelar a las constantes negociaciones para permitir el ingreso de las cámaras a su hogar. “No fue fácil convivir con los camarógrafos que mostraban cuando preparaba el desayuno o cocinaba. Cuando les decía que me iba a reunir con amigos, me respondían que me iban a poner el micrófono para acompañarme. Al comienzo me negaba, porque era algo privado, pero siempre me convencían y se salían con la suya. La realidad es que los tíos de MediaPro son encantadores. Tuve un gran grupo de trabajo en el que generamos mucha confianza y eso se refleja en el documental”.

En el largometraje que consta con 5 capítulos, el protagonista les abre las puertas a sus fanáticos. Una posibilidad de conocer a la leyenda que cuenta con varios detractores debido a su escasa exposición mediática. “Cada uno tiene su opinión y en las redes sociales siempre vas a encontrar a alguno que vaya en contra del personaje público. La gente con la que me relaciono, que es mi familia, mis amigos y mis equipos, es la que verdaderamente me importa. Si hay millones de personas que ven un documental o leen un libro y cambian su opinión sobre mí, bienvenido sea; porque siempre es bueno que piensen bien sobre tí. Pero los que tienen una mala imagen deberán ver el por qué, dado que nunca han hablado conmigo o han tenido 5 segundos a mi lado”, reflexiona con la mirada puesta en un punto fijo antes de continuar con su argumento: “Cada uno es como es. Me ha venido bien que la gente tenga una imagen regular mía y que piensen que soy cerrado y soso. Me pasó con mucha gente, que después de conocerme se quedó encantada. No quiero tener expectativas altas, ni bajas. Con el documental me conocerán con mayor profundidad”.

El asturiano durante las 500 millas de Indianápolis (Foto: EFE/ Tannen Maury)
El asturiano durante las 500 millas de Indianápolis (Foto: EFE/ Tannen Maury)


El asturiano lleva la competición en la sangre. “Lo único que me importa en la vida es ganar”, es su frase de cabecera que no sólo aplica para sus incursiones por los circuitos internacionales, sino que además la implementa cuando va a jugar un partido de fútbol con colegas o acepta los desafíos de sus amigos al tenis y al paddle. Su axioma permite introducir el eterno debate sobre las distintas filosofías que se observan en el deporte. Él se siente más identificado con la que propone que el fin justifica los medios y en otras disciplinas es ejecutada por entrenadores como Mourinho, Simeone o Bilardo. Alcanza una respuesta suya para entender que está lejos de la antítesis que fomentan hombres como Guardiola, Bielsa o Menotti que priorizan el método por sobre el resultado: “Compro las dos teorías. En el Dakar, por ejemplo, no gané la carrera pero lo considero una muy buena experiencia y un muy buen Rally. El hecho de terminar con tantas dificultades y cómo nos sobrepusimos a ellas fue algo enriquecedor. Pero si eso lo puedo cambiar por un Dakar en el que no me encontré bien físicamente, con mareos y unos cuantos pinchazos que destruyeron al auto y a pesar de ello ganamos por suerte o el retiro de un rival, también está bien. Igual en ese momento sientes un poco de pena por ese rival que lo ha perdido, pero a los 5, 10 o 15 años, cuando veas tu nombre como ganador del Rally Dakar, ya no te acordarás mucho de si fue por suerte. Intento que sean las dos cosas, para que haya un buen camino y te deje un buen sabor de boca. El objetivo es que la planificación se una con una victoria”.

Alonso desconoce el origen de ese gen competitivo. Advierte que en más de una oportunidad se ha puesto a analizar su pasado sin encontrar una respuesta. “No sé de dónde surgió esa personalidad. Lo he pensado varias veces, porque mis padres son súper tranquilos. No tienen un nivel de competitividad como yo. Mi hermana también es muy relajada. Mis mejores amigos del colegio tampoco tienen ese gen competitivo que pude heredar o que pude haber visto desde pequeñito. Soy como un bicho raro dentro de la familia, porque cada cosa que haga, a nivel amateur o profesional, voy a tratar de ser el mejor. A veces me pasa en el supermercado; cuando veo a un conocido que va a coger la leche, yo voy desesperado por el otro lado de la góndola para anticiparme y cogerla primero. Me encanta jugar con esto en todos los momentos del día”.

La docuserie abarca todos los aspectos de la vida del bicampeón del mundo. Desde sus inicios en los kartings hasta la máxima consagración en la Fórmula 1 y sus últimos desafíos en el Mundial de Resistencia y el Dakar de Arabia Saudita. Por lo tanto, para el protagonista es muy complejo elegir cuál fue la competición más destacada. “Es muy difícil de elegir. Todos los retos han sido especiales, porque se trataron de carreras icónicas del calendario. Además, son eventos que te dan una sola oportunidad porque son carreras de un día o un Rally al año como el Dakar. No había chances de revancha o de modificar cosas de una semana a la otra como sucede en la Fórmula 1. Trabajé todo un año para esa ocasión. Algo similar a lo que sucede con las atletas en los Juegos Olímpicos, donde se preparan 4 años para competir en ese evento en particular. Creo que desde la faceta humana me quedo con el Dakar, porque fueron 15 días de aventura extrema con unos niveles de confort muy diferentes a los hoteles de 5 estrellas que te da la Fórmula 1. Ahí se comía lo que se podía, se descansaba cuando podía e iba al baño donde podía. Son esas cosas que fueron muy diferentes y enriquecedoras”.


Una sensación similar le ocurre cuando se le propone optar por los mejores momentos de su notable trayectoria. “Los que más recuerdo o siento que fueron más cruciales en mi carrera deportiva fueron en las categorías inferiores. En la época del karting, por ejemplo, porque ganar un campeonato de Fórmula 1 será algo muy importante en mi vida, pero luego entras en una rutina o un cachet en el que estás considerado un gran piloto y te vas moviendo de derecha a izquierda, pero no son momentos cruciales para la vida de uno. En el karting, en cambio, o sigues en el mundo del motor o vuelves al instituto. En la Fórmula Nizza o la Fórmula 3000 pasa lo mismo, porque estás entre dar el paso a la Fórmula 1 o volver a la universidad”.

En vísperas de lo que será su regreso a la Fórmula 1, Alonso es consciente que se tomará el 2021 para preparar el auto con el que luchará por una nueva consagración en 2022, cuando la FIA modifique el reglamento. Así como alguna vez en su cochera particular tenía guardado el monoplaza con el que se consagró en 2005 (hecho que motivó la creación de su museo en Coruño), en la actualidad el Nano montó una especie de boxes en el que mantiene un diálogo permanente con la escudería. “La Fórmula 1 es única. Necesitas un nivel de exigencia y precisión que no te exige otra categoría. Como me tengo que poner al día con los ingenieros, en el garaje de mi casa tengo un lugar con mi ordenador en el que puedo seguir las carreras y mantenerme en contacto con las radios del equipo. Estoy bastante involucrado cada fin de semana, y eso me sirve para ponerme al día, porque habrá muy pocos test la temporada que viene. Serán 3 días en Barcelona, lo que significará que yo me subiré un día y medio y mi compañero el otro día y medio. Imagínate cualquier disciplina del mundo del motor que te dejen entrenar un día y medio, y luego tengas que competir por un campeonato del mundo. Es algo impensado. Por eso hay que tener todo muy estudiado”.

El asturiano habla sin filtros. No usa el casete y dice lo que siente. Por eso afirma que su regreso a la Máxima se dio porque le encanta conducir. “Necesito a diario tener un volante entre las manos. En estos dos últimos años que estuve sin Fórmula 1, he tachado de la lista de deseos varias cosas que quería hacer hace mucho tiempo. Un Mundial de Resistencia, las 24 Horas de Le Mans, Daytona, el DakarFueron cosas que me sirvieron para liberar la cabeza de deseos que tenía ocultos. Como en la F1 hay poca competitividad y hay un solo equipo que gana, creo que era el mejor momento para alejarme. Quería cumplir esos retos que tenía en la cabeza y volver con el cambio de reglamento. Esa era la idea original, pero como la pandemia hizo que ese cambio en el reglamento se postergue para 2022, tuve que tomar una decisión. La verdad es que dudé sobre en qué año volver, pero decidí que lo mejor será regresar el año que viene para ir preparándome con el equipo”.

El accidente de Fernando Alonso visto desde adentro


Él es consciente de las ilusiones que despierta en sus fanáticos, pero también mantiene los pies sobre la tierra cuando se le consulta sobre las posibilidades de ganar un nuevo campeonato. “¡Me gustaría! No vuelvo a la Fórmula 1 para ir a los mejores restaurantes de cada ciudad, sino por un motivo concreto, que es intentar ganar. En el deporte, se gana o se pierde. Y mi objetivo es intentar ganar. Sabemos que en 2021 la categoría no le permitirá a nadie ganarle a Hamilton y a Mercedes, pero a partir de 2022 los equipos depositamos muchas esperanzas para que alguien pueda plantarle cara a Mercedes. No es una ciencia exacta, pero tenemos la ilusión”.

Sus fanáticos también podrán interactuar con él para el diseño del casco que utilizará. Con el número 14 que tantas satisfacciones le dio en el pasado, Fernando aclara que en ciertos momentos apela a las redes sociales para que sus seguidores lo ayuden a elegir los colores. “Ahora mismo estoy entre un modelo similar al actual, con los colores azul, amarillo y rojo o volver al del 2006 que tiene la bandera de España, con colores más vivos”...

Fernando Alonso es “un luchador”, como él mismo se define. Nunca se da por vencido porque su ambición no se lo permite. “Me considero un piloto completo. Es decir, un 9 en todo. Siempre habrá un piloto más rápido en lluvia, otro que será más rápido los sábados y otro que haga mejor las salidas, pero no hay muchos más. Yo estoy cerca del top en muchas categorías y circunstancias, y eso a lo largo del campeonato es muy bueno. Es como el ciclista que está con un 9 y medio en montaña, crono y en el sprint: con esos números, al final se va a llevar el mayor premio de todos. Estar en el Dakar y terminar las etapas entre los 5 primeros fue una gran sorpresa para mí. Ir al Mundial de Resistencia y tener los mismos tiempos que mis compañeros fue algo muy positivo. Liderar en Indy la primera vez que corrí en el óvalo también fue otro hecho que me marcó. Creo que soy un piloto que se adapta a cualquier coche, en cualquier circunstancia y en cualquier categoría. Y también conozco mis limitaciones, que las trato de ocultar para no darle ventaja a mis competidores”.

Por esas razones ya se está grabando la segunda temporada de su serie. La que marcará su regreso a la Máxima. “La idea es mostrar todos los preparativos que no se ven. Qué pasó desde el anuncio de mi vuelta hasta el día que ponga en marcha el auto en un Gran Premio. Será un contenido jamás visto. Ojalá pudiésemos preparar algo especial en caso de darse el título en 2022, cuando se haya cambiado el reglamento. Sería fantástico revivir los momentos del 2005 y 2006, cuando la gente festejó en las calles de Oviedo. Sería grandioso que en el futuro podamos volver a la normalidad y que la gente pueda celebrar un campeonato del mundo”. Para ello habrá que esperar. El tiempo dirá...

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