Ventajas y peligros para Messi: tras el “regalo” de Neymar lo mejor es negociar, dicen expertos en derecho deportivo

El argentino tiene algunos puntos a favor en su disputa con el Barcelona, pero los peligros son también muy importantes. Expertos en derecho deportivo analizan la situación, en la que el brasileño Neymar, amigo de Messi, juega sin quererlo un papel decisivo

Especial para Infobae
Messi firmó su última renovación de contrato en 2017 (Foto: Reuters)
Messi firmó su última renovación de contrato en 2017 (Foto: Reuters)

Lionel Messi tiene cierta ventaja en su intento de que el Barcelona lo libere tras 20 años en el club, pero también se enfrenta a peligros más que importantes. Lo mejor que puede hacer es sentarse a negociar, dicen expertos en derecho deportivo. Lo mismo debería hacer el Barcelona, porque en la peor de las hipótesis tanto el jugador como el club terminarían perdiendo bastante más de lo que podrían ganar. Y si al final todo sale mal, Neymar, aunque involuntariamente, habrá tenido bastante que ver.

“Yo creo que jurídicamente la cosa está 60 a 40 a favor de Messi”, dijo a Infobae Sebastián Gasibe, abogado y miembro del Instituto de Derecho del deporte en el Colegio de Abogados de la ciudad de Buenos Aires. “Con una aclaración importante: hay que ser prudentes, porque este análisis es válido siempre y cuando las cláusulas del contrato sean las que nos están diciendo que son”.

Pablo Podestá, también abogado y director del Instituto de Derecho del deporte, coincide con Gasibe: las partes deben negociar, pero para analizar el contrato de Messi “deben primar la buena fe y el espíritu del contrato”. La pandemia desordenó todo, no se puede aplicar el contrato en forma literal y haciendo de cuenta que en este 2020 no sucedió nada, añade.

Tienen razón Gasibe y Podestá: deben ser prudentes en sus afirmaciones, porque el contrato no fue hecho público, aunque hay datos en los que todas las partes coinciden. Uno es el de la cláusula que le da diez días a Messi, tras el final de cada temporada, para decidir si deja el club o no. Una concesión del contrato que en su momento también tuvieron Xavi Hernández y Andrés Iniesta y que le permite irse sin pagar un solo euro. El otro extremo está en la cláusula de rescisión de 700 millones de euros si Messi quiere irse fuera de ese período establecido.

El problema pasa, precisamente, por definir cuándo termina ese período y cuál de las dos cláusulas era la aplicable en aquel ya imborrable lunes 25 de agosto de 2020. El contrato firmado en 2017 habla del 10 de junio de este año como límite para que el 10 anuncie al Barcelona que se quiere ir y pueda hacerlo gratis. Pero la temporada, demorada por la COVID-19, terminó más de dos meses después, en agosto. Una vez superado ese plazo, sea junio o agosto, se entra en el terreno de los 700 millones de euros, una cifra fabulosa que Messi le puede “agradecer” a su amigo brasileño Neymar.

Se lo confesó Josep María Bartomeu, el presidente del Barcelona, a este cronista en diciembre de 2017 en el Camp Nou: la tormentosa salida de Neymar le hizo ver al club que la cláusula de rescisión de Messi era demasiado baja, entendieron que tenían a la joya del equipo peligrosamente expuesta y disponible: “Cuando se fue Neymar nos dimos cuenta de que la cláusula estaba desfasada y optamos por actualizarla. Hoy estamos en un ambiente en el que hay clubes de Estado, con otros apoyos, otros soportes económicos”. Fue entonces que nació esa cláusula imposible que hoy desvela al Barcelona, a Messi y al club que espera ser el próximo hogar del argentino.

Podestá cree que el contrato es contradictorio y que solo se puede solucionar el problema conversando para llegar a un acuerdo. “La cláusula que le permite irse gratis, a costo cero, es increíble dado el valor que tiene Messi aún a sus 33 años. Y que en ese mismo contrato haya una cláusula que dice que vale 700 millones de euros, una cifra insólita, es complejo. Hay que tener en cuenta, además, que cuando se firmó el contrato en 2017 el propio Bartomeu dijo que Messi se había ganado la libertad de decidir cada año su futuro”.

“Lo que debe primar es la buena fe y el espíritu del contrato. Y ese espíritu está claro: le da al jugador diez días más tras el final de la temporada para que decida si se queda o se va. Y es por eso que me planteo una pregunta que hasta ahora no se hizo: ¿qué habría pasado en el mundo del fútbol si el 10 de junio Messi hubiera mandado el burofax? Lo hubiesen calificado de traidor, le hubieran dicho que faltaba terminar la Liga, la Champions...”.

“En derecho se habla siempre de la buena fe”, insiste Podestá. “Bueno, en este caso no habría habido buena fe. ¿Qué hubiera dicho Bartomeu? ‘¡Cómo se va a ir ahora, en medio de una pandemia...!’. La realidad es que el jugador estaba imposibilitado humana, y hasta diría jurídicamente, de irse el 10 de junio, de hacer valer esa cláusula. Si yo soy el abogado de Messi y este año me decía que quería rescindir el contrato el 10 de junio, yo le decía que no, porque desde el club me iban a decir que es una rescisión a destiempo”.

"La realidad es que el jugador estaba imposibilitado humana, y hasta diría jurídicamente, de irse el 10 de junio", dice uno de los abogados que analiza el tema (Foto: EFE)
"La realidad es que el jugador estaba imposibilitado humana, y hasta diría jurídicamente, de irse el 10 de junio", dice uno de los abogados que analiza el tema (Foto: EFE)

Existe un concepto jurídico que es la teoría de la imprevisión. Nadie se hubiese imaginado nunca qué iba a pasar lo que pasó en 2020. Se pararon la Liga española y la Champions y hubo dudas acerca de su continuaban. Por eso, si yo fuera abogado de Messi intentaría plantear cuál era el espíritu de esa cláusula. Esa cláusula era un premio para el jugador: él tenía, cada año, el derecho a decidir qué hacer”.

Gasibe coincide. “Cuando en un contrato se pone una fecha concreta eso es algo que tiene mucho peso en derecho. Pero la temporada se extendió, por eso vuelvo a destacar la teoría de la imprevisión. ¿Qué quiero decir con esto? Lo que puedan haber acordado las partes en un contrato puede modificarse debido a hechos absolutamente imprevistos. La pandemia del coronavirus es una situación de fuerza mayor que genera una situación imprevisible. La fecha del 10 de junio, si tomamos en cuenta la situación, se tornó abstracta, no se la podía aplicar entonces, pero sí en agosto. Por eso es que la fecha del 10 de junio es cien por ciento discutible y Messi tiene, en ese aspecto, las de ganar”.

“La FIFA sacó en abril una guía con recomendaciones a los clubes. No los obliga, pero les marca líneas de acción: dijo que los contratos que vencían en junio se extenderían hasta el final de la nueva temporada. Es una guía para finalización de contratos, no para cláusulas de rescisión, pero el espíritu las incluye: extendamos los contratos, porque la temporada sigue. Messi no podía ejecutar esa cláusula en medio de la disputa de la Champions, era ilógico. Pero sí después de la Champions, y eso juega también a favor de Messi”.

El problema para Messi, así, no pasa tanto por el futuro inmediato como jugador, sino por sus finanzas a medio plazo. Puede estar jugando dentro de pocas semanas en el nuevo club que elija, pero esa alegría deportiva podría convertirse en el germen para un agujero en sus finanzas de dimensiones históricas, cree Gasibe.

“Veo posible que se termine negociando, y como abogado es lo que le recomendaría a las dos partes: siéntense a negociar. Porque tanto Messi como el Barcelona corren riesgos, riesgos enormes. El riesgo de pagar 700 millones de euros o lo que un juez defina, porque es una cifra que un juez puede rebajar. Y el riesgo del Barça de perder al mejor del mundo a cero dólares”.

“Si el Barcelona y la Liga no le emiten la transferencia internacional, Messi irá a la FIFA, que le dará la autorización provisoria. Pero junto a esa autorización provisoria corre un juicio en paralelo. Messi puede jugar en el Manchester City, por ejemplo, pero corre el riesgo de que cuando termine el juicio haya que pagar 700 millones de euros. Esto disminuye la cantidad de clubes interesados en Messi, porque hay que asumir ese riesgo financiero, y son muy pocos los que están en condiciones de hacerlo”.

Un tercer abogado argentino, de larga experiencia en la negociación de contratos de jugadores en América, Asia y Europa, analizó la situación de Messi para Infobae, aunque con la condición de que su nombre se mantuviera en reserva.

“Messi va a jugar en el club al que quiera ir. La FIFA lo va a habilitar, porque es un derecho laboral. Pero atención: si la ruptura del contrato se hace en forma no adecuada, el nuevo club de Messi será solidario en la responsabilidad, tanto económica como disciplinaria. Y aunque es cierto que Messi podría acordar que asume el costo de la sanción económica, no hay forma de que su nuevo club eluda la disciplinaria”.

¿Qué club querría comprarse semejante problema a futuro? Messi, dice Gasibe, “tiene que negociar para no perder interesados y evitar un juicio. El Barcelona tiene el argumento de que fue formador de una estrella mundial, que contribuyó a que Messi tenga el valor que tiene. Muchos jueces pueden reconocerle al Barcelona el derecho a una indemnización, y el Barcelona va a aprovechar eso. Y el club tiene otro argumento: cuando puso la fecha del 10 de junio en el contrato, se reservó tiempo para planificar. Un “se me va Messi, pero tengo tiempo para reorganizarme”. Sin pandemia, el 10 de junio les daba más de dos meses de tiempo hasta el inicio de la siguiente temporada. Ahora no. Messi los está dejando con solo un par de semanas para armar el equipo de la próxima temporada”.

“Tienen que negociar. Messi va a plantear que no vale 700 millones, todos saben eso. Y un juez bajaría esa cifra aplicando su facultad de morigeración: eso ha pasado en el fútbol, porque los clubes abusan de las cláusulas de rescisión para que no se lleven a sus jugadores. Y los jueces han bajado esas cláusulas”.

Podestá agrega dos detalles importantes: “Hay que tener en cuenta el criterio de fair play financiero que impone la UEFA, un tema que el City pudo solucionar a último momento en el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS). Las dos partes se pusieron en posturas muy rígidas, muy distantes: uno pide salir a cero costo, el otro pide 700 millones de euros. Se va a tener que ir necesariamente a un arreglo. Y atención: el Barcelona está publicitando la camiseta de la temporada 20/21 usando la foto de Messi. Eso hay que tenerlo en cuenta. Una vez que se resuelva el tema contractual, Messi podría reclamarle a Barcelona el haber utilizado su imagen en forma indebida. Todo, al final, es una negociación”.

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