El Barcelona se ha convertido en “Messi dependiente”, un síndrome lógico si se tiene en cuenta que el argentino es el mejor jugador del planeta y está varios escalones por encima en cuanto a nivel de juego sobre sus compañeros. Este domingo, ante el Levante por la fecha 22 de La Liga, no fue la excepción y el capitán volvió a ser protagonista del show.
Decididamente, el argentino se ha convertido en el cerebro del equipo, es quien decide cuándo se cambia el ritmo, por dónde se ataca y qué debe hacerse con el balón. Los volantes como Sergio Busquets o Frankie De Jong han perdido en ese rol y al momento de armar juego se limitan solo a distribuir el esférico de lado a lado.
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Así fue que Messi comenzó el partido jugando por detrás de Antoine Griezmann y Ansu Fati, a quienes se dedicó a alimentar con pelotas en profundidad. El francés y el joven de 17 años nacido Guinea-Bisáu jugaron bien abierto por los extremos, a la espera de lo que decidiese el argentino.
Fue el capitán quien tuvo las primeras situaciones de gol. El delantero hizo lucir al arquero Aitor Fernández con un zurdazo cruzado a los 28 minutos en lo que fue la situación más clara hasta ese momento. Antes, había rematado de tres dedos en la puerta del parea, pero su disparo se había ido abierto y cerca de los 16 minutos había rematado al segundo palo pero tan débilmente que el portero contuvo sin problemas la pelota.
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El cero en el marcador se rompió cuando Messi dio un pase extraordinario, tras un rodeo en su mitad de cancha para generarse espacio y colocar de zurda un balón filtrado de 30 metros para el pique de Ansu Fati, quien quedó mano a mano y estableció el 1 a 0.
El pase al estilo Iniesta, cerebro del Barcelona de Guardiola, no fue la única asistencia que dio en el encuentro. Dos minutos más tarde, quedó en el área de frente al arco y en lugar de rematar eligió abrir para Fati, quien esta vez de zurda y con un potente disparo, venció a Fernández para el 2 a 0.
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En el segundo tiempo, se lo vio a Messi más ambicioso en ataque e intentó en varias oportunidades convertir el 3 a 0. Sin embargo, este domingo no estuvo preciso en la definición y perdió algunas ocasiones. Una de ellas, sobre el final, cuando se sacó una marca de encima dentro del área, pero su intento al primer palo terminó golpeando en la parte externa de la red.
De esta manera, La Pulga llegó a 285 asistencias en su carrera con las dos que dio este domingo y en Barcelona ha dado pases gol a 44 jugadores diferentes, un dato que refleja que el argentino está mutando su juego hacia uno menos explosivo y más similar al que desplegaba Andrés Iniesta.
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