Los Springboks tendrán al menos el 50% de jugadores negros en el Mundial de Japón (Shutterstock)
Los Springboks tendrán al menos el 50% de jugadores negros en el Mundial de Japón (Shutterstock)

Desde hace años, la cuestión de las cuotas raciales en el rugby sudafricano, destinadas a impulsar la presencia de la mayoría negra del país, víctima de la política del Apartheid, alimenta el debate de manera regular. Pero el fútbol sudafricano no está sometido a esta cuestión.

Los Bafana Bafana jugaron esta semana contra Costa de Marfil (0-1) y Namibia (1-0) en la Copa de África de Naciones que se desarrolla en Egipto con diez jugadores negros y uno blanco.

Fue el once decidido por el entrenador Stuart Baxter, un blanco de origen inglés, puramente por "criterios deportivos". Su decisión reflejó la composición demográfica del país, en el que el 92% de la población es negra o mestiza.

Casi en su totalidad, la selección de fútbol que está disputando la Copa África está integrada por jugadores de raza negra (AP)
Casi en su totalidad, la selección de fútbol que está disputando la Copa África está integrada por jugadores de raza negra (AP)

En cambio, en los Springboks todo es muy diferente. En el rugby todavía existen los problemas para liberarse de la etiqueta de 'para blancos' que tiene Sudáfrica.

Para corregirlo se impusieron cuotas. La mitad de los jugadores seleccionados para el Mundial de Japón de este año deben ser negros, según el acuerdo cerrado entre la Federación Sudafricana de Rugby y el Gobierno.

"La insistencia para instaurar cuotas en el rugby, pero no en el fútbol, se explica por la prohibición que tuvieron los negros de vestir los colores nacionales" en el rugby durante el régimen racista del Apartheid, que cayó en 1994, explica el periodista deportivo sudafricano Mathselane Mamabolo.

"El fútbol en Sudáfrica no tiene los mismos problemas raciales, ya que desde hace mucho tiempo está abierto a todas las razas", añade el analista.

"Al contrario que el rugby, un deporte que fue el Gobierno del Apartheid y que era generalmente practicado por los Afrikaners (descendientes de los colonos holandeses), el fútbol siempre fue inclusivo", continúa el cronista.

(Shutterstock)
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En el apogeo del Apartheid había cuatro instancias del fútbol nacional: una para las cuatro razas determinadas por el régimen (negros, blancos, coloured e indios). Pero desde la década del 70, los futbolistas desafiaron las leyes raciales y comenzaron a jugar juntos en la Primera División.

De todos modos, los responsables sudafricanos del fútbol eran menos progresistas y se negaron a alinear equipos mixtos en competiciones internacionales. Las sanciones no tardaron en llegar. La Federación Internacional de Fútbol (FIFA) prohibió y luego reintegró, antes de excluir nuevamente a Sudáfrica en 1978, cuando se produjo el levantamiento de los alumnos de Soweto que fue reprimido con sangre.

Con el final del régimen del Apartheid a la vista, las instancias del fútbol sudafricano sintieron que los tiempos estaban cambiando. Crearon entonces una entidad multirracial: la Asociación Sudafricana del Fútbol, que en 1991, un año después de la liberación de Nelson Mandela, volvió al mapa del mundo de ese deporte.

En 1992, el país del sur de África tenía en el rugby un equipo nacional 100% blanco. Tres años más tarde, en el Mundial Nelson Mandela hizo un gesto simbólico vistiéndose con la camiseta de los Springboks, lanzando un mensaje reconciliador. Pero únicamente un negro, el wing Chester Williams, formó parte del equipo que fue campeón del mundo.

Nelson Mandela se convirtió en un ícono de la lucha contra la segregación racial
Nelson Mandela se convirtió en un ícono de la lucha contra la segregación racial

Desde entonces la transformación de la selección sudafricana de rugby se ha ido dando con pequeños pasos. En el la edición del 2007, dos negros formaban parte de los Boks. En 2018, el seleccionador Rassie Erasmus convocó a siete negros para un test-match contra Gales, pero fueron únicamente tres para medirse a Nueva Zelanda.

A principios del año pasado dio sin embargo un paso al nombrar a un negro como capitán del XV nacional por primera vez, Siya Kolisi. El asunto de las cuotas sigue siendo muy sensible. Como lo explicó el ex defensor Matthew Booth en diálogo con AFP, "el fútbol multirracial era una experiencia formidable". "Me abrió la mente jugar con compatriotas de otras razas", concluyó. La iniciativa ni siquiera debería estar en discusión. Los jugadores (tanto de rugby como de fútbol o cualquier otra disciplina) deberían ser convocados por su talento y por lo que le puedan ofrecer a su representativo nacional, sin depender del color de su piel. Un debate que todavía está abierto en el rugby.

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