REUTERS/Juan MedinaFernando Torres disputándose la pelota con Aissa Mandi y Marc Bartra .
REUTERS/Juan MedinaFernando Torres disputándose la pelota con Aissa Mandi y Marc Bartra .

Atlético de Madrid y Betis confrontaron dos estilos diferentes, contrapuestos y sin vencedor en un partido espeso en el estadio Wanda Metropolitano, con un empate a casi nada, los dos lejos por ocasiones, por fútbol y quizá hasta por ambición, salvo en el tramo final, del objetivo primordial: la victoria (0-0).

Ni ganó la intensidad, el rigor y el planteamiento táctico del Atlético ni la posesión ni la propuesta ofensiva, más aparente que real, del Betis, los dos enredados en la idea de su rival, pero ambos inamovibles de sus actuales posiciones, el equipo rojiblanco en la segunda plaza, el verdiblanco en la quinta, rumbo a Europa.

REUTERS/Juan MedinaAissa Mandi disputándose la pelota con Vitolo
REUTERS/Juan MedinaAissa Mandi disputándose la pelota con Vitolo

Aunque, desde el once, no había duda a dónde enfoca el Atlético. Ha acumulado partidos casi sin parar en las últimas semanas, pero, por encima de todo, avista ya el reto del próximo jueves en Londres frente al Arsenal en el partido de ida de las semifinales de la Liga Europa. Ahí jugarán Griezmann, Koke o Godín, los tres hoy suplentes.

Alético Madrid sigue invicto en su estadio y sólo recibió cuatro goles en este certamen (Reuters)
Alético Madrid sigue invicto en su estadio y sólo recibió cuatro goles en este certamen (Reuters)

En el primer tiempo, hubo una ocasión del Atlético, en una doble maniobra de clase de Torres que salvó bajo palos Mandi, con Dani Giménez ya superado por el remate picado del delantero (el portero se lesionó más tarde y fue reemplazado por el debutante Pedro López), y dos del Betis al filo del descanso, de Boudebouz y de Javi García. Nada más. 0-0. Y todo tan preestablecido desde el vestuario.

Era un partido anodino ofensivamente, cada uno obsesionado con su plan, que requería un giro, un momento, una improvisación, un golpe de liberación, una individualidad definitiva. Lo buscó Simeone, con Griezmann y Koke; también Quique Setién, casi a la vez, con Joaquín, conscientes los dos quizá de que el encuentro viajaba hacia el 0-0.

Fue entonces, ya superada la hora de duelo, cuando Tello lanzó un disparo desde fuera del área contra el poste, la primera vez en todo el partido que su equipo probó esa destreza, y cuando el Betis dio un paso adelante, más profundo, pero también cuando Saúl Ñíguez conectó un zurdazo al larguero de la portería de Pedro López.

En definitiva, cuando se agitó algo el partido, cuando la prudencia anterior cambió en ambición, cuando Antonio Barragán obligó a otra parada a Oblak, cuando el Atlético se desprendió de la coraza táctica que le pesaba ofensivamente, sin nada deslumbrante, pero sí con la convicción ya de que el empate no era suficiente. Demasiado tarde ya. Un punto para cada uno. No merecieron más.

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