Adam Sandler, el rey de la comedia que por esta vez dejó las risas en otro mundo

“Diamantes en bruto" (Uncut Gems) es un thriller que deja sin aliento al espectador y cuyo rol central estuvo a cargo del gran protagonista de la nueva comedia americana. En esta nota, otros casos de grandes comediantes que sorprendieron en roles dramáticos, desde Chaplin a Francella

Adam Sandler (REUTERS/Andrew Kelly)
Adam Sandler (REUTERS/Andrew Kelly)

Tome aire, lector. Antes de que Diamantes en bruto (Uncut Gems) comience, es necesario que el espectador tome aire ya que, luego, sostendrá la respiración a lo largo de toda la película. Un film sobre el dueño de una joyería en Nueva York, judío (el aspecto ritual-cultural es muy hermoso) y, sobre todo, adicto a la adrenalina y las apuestas llamado Howard. Howie, para los amigos y enemigos. Tras varios meses de espera, una piedra con unos raros diamantes etíopes, en bruto, sin cortar, llega a Howie y se trata, para él, de la salvación para pagar sus deudas y mantener el estilo de vida de su familia -y el suyo propio-. Sin embargo, decide prestar la piedra que contiene los diamantes multicolores unos días a un refulgente jugador de basket llamado Kevin Garnett, en un alarde de cancherismo explícito: Howie no tiene intención de vender la piedra ya que espera obtener un millón de dólares por el diamante en bruto. Entonces empieza la odisea -el viaje- entre las calles de Manhattan y Nueva York, los recogedores de apuestas clandestinas; los prestamistas a cambio de empeñar valiosos objetos; los prestamistas a secas; los que quieren cobran; los patovicas de los que quieren cobrar; la familia; los boliches; el basket y las piedras en un raid vertiginoso, sin detenciones, adrenalínico: una gran película protagonizada por Adam Sandler

-¿¿¿¿Cómo????? ¿Adam Sandler? -se preguntará el lector de Infobae Cultura.


Pues bien, antes de seguir con el comentario de la película la respuesta es afirmativa. Adam Sandler, el rey de la Nueva Comedia Americana, el protagonista de clásicos como Happy Gilmore, El cantante de bodas, Un papá genial, Mr. Deeds o Cincuenta primeras citas, entre otras, ese tipo que hace reír como si hiciera caer maná del cielo es el protagonista de este thriller truculento. Y le sale de lo más bien. Es cierto que ya había pasado por películas de autor como Punch Drunk Love, de Paul Thomas Anderson, en la que no interpretaba un típico papel de comedia y conseguía darle al protagónico del film una densidad que se contagiaba al resto de la película. También es cierto que su personaje era el de un excéntrico, y toda la cinta lo era, en realidad. Por eso se podría asegurar que este es el primer papel de Adam Sandler, el rey de la comedia, en un thriller psicológico vertiginoso. Como si se hubiera calzado el género y le hubiera sentado suave e hipercómodo a sus pies.

"Un rey en Nueva York", de Charles Chaplin.
"Un rey en Nueva York", de Charles Chaplin.

Claro que no se trata del primer caso del giro de una imagen y una trayectoria actoral a otra muy distinta. Por caso, ¿quién imaginaría que Charles Chaplin, el genio del humor (y no solamente) del cine mudo dejaría el bastón, el sombrero bombín, el característico bigote, para transformarse en un asesino serial? Eso es lo que ocurrió en la película Monsieur Verdoux, en la que Charlie se transforma en un sucedáneo del asesino de mujeres Landrú, una leyenda del crimen francés que mataba a mujeres a las que antes seducía. ¡De Carlitos a un serial killer! Filmada en 1947, finalmente se transformaba en un alegato contra la guerra y la pena de muerte. Fue un éxito en Europa, pero un fiasco en los Estados Unidos, donde luego de la II Guerra querían a un Chaplin comediante y no una versión dramática sin su clásico atuendo. Más tarde, Chaplin filmaría Un rey en Nueva York en la que, siempre comprometido, volvería a la comedia pero ya sin el sombrero de bombín y con diálogos realizados con sonido, como el que Infobae Cultura muestra: una escena con su hijo, un nerd atravesado por la realidad social.

Charles Chaplin en "Monsieur Verdoux", (1947). Director y guión: Charles Chaplin - Historia: Orson Welles


¿Y el genio de Jerry Lewis? Porque muy probablemente el lector haya visto sus películas, en las que interpretaba a un personaje inocente (pero lindante con la locura), que por obra del azar se metía en situaciones que daban lugar a sketches coreográficos maravillosos, pero que era sobre todo gracioso hasta la médula y en los que la gestualidad facial no tenía un lugar menor. Sin embargo, era un genio y así lo reconocían sus espectadores franceses, que bien conocían de comedia visual educados por ese vanguardista del personaje de Monsieur Hulot, encarnado por Jacques Tati. La versatilidad con el cuerpo de Jerry Lewis, nacido en una familia de artistas judíos del vodevil, es notable, hasta cuando se “pone” a lavar los platos.

Toda una generación argentina veía sus films, en los que actuaba solo o junto a Dean Martin en aquellos “Sábados de superacción”: El profesor chiflado, El botones, Boeing boeing y tantas otras más. Luego se retiró, en apariencia: seguía brindando shows en Francia y era la cara visible de los teletones por la distrofia muscular, una enfermedad terminal para los niños que la padecen.

"El profesor chiflado", Jerry Lewis
"El profesor chiflado", Jerry Lewis

La primera sorpresa ocurrió en 1983, de la mano de Martin Scorsese, quien lo convocó para actuar con Robert De Niro en El rey de la comedia, una película en la que el humor negro es central. Allí Lewis representa a alguien bastante parecido a sí mismo, un comediante exitoso y oscuro que es acosado por un comediante fracasado y fundamentalmente desequilibrado, interpretado por De Niro.

Luego, en 1995 filmó Funny Bones, en la cual interpretaba a un comediante en su senectud y el film ponía el foco en las relaciones entre un padre y su hijo.

Max Rose, estrenada en 2016, un año antes de su muerte, es un drama profundo, que muestra aquellos momentos del final, los de la vejez. Jerry Lewis interpreta a un hombre anciano que acaba de perder a la mujer con la que vivió toda su vida, y cómo trata de aferrarse al mundo en tal situación. Sólo ver el trailer ya es una experiencia emotiva.

Trailer oficial de "Max Rose" (2016). Espectacular interpretación dramática de Jerry Lewis.


Esta enumeración no podría continuar sin la mención a una gran estrella contemporánea de la comedia y sus incursiones dramáticas muy solventes. Se trata de Jim Carrey, el canadiense que se ganó a Hollywood a costa de expresiones faciales discordantes, situaciones escatológicas y una máscara que envolvía una máscara, en The Mask. Una máscara que imitaba los rostros de los demás.

Era un maestro de la corporalidad. Ace Ventura, La máscara, Tonto y retonto, Mentiroso mentiroso fueron grandes éxitos de su carrera en los noventa. Pero curiosamente, culminó esa década con un film del reconocido director australiano Peter Weir que preconfiguraba la sociedad de la vigilancia y que dio en llamarse The Truman show.

La película daba cuenta de un experimento televisivo que producía un reality-show veinticuatro horas al día, en una sociedad soñada, pero sin que el protagonista (claro, Carrey) supiera que era objeto de la fascinación de millones de televidentes quienes podían ver qué hacía tal persona en cualquier momento de la jornada. Una pesadilla kafkiana exasperante. Un primer papel que esquivaba la carrera de siempre, pero que luego alcanzó nuevas cimas.

"La máscara", Jim Carrey.
"La máscara", Jim Carrey.

Eterno resplandor de una mente sin recuerdos fue un film absolutamente dramático. Coprotagonizado por Kate Winslet, Carrey interpretaba a un hombre que se sometía a un tratamiento para olvidar un desamor. La película estaba atravesada por la melancolía, acompañada por una banda sonora acorde. ¿Cómo olvidar, cómo proseguir? ¿Es posible dejar de recordar? Millones tomaron sus pañuelos en las salas de cine mientras el comediante dejaba de lado las risas para protagonizar uno de los dramas más intensos de comienzos de siglo.

Escena Final de"El Show de Truman" protagonizada por Jim Carrey (1998)


Se podría pensar que un comediante tiene una tarea más sencilla que la de un actor dramático. Pero, en realidad, se trata siempre de talento actoral, más allá del género. Tal vez esto lo demostró el mismo Carrey cuando se documentó el proceso actoral que llevó adelante para la película Man on the moon, de Milos Forman, en la que interpreta al excéntrico comediante de Saturday Night Live, Andy Kaufman, quien se destacaba por sus performances insólitas, surrealistas. Allí se muestra la apropiación de Carrey de la persona de Kaufman para lograr una comedia dramática, biográfica. Y se muestra cómo funciona el mundo del actor.

Algo que también ocurrió en el país. ¿O no se recuerda al Francella de Los bañeros más locos del mundo o films de esa naturaleza, donde un humor muy básico se conjugaba con señoritas en bikini? ¿O no se recuerda al humorista que hizo de “Es una nena” un santo y seña de los programas de televisión de esa estirpe? De recepción masiva, claro está. Guillermo Francella era sinónimo de humor pícaro y hasta chabacano y continuador del humor sexista de los setenta. Luego llegó la adaptación de la serie estadounidense Casados con hijos y la llegada de su figura a otro tipo de público, con otro tipo de humor. Así que un día lo vio Juan José Campanella, quien estaba haciendo el casting para la adaptación de La pregunta de sus ojos, la novela de Eduardo Sacheri, que en cine se convirtió en El secreto de sus ojos, dijo: “¿Por qué no?”, y lo llamó. Fue un gran acierto. La actuación de Francella y su reconversión actoral fue de lo más elogiado el año del estreno del film, que terminaría ganando el Oscar a la Mejor Película Extranjera. A partir de entonces, Francella protagonizaría otras películas dramáticas, como El clan y Animal.

Guillermo Francella en una de las escenas que protagonizó en "El secreto de sus ojos" (2009)


Pero estábamos hablando de Diamantes en bruto y Adam Sandler y ese protagónico impresionante en una película impresionante. Entonces, otra vez.

Respire. Respire, lector. Dirigida por los hermanos Bernie y Joshua Safdie, prepárese antes de darle play. La hiperkinesis del joyero Howie es un acompañante durante toda la película. Casi tanto como su tendencia al error. El espectador acompaña, una vez que logra respirar, y le ruega a Howie que por favor tome una buena decisión. Pero, ludópata, lleno de deudas con los chicos malos de la cuadra, de las cuadras, ¡de las manzanas!, alrededor, todo parece muy difícil. Producida por Martin Scorsese se puede ver en cualquier momento en Netflix, sumergirse en un policial sin policías, un thriller con joyeros. Pero antes de decidirse a verla, hay que respirar.


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