Sergio Larrain, el gran fotógrafo de las mil vidas

Sergio Larrain
Sergio Larrain

En Las babas del diablo, el escritor Julio Cortázar decía que "el fotógrafo opera siempre como una permutación de su manera personal de ver el mundo por otra que la cámara le impone insidiosa". Aquel cuento publicado en 1959, cobró forma luego de una anécdota protagonizada por el escritor argentino junto al chileno Sergio Larrain (1931-2012), una de las grandes figuras de la fotografía latinoamericana, cuya obra se exhibe por estos días y durante todo el verano en una exposición retrospectiva en el Centro Cultural Borges. Larrain, tomó un retrato de Cortázar en París, en las afueras de la Catedral de Notre Dame y luego, cuando la reveló, descubrió en un segundo plano, detrás del escritor, a una pareja haciendo el amor, lo que que da génesis al famoso cuento incluido en Las armas secretas.

La anécdota no sólo se encarna a la perfección el modo en que Larrain concebía su profesión -años después dirá sobre una toma hecha en Valparaíso "fue la primera fotografía mágica que vino hacia mí"- sino que es apenas una más en la rara y aventurera vida de este hombre que nació en 1931 en Santiago de Chile, el seno de una familia burguesa, que trabajó para la prestigiosa agencia Magnum, apadrinado por el francés Henri Cartier-Bresson, que viajó tres meses haciéndose pasar por mochilero para retratar la intimidad de la mafia siciliana, que publicó un libro junto a Pablo Neruda, que prendió fuego a la mayoría de sus fotos, en busca de escapar de la fama, y que finalmente abrazó el ascetismo y se recluyó en Tulahuén, un pueblo cordillerano de su país en busca del "satori", la iluminación en el budismo zen. Tan es así que pasó los últimos 30 años de su vida en un ostracismo voluntario y casi total, practicando yoga y meditación, dibujando y escribiendo reflexiones filosóficas que compiló en breves publicaciones.

Bolivia, Potosí, 1957
Bolivia, Potosí, 1957

En el Borges se pueden ver unas 160 fotografías en blanco y negro que recorren cronológicamente toda su carrera, aunque el grueso de las tomas corresponden a los años 50 y 60, una época de grandes cambios en el mundo, y tal vez los más apasionantes de su trabajo. Además, se pueden ver detrás de una vitrina copias vintage de algunos momentos cumbre de su obra así como ciertos dibujos y publicaciones caseras.

Hijas de pescadores en Villa de Los Horcones, Chile, 1956
Hijas de pescadores en Villa de Los Horcones, Chile, 1956

A mediados de los años 50, por encargo de dos entidades benéficas, Larrain comienza a realizar con su cámara Leica fotografías de los niños de la calle, donde queda de manifiesto su preocupación por la injusticia social. "Duermen en los zaguanes o debajo de los puentes; viven de la mendicidad", se puede leer debajo de estas imágenes, ya que varias frases de Larrain se esparcen en las paredes de la sala, a lo largo de la muestra. En 1956, el director del Departamento de Fotografía del MOMA de Nueva York le compra dos de esas imágenes y a partir de 1957, viaja por Chile y Latinoamérica. Se pueden ver en la exposición sus bellas fotos de Chiloé, los pescadores, los barquitos en la orilla, dos niñas jugando en la playa mientras hacen piruetas de un poste. En 1958, el British Council le otorga una beca que le permite producir una serie de fotografías en Londres, donde captura sus calles, la niebla, las paradas de autobuses cerca del Puente Stainer, el Mercado Billingsgaste, el Hyde Park, clubes de jazz, la estación Victoria del Metro, el ajetreo de Oxford Street.

Isla Chiloe, Chile, entre 1954 y1955
Isla Chiloe, Chile, entre 1954 y1955

Sus imágenes son hipnóticas y su manera de fotografiar es en extremo atípica y particular, lejos de cualquier encuadre convencional. Así lo explica a Infobae la curadora de la exposición, Agnes Sire -directora de la Fundación Henri Cartier-Bresson- en el texto que acompaña la muestra: "Su mirada magnética recorta fragmentos de realidad, sin temerle al fuera de campo, al tiempo sugerido, a las diagonales atrevidas, a la falta de nitidez, el pleno sol o la penumbra".

Trafalgar square, Lonfres, entre 1958 y 1959
Trafalgar square, Lonfres, entre 1958 y 1959

Luego de ver la serie de Londres, Cartier-Bresson lo invita a formar parte de la prestigiosa agencia Magnum Photos. Larrain había sido recomendado para la agencia por otro peso pesado de la fotografía, René Burri, a quien había conocido tiempo antes en Brasil. Así es como el fotógrafo se traslada a París -donde luego conocería a Cortázar- y se convierte en el primer latinoamericano en ingresar a aquella prestigiosa agencia de fotografía.

Su primer encargo fue viajar a Sicilia para retratar a Giuseppe Rosso, un capo mafioso buscado por la Interpol, trabajo que fue luego publicado por la revista Life y dio la vuelta al mundo. Durante tres meses en Sicilia, Calabria y Nápoles, Larrain se hizo pasar por un mochilero interesado en retratar ruinas, y así es como logró inmiscuirse en su vida y fotografiarlo. Sin embargo, esta serie provocaba malestar en el chileno, quien años después decide retirar los negativos de los archivos de la agencia y quemar buena parte de su obra. Pero, por esas cosas inesperadas de la vida, el fotorreportero de Magnum Josef Koudelka, tenía centenares de copias de sus fotos, gracias a lo cual se conserva parte de su trabajo. En la exposición, se incluyen detrás de una vitrina copias vintage de algunas de sus imágenes más destacadas, como las que tomó en Italia. Luego de su paso por Magnum, lo que le otorgó dinero y fama, Larrain decidió regresar a Chile y trabajar en profundidad los temas que más le interesaban.

Santiago de Chile, 1955
Santiago de Chile, 1955

La muestra se estructura así en núcleos que refieren a las ciudades y regiones que fue capturando: sus primeras tomas en Valparaíso ("balcón chileno frente al Pacífico -escribió Larrain- la ciudad que también tiene claros amaneceres y mediodías pletóricos de sol"); Bolivia, donde se fascinó con los habitantes de Potosí y las festividades religiosas, el poeta Pablo Neruda en su casa de Isla Negra, conmovedoras imágenes de bares de prostitutas en Santiago de Chile, o la persistencia de la cultura inca en Perú, según el mismo cuenta. También se despliegan en la sala las bellísimas fotos de Italia, Londres y París. Un apartado especial está dedicado a dos fotografías que tomó de Buenos Aires entre 1957 y 1958: "Gente corriendo para alcanzar el tren del atardecer" y una imagen atípica tomada desde lo alto del Monumento a los dos Congresos.

Café en Valparaíso, Chile, en 1963
Café en Valparaíso, Chile, en 1963

El final del recorrido incluye once dibujos -pequeños, en acuarela- que el artista realizó en los últimos años de su etapa mística, en la que abandona los vínculos con su círculo íntimo y vive recluido como un ermitaño. Sin embargo, en ese período, mantuvo un fluido intercambio epistolar con amigos y familiares. Existe en particular una emotiva carta enviada a su sobrino, quien le pide consejos para iniciarse en la fotografía. "El mundo convencional te pone un biombo, hay que salir de él durante el período de fotografía", le escribe Larrain. "El juego -le confiesa- es partir a la aventura". Larrain murió el 7 de febrero de 2012, a los 81 años.

Pasaje Bavestrello, Valparaíso, Chile, 1952
Pasaje Bavestrello, Valparaíso, Chile, 1952

La muestra titulada Retrospectiva, que ya se vio en Francia y Chile, fue producida por Magnum Photos y la Fundación Henri Cartier Bresson. Se podrá visitar en el Centro Cultural Borges, ubicado en Viamonte 525 (CABA), de lunes a sábados de 10 a 21 y los domingos y feriados de 12 a 21, hasta el 28/2.

Entradas:
Adultos: $ 150.-
Jubilados y estudiantes: $ 100.-
Menores de 12 años: Sin cargo/Free

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