Miembros de las Fuerzas Especiales vincularon a oficiales del Ejército con los ‘Falsos Positivos’

Testimonios de varios de los excomandantes de las Fuerzas Especiales de Medellín AFEUR, acusaron ante la JEP a importantes exgenerales del Ejército como Mario Montoya, Óscar González Peña y el hasta hace unos años comandante de las Fuerzas Militares: el general (r) Juan Pablo Rodríguez Barragán

Tres coroneles del Ejército deberán enfrentar juicio ante la JEP por negar responsabilidad en falsos positivos. Foto: Colprensa
Tres coroneles del Ejército deberán enfrentar juicio ante la JEP por negar responsabilidad en falsos positivos. Foto: Colprensa

Los mal llamados ‘Falsos Positivos’ o ejecuciones extrajudiciales fue el terminó que se le acuñó a los asesinatos cometidos por el algunos miembros del Ejército Nacional a civiles, en su mayoría jóvenes y campesinos, para ser presentados como guerrilleros dados de baja en combate. Estas presuntas ‘bajas’ eran presentadas para reclamar beneficios como permisos y descansos además de ser una modalidad sistemática de crimen organizado manejando clandestinamente por algunos batallones. De acuerdo con cifras de la JEP, más de 6.400 civiles fueron asesinados por el Ejército Nacional a cambio de beneficios e incentivos por parte del Estado.

Ante la Jurisdicción Especial para la Paz JEP excomandantes de las Fuerzas Especiales de Medellín AFEUR acusaron a reconocidos generales excomandantes del Ejército de tener pleno conocimiento de las bajas extrajudiciales. Inclusive en los testimonios ante el tribunal de Paz señalaron como llegaban a ser castigados por no cumplir con las muertes exigidas.

El Mayor Hernando García habló del General (r) y sometido ante la JEP Mario Montoya, de quien dijo que fue amenazado con vender refrescos debajo de un puente por no ‘servir para el Ejército’ al no cumplir con los homicidios exigidos a civiles presuntamente.

“Yo no quise al principio meterme, yo reevalué las cosas para mi vida, intenté hablar con el general y decirle, hombre mi general, hablé con el general González, hablé con el general Pico, hablé con el general Montoya, dije esto va a ocasionar un problema. Me llama el general Montoya y me dice: aliste sus maletas que lo voy a mandar a vender bolis debajo de un puente en Bogotá, usted no sirve para el Ejército, y el general González me dijo voy a poner a aguantar hambre a sus hijas y a su mujer”.

Pero no solo indicó el Mayor García las intimidaciones de las que era presuntamente víctima, también en un apartado ante el tribunal de Paz mencionó como aparentemente le solicitaban las muertes, señalándolas que las podía tomar de cualquier lugar.

“Me decía: oiga usted los puede encontrar durmiendo en un taxi, ese taxista que está durmiendo ahí dentro del taxi se lo acaba de robar, ese era uno de los ejemplos, es que el bandido está allá en la olla, invítelo, llámelo, sáquelo de allá donde está el bandido hombre y ejecútelo, simple y llanamente le decía a uno es que es tan fácil hacerlo, si los bandidos no se dejan agarrar hombre cácelos, indicó García del General (r) Montoya.

Otra de las macabras prácticas del batallón señaladas por el Mayor García fueron unos presuntos ‘kits de legalización’ los cuales serían utilizados para incriminar a los civiles asesinados. Estos ‘kits’ consistirían en explosivos y armamento.

“La primera vez que escuché del kit de legalización fue en una reunión de Estado Mayor por una visita que iba a hacer el presidente de la república a Medellín, no escuché el kit, pero sí el “pararrayos”, me decían: es que usted lo único que tiene que hacer es buscarse unos pesos para que compre unos cuantos pararrayos, mi coronel Correa Coppola fue el que me dijo eso, yo no entendía, y alguien me dijo que el pararrayos era el kit: granadas de mano, cordón explosivo, un fusil, en preferencia AK-47, una navaja, pues para ponérselo al muerto.

En las declaraciones ante la JEP también indicaron que era constantemente acondicionados por los generales excomandantes del Ejército quienes les indicaban que tenían inmunidad jurídica, otro de los apartados que señalaron fue el uso de soldados especializados en esas bajas que presuntamente prestaban a batallones que no estaban cumpliendo con las macabras cifras solicitadas.

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