Silvia Galvis: el legado de una escritora colombiana que desafió el machismo y las posturas conservadoras desde su pluma

La bumanguesa de 64 años desafió las fuertes creencias religiosas en medio de la época de La Violencia, misma que la motivó a inclinarse por el periodismo investigativo y la literatura

Silvia Galvis, además de ser una referente literaria, también lo fue del periodismo colombiano al ser hija de uno de los comunicadores más destacados del país: Alejandro Galvis.
FOTO: Colprensa
Silvia Galvis, además de ser una referente literaria, también lo fue del periodismo colombiano al ser hija de uno de los comunicadores más destacados del país: Alejandro Galvis. FOTO: Colprensa

Bucaramanga, años 40. El bipartidismo estaba en una de sus épocas más altas, tanto en los campos como en las ciudades. Las divisiones entre liberales y conservadores fueron cada vez más agudas, pero no fue sino hasta 1948 cuando estalló esa bomba de tiempo con el asesinado del líder Jorge Eliécer Gaitán en Bogotá.

Tres años antes, esas divisiones profundas no solo se vivían en la política, sino también en el periodismo. El bipartidismo también se tomó los medios de comunicación más importantes del país, sobre todo en las regiones; y bajo ese contexto nació Silvia Galvis, hija de Alicia Ramírez y Alejandro Galvis, reconocido periodista y figura política del Partido Liberal en Bucaramanga, misma ciudad donde nació la futura escritora.

Su hogar, conformado por cuatro hermanos y sus dos padres, estuvo rodeado siempre por la camaradería, valores que fueron infundados por su padre, acérrimo liberal, defensor de los ideales de Rafael Uribe Uribe y, ni más ni menos, fundador del diario Vanguardia Liberal en 1919, convirtiéndose en el más valioso y reconocido de Santander.

La infancia de Silvia Galvis estuvo enmarcada por una de las etapas más álgidas de La Violencia, situación a la que su hogar no pudo escapar, y menos ella, quien terminó interesada en este tema y otros de coyuntura internacional desde su infancia. De hecho, cuando tenía siete años, el periódico fundado por su padre fue atacado por tres bombas. En respuesta, su padre reanudó operaciones a los dos días con el titular “¡Aquí estamos!” y varias situaciones similares enfrentaría Silvia años después desde su papel como investigadora.

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La obra literaria empezó a tener relación directa con la periodística, y fue precisamente su padre quien se dio cuenta de ello. Pronto, Silvia fue forjando sus posturas radicales contra los autoritarismos y las injusticias, yéndose en contra de varias posiciones del colegio donde estudiaba con respecto a la diferenciación de los géneros y las creencias religiosas.

A sus 18 años tuvo su primer contacto con la prensa, y como no pudo ser de otra manera, fue en el periódico fundado por su padre, quien le dio un espacio para publicar una columna los domingos. La crítica hacia las sociedades conservadoras y el machismo bumangués eran los temas principales de sus escritos. En 1980 fundó el departamento de periodismo investigativo, donde destacaron varios trabajos periodísticos que le merecieron un Premio Simón Bolívar por el trabajo Estado de la educación en Bucaramanga. También fue galardonada siete años después por la mejor columna de opinión.

Ejerciendo como directora del diario, fue férrea defensora del proceso de paz entre el gobierno del presidente Belisario Betancur y la guerrilla M-19. Ya en la década de los 90, fue llamada por El Espectador para ser columnista de opinión

Su legado literario lo encabezó Colombia Nazi, libro publicado en 1986 en compañía de Alberto Donanío, su esposo. En ese trabajo, presentó un amplio panorama sobre la presencia nazi en el país durante la Segunda Guerra Mundial. Dos años después publicó El jefe supremo, libro que narra la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla. En 1993, Silvia escribió Vida mía, un potente libro donde es reivindicada la participación femenina en la política nacional a partir de las historias de ocho mujeres.

A partir de nueve entrevistas hechas a miembros de la familia de Gabriel García Márquez, la bumanguesa escribió en 1996 Los García Márquez, donde a partir de aquellos relatos ofrece una mirada distinta de la vida del nobel de literatura. Otra novela que destaca dentro de su obra está ¡Viva Cristo Rey!: retrato social y político de una generación formada entre el bien y el mal, entre la religión y el sexo, el amor y el odio (1991) y Soledad: conspiraciones y suspiros (2002), novelas que fueron ejemplos de la ficción histórica.

La mujer que sabía demasiado (2006) fue su última novela publicada, basándose en investigaciones sobre el ‘Proceso 8000′, muestra una mirada crítica sobre la manera en que el narcotráfico permeó las esferas del poder. La bumanguesa murió en 2009 a sus 64 años y en marzo de 2022, su legado fue incluido en la Biblioteca de Escritoras Colombianas, donde son exaltadas obras de otras autoras como María Mercedes Carranza, Maruja Vieira y Waldina Dávila.

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