Perspectivas de gobierno del presidente electo, Gustavo Petro

En un país como Colombia, que cuenta con una solidez de su democracia y de sus instituciones y que aún conserva los pesos y contrapesos de los poderes públicos, se espera que el nuevo presidente atienda con su equipo de gobierno un serio proceso de empalme

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Gustavo Petro se ve a sí mismo como un "revolucionario" de varias causas, luchó primero contra el Estado como guerrillero y ahora, en su tercera campaña presidencial, logró llevar por primera vez a la izquierda al poder en Colombia.
Gustavo Petro se ve a sí mismo como un "revolucionario" de varias causas, luchó primero contra el Estado como guerrillero y ahora, en su tercera campaña presidencial, logró llevar por primera vez a la izquierda al poder en Colombia.

El 19 de junio de 2022, el candidato con tendencias de izquierda Gustavo Petro Urrego, abanderó bajo el movimiento político del Pacto Histórico a una multiplicidad de tendencias ideológicas, políticas y sociales, con las cuales logró el favor del electorado colombiano. Así, obtuvo una votación de 11.281.013 votos, mientras que su contendor alcanzó 10.850.412 votos, para un resultado inobjetable que lo alzó con la victoria y lo consagra como Presidente electo de la República de Colombia 2022-2026.

Aunque inobjetable, el corto margen con el que ganó la presidencia sigue mostrando la alta polarización que vive el país entre la derecha y un anhelo de cambio, por el cual el pueblo soberano se pronunció en las urnas y que le deja como principal reto al Presidente electo lograr la unidad de país. Al respecto, en su discurso el Presidente electo hizo un llamado a la unidad nacional para construir una sola Colombia además de proponer un gran acuerdo nacional para garantizar la paz y hacer valer los derechos fundamentales con la mirada puesta en el propósito de lograr una paz integral.

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Por otra parte, el reto que mantendrá ocupado a Gustavo Petro y a su equipo de gobierno es el análisis realista en materia financiera y jurídica del costeo fiscal de sus propuestas, toda vez que la dinámica de un debate superficial como el que acaba de finalizar, sobre la base de una agresiva política de marketing entre ambas campañas, impidió que se trataran a fondo tema tan cruciales como un déficit fiscal del 8.5 % del PIB, deuda pública del 63.4 % del PIB; déficit de balanza de pagos más alto de Latinoamérica, e inflación estimada para 2022 del orden del 8.5 %.

De acuerdo con lo expuesto en su discurso, el nuevo gobierno propone desarrollar el capitalismo en Colombia con una vocación de crecimiento económico para distribuir la riqueza por medio de una reforma agraria; asimismo, propone incentivar la producción agroecológica, el desarrollo de la industria nacional de fertilizantes e insumos y planes de cinturones agroalimentarios. Igualmente referencia una política de aranceles a los bienes e insumos del agro para estimular la producción y reitera en la renegociación de los tratados de libre comercio.

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Así las cosas, en un país como Colombia, que cuenta con una solidez de su democracia y de sus instituciones y que aún conserva los pesos y contrapesos de los poderes públicos, se espera que el nuevo Presidente atienda con su equipo de gobierno un serio proceso de empalme, donde se acuerden las necesidades de inclusión de gastos en el presupuesto de 2023; mientras ajustan el programa de gobierno y el plan de desarrollo con miras a presentarlo para estudio y aprobación del congreso de la República a partir del 16 de Febrero de 2023. Igualmente, deberían realizarse en las próximas siete semanas los diálogos tendientes a lograr coaliciones que, favorezcan los procesos de reformas legislativas que, se acercan en los frentes pensional, tributario, laboral, agrario y de salud entre otros.

Henry Amorocho Moreno es profesor facultad de jurisprudencia Universidad del Rosario

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