Mafialand, la serie sobre mafiosos de María Jimena Duzán que desenmascarará a los “criminales silenciosos” del país

La periodista lanzó el primer capítulo de la serie que, asegura, revelará los nombres de la élite colombiana que está en el poder más presente que nunca.

María Jimena Duzán.
Cortesía: @mjduzan
María Jimena Duzán. Cortesía: @mjduzan

María Jimena Duzán, periodista y politóloga, explicará en su serie Mafailand cómo la nueva generación de mafiosos, menos ostentosa y más involucrada en el poder, se mueve bajo perfiles discretos, muy contrarios a la élite criminal de los 80 en cabeza de Pablo Escobar o Gilberto Rodríguez Orejuela.

Este primer episodio es un abrebocas sobre quiénes son esos mafiosos que nadie considera como tal, pues hacen parte de la élite. Estos narcotraficantes son ahora grandes empresarios que tienen acceso infinito al poder. Muchos de ellos fueron invitados a reuniones sociales con candidatos que llegaron a la presidencia, asegura Duzán. Incluso, asistieron a las ceremonias de posesión.

Juan Carlos Buitrago, general (r) de la Policía dialogó con la periodista, sobre las investigaciones que lo llevaron a terminar perseguido por esa nueva generación de indeseables, en palabras de Duzán. Según el general (r) Buitrago, desde la época marimbera, periodo durante el cual entraron grandes cantidades de dólares al país producto de actividades ilegales de bandas de narcotraficantes, existen estrechos lazos entre líderes regionales políticos y grandes empresarios que lograron construir un emporio criminal. Hoy, sus hijos, la segunda y tercera generación, dominan diferentes actividades ilícitas como el contrabando.

Esta nueva generación proviene de familias localizadas en la Costa Atlántica. Son propietarios de grandes cadenas de supermercados, empresarios pertenecientes a la industria del fútbol y entidades financieras. Son herederos, desde los años 80 y 90, de estos carteles de la droga que funcionan como mercados ilícitos. Su objetivo es facilitar transacciones del mundo ilegal. Así, se convirtieron en una extensa red bancaria que mueve dinero producto del narcotráfico, el contrabando y la evasión de impuestos. Son conocidos como los banqueros del crimen organizado.

La fortuna de esta nueva élite mafiosa es incluso superior a la de Pablo Escobar, quien fue catalogado entre los 100 multimillonarios internacionales en 1987 por la revista Forbes. La suma entre 1981 y 1986 ascendía a 7.000 millones de dólares. Se estimó que su patrimonio era de más de 2.000 millones de dólares.

(Foto: Especial)
(Foto: Especial)

Estos carteles, mediante el terrorismo, generaron el rechazo de la sociedad. Por eso, las nuevas estructuras cambiaron de perfil. “Se vuelven invisibles, imperceptibles para las autoridades y para la misma sociedad, dejando de utilizar vehículos lujosos, de ser tan ostentos”, señala el general (r) Buitrago. El bajo perfil es la nueva estrategia que les permitió crear un emporio silencioso a nivel nacional e internacional.

Por medio de ‘el apunte’, invitación a empresarios y políticos para que hicieran parte de inversiones del narcotráfico, el Cartel de Medellín y el Cartel de Cali le permitieron a estos ‘grandes inversionistas’ del crimen pasar desapercibidos.

“Han descubierto que lo importante en el negocio del narcotráfico no es la droga, sino el dinero que mueve”, señala Duzán. Mueven el dinero de grupos guerrilleros, delincuenciales y narcotraficantes y son respetados por estos sectores de la ilegalidad y las élites evasoras de impuestos. Además, son protegidos por los violentos, sin la necesidad de usar la violencia.

Duzán señala, además, que son aceptados en la sociedad pese a moverse entre los hilos del narcotráfico y la ilegalidad, pues a la vista de todos son ajenos a estas problemáticas.

“Es más importante atacar el dinero que a los narcos”, señaló Bonnie Kapler, conocida como la ‘fiscal de hierro’ por enfrentarse al cartel del Norte del Valle, en entrevista con Moises Naim, en 2016. Además, contó Kapler en su momento, que le preguntó a un narcotraficante colombiano cómo llevaba las drogas del puerto a Caracas o de Caracas al lugar de destino, si debía pagarle a alguien. Él aseguró que le pagaban a la policía para transportar las drogas. Cuando eran grandes cantidades, avisaban a la policía antinarcóticos del puerto para hacer esta operación.

Esta ‘generación fantasma’, a pesar de ser menos violenta, tiene más poder pues se mueve entre la ilegalidad y la legalidad.

Le puede interesar:

TE PUEDE INTERESAR