Natalia Jiménez y Rodrigo Monsalve
Natalia Jiménez y Rodrigo Monsalve

Los asesinos de la pareja de recién casados Natalia Jiménez y Rodrigo Monsalve, ultimados en una vía del Caribe Colombiano, proveyeron este lunes más detalles del crimen. En la audiencia con la Fiscalía, Giovanni Abelardo Ortiz, el primero en entregarse a las autoridades tras el escándalo por las muertes de la pareja, relató cómo se dieron los hechos y cuáles fueron las motivaciones de él y de los otros tres hombres involucrados en el múltiple homicidio.

Ortiz contó que cerca de las 10 de la mañana del viernes 19 de diciembre se encontró con un hombre, cuyo alias es el Negro, quien lo citó en el sector del Manglar, en la vereda Buritaca -ubicada entre Palomino y Santa Marta- para planear una “vuelta”. Al rato llegaron Luis Rodríguez Tovar, otro hombre, de alias Luchito; y Andrés Felipe García Socarrás, conocido como Pipe Bareta. Todos ellos fueron capturados por las autoridades gracias al testimonio de Ortiz.

El plan del grupo era robar un vehículo en la carretera Troncal del Caribe y venderlo luego por unos 5 millones de pesos (USD 1.517) en La Guajira, departamento cercano a la frontera con Venezuela, gracias a un “contacto” que tenía el Negro, y así tener dinero para gastar en las fiestas de la Navidad y Año Nuevo.

"El Negro tenía un contacto. Lucho, quien cargaba el arma, un revólver, dijo que lo realizáramos el 20 de diciembre, y Pipe nos dijo: ‘Ah, bueno, valecita, nos vemos el viernes’”, leyó del testimonio el fiscal en la diligencia de imputación de cargos contra el Negro, Luchito y Pipe Bareta.

Entre las dos y tres de la tarde de ese viernes, los criminales se volvieron a encontrar en el mismo lugar que antes. Allí, Pipe sacó el revolver con el que matarían a la pareja. Se lo entregó a Giovanni, y este al Negro. Les advirtió a ambos que el arma tenía cuatro balas.

De allí fueron a Buritaca a buscar a otro cómplice, conocido como el Veneco. Sin embargo, no lo encontraron, por lo que decidieron esconderse cerca del mirador, un lugar solitario donde los turistas suelen parar a tomarse fotos y mirar el atardecer.

Cerca de las cinco de la tarde, la camioneta Ford en la que iba la pareja aparcó en ese preciso lugar. La pareja se bajó de su vehículo y empezó a tomarse fotos de espaldas a la carretera, mirando el mar.

En el momento del hecho, el viernes al caer la tarde, la bióloga estaba hablando por teléfono con su padre, quien de repente escuchó gritos de su hija y voces de desconocidos que los amenazaron de muerte, tras lo cual se cortó la comunicación.

Natalia Jiménez y Rodrigo Monsalve
Natalia Jiménez y Rodrigo Monsalve

Los asesinos abordaron a la pareja, y fue Giovanni quien los apuntó con el arma. Monsalve intentó huir, pero el Negro lo agarró del cuello y lo subió al auto.

Entre Giovanni y el Veneco, quien había llegado en una moto taxi, agarraron a Natalia y la subieron también en la camioneta. Encendieron el vehículo y partieron hacia Buritaca. A ambas víctimas las amarraron por las manos con una soga.

Tras unos 20 minutos de camino, los asesinos tomaron una trocha fuera de la carretera y bajaron a la pareja de recién casados. El Negro aseguró que debían matar a ambos porque les habían visto los rostros, por lo que Giovanni se acercó a Rodrigo y le disparó en la cabeza.

“En ese momento, la muchacha pegó un grito, no recuerdo qué dijo. Me fui a donde estaban el Veneco y el Negro. En ese momento, el Veneco dice: ‘Venga, voy yo’. Me fui donde estaba parqueado el carro. Al instante escucho un tiro y vienen corriendo el Negro y el Veneco. Observo que el revólver viene en la mano del Veneco. Luego se montan al carro e inician el recorrido vía hacia Riohacha”, se reveló en la audiencia que recoge El Heraldo.

Natalia Jiménez, de 35 años, era directora del proyecto Magdalena Cauca Vive, de la Fundación Natura -dedicada a la conservación, uso y manejo de la biodiversidad- y se había destacado por sus acciones de defensa de las especies animales de la región.

Por su parte, su esposo, Rodrigo Monsalve, de 40 años, era antropólogo y trabajaba como pinchadiscos en Santa Marta, según amigos de la pareja.

Los detenidos por el crimen están en prisión preventiva en la cárcel Rodrigo Bastidas, de Santa Marta.

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