El estudio sugiere que el entrenamiento intensivo puede mejorar la capacidad de hacer dos tareas a la vez

La investigación, publicada en el Journal of Cognitive Neuroscience y difundida por Prevention, halló que la repetición vuelve más automática una destreza, reduce la demanda atencional y permite abordar otra actividad simultánea

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Hombre con auriculares y micrófono frente a una computadora con imágenes en pantalla, documentos sobre el escritorio y un cerebro de circuitos luminosos.
Un estudio del Journal of Cognitive Neuroscience sugirió que entrenar una tarea mejora la multitarea al liberar recursos de atención (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entrenar el cerebro para la multitarea podría ayudar a gestionar mejor dos tareas a la vez, según un estudio publicado en el Journal of Cognitive Neuroscience y difundido por Prevention. La investigación halló que una práctica intensiva sobre una tarea concreta no solo mejoró el rendimiento, sino que también cambió la forma en que el cerebro la procesó.

El estudio concluyó que una práctica repetida e intensiva puede volver más automática una actividad y liberar recursos de atención, lo que facilita realizar otra al mismo tiempo. Los participantes completaron más de 30.000 pruebas durante un periodo de entre 5 y 10 semanas.

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Para llegar a esa conclusión, los investigadores entrenaron a voluntarios con una aplicación de tipo lúdico. La dinámica consistía en clasificar imágenes de autos generadas algorítmicamente en dos categorías, según el modelo base al que más se parecían.

Ese entrenamiento se repitió miles de veces a lo largo de varias semanas. Según Prevention, la mejora en multitarea apareció a medida que el cerebro procesó esa labor de una manera más eficiente.

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Cómo cambió la actividad cerebral durante el entrenamiento

Los investigadores registraron imágenes por resonancia magnética y electroencefalogramas en distintos momentos del proceso. Al principio, la tarea de clasificación activó sobre todo la corteza prefrontal, vinculada a las funciones ejecutivas como la planificación, el razonamiento y la toma de decisiones.

Un cerebro tridimensional central. Pantallas transparentes muestran gráficos de datos, circuitos electrónicos y representaciones de cerebros con redes
La práctica intensiva y repetida volvió más automática una actividad específica y redujo la carga sobre el control ejecutivo del cerebro (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tras semanas de práctica, el patrón cambió. La tarea pasó a activar la corteza temporal, una zona relacionada con la memoria y el reconocimiento de objetos complejos.

El estudio también detectó que, después del entrenamiento, parte de la información evitó la corteza prefrontal y avanzó de forma más directa hacia áreas cerebrales ligadas a la generación de respuestas. Ese ajuste aumentó la capacidad de procesamiento del cerebro para afrontar otra tarea al mismo tiempo.

Patrick Cox, autor principal del estudio y profesor asistente del Departamento de Psicología de Lehigh University, explicó a Prevention que ese cambio deja libres zonas frontales para orientar la atención hacia otros procesos. También señaló que, cuanto menos se comunicaron las áreas visuales con las frontales tras el entrenamiento, más mejoraron los participantes en multitarea.

Por qué la repetición puede liberar atención para otras tareas

Cox sostuvo que el cerebro aprende a optimizar por repetición. Puso como ejemplo acciones que, con práctica, pasan de ser una suma de movimientos simples a convertirse en ejecuciones rápidas, como escribir un correo largo o tocar una melodía conocida.

También mencionó el reconocimiento veloz de objetos familiares con rasgos visuales parecidos. Según su explicación, el cerebro puede distinguir con más rapidez entre elementos similares cuando ya ha acumulado experiencia con ese tipo de estímulo.

Cuatro paneles de una mujer en laboratorio, frente a monitores y microscopio. Luces en su cerebro indican activación. En el último panel, habla por teléfono.
Patrick Cox afirmó que el cambio cerebral deja libres zonas frontales para orientar la atención hacia otros procesos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El investigador añadió que las tareas complejas pueden agruparse en programas neutros que se activan de forma automática. Ese proceso deja más recursos mentales disponibles para otras exigencias.

Davide Cappon, director de neuropsicología del Tufts Medical Center, coincidió con esa lectura en declaraciones recogidas por Prevention. Señaló que una práctica extremadamente intensiva puede volver tan automática una tarea que esta dependa menos del sistema cerebral de control ejecutivo, lo que reduce el cuello de botella habitual de la multitarea.

Qué puede significar esto en la vida cotidiana

Cappon advirtió que el hallazgo no implica una mejora general en cualquier actividad. A su juicio, el estudio sugiere que el cerebro puede reorganizar una destreza muy practicada para liberar atención, pero que el beneficio probablemente se limite a la tarea exacta que se entrenó.

Llevado a la vida diaria, eso significa que repetir mucho una actividad concreta en el trabajo, como escribir, podría volverla más eficiente con el tiempo. Esa mayor soltura incluso podría permitir hacer otra cosa a la vez, siempre dentro de ese mismo marco de práctica.

Hombre con auriculares mira una tablet y escribe en un cuaderno. Destellos de luz digital y equipamiento de laboratorio moderno aparecen alrededor.
El hallazgo sobre el cerebro y la atención apunta a efectos específicos de una destreza entrenada (Imagen Ilustrativa Infobae)

Clifford Segil, neurólogo del Providence Saint John’s Health Center en Santa Mónica, California, planteó además una posible utilidad más amplia para la salud cognitiva. En declaraciones recogidas por Prevention, afirmó que centrarse en una sola cosa es saludable, pero intentar manejar dos al mismo tiempo podría serlo aún más.

Segil sugirió ejercicios cotidianos como leer mientras se escucha música. Cox añadió que esa capacidad también puede afinarse al prestar atención repetida a tareas o estímulos visuales del entorno.

La idea de fondo, según Prevention, es que la experiencia acumulada con una actividad concreta permite al cerebro representarla con menos esfuerzo. Cuando eso ocurre, una parte de la atención queda disponible para responder a otras demandas al mismo tiempo.

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