
Una tortuga llamada Burt, residente del Zoológico de Chester, vio la luz en 1945. Hoy, con el paso de las décadas, podría llegar a superar el siglo de vida.
En el reino animal, algunas tortugas gigantes de Galápagos y Aldabra sorprendieron a la ciencia al alcanzar más de 150 años. Pese a su impresionante tamaño y longevidad, estas especies demostraron además una resistencia al cáncer que continúa intrigando a la comunidad científica.
Con esto en mente, un nuevo estudio dirigido por la Universidad de Nottingham y publicado en BioScience descubrió que solo alrededor del 1% de las tortugas mantenidas en zoológicos desarrolló cáncer, una proporción considerablemente menor que la registrada entre mamíferos o aves. La clave se centraría 3 puntos: defensas celulares robustas, metabolismo lento y genes únicos contra el desarrollo tumoral.

Investigación internacional y colaboración entre zoológicos
El análisis, coordinado por la doctora Ylenia Chiari de la Facultad de Ciencias de la Vida de la Universidad de Nottingham y el doctor Scott Glaberman de la Universidad de Birmingham, utilizó registros médicos y necropsias de cientos de tortugas alojadas en zoológicos de Estados Unidos, el Reino Unido y Europa.
Según informó el Zoológico de Chester, esta colaboración internacional reunió décadas de datos detallados, gracias a una red global de instituciones dedicadas a la investigación y la conservación.
El estudio no solo evidenció la baja incidencia de cáncer, sino que además observó que, en los pocos casos detectados, los tumores apenas mostraron capacidad de diseminarse.

De acuerdo con el Zoológico de Chester, este dato resulta aún más intrigante si se tiene en cuenta que especies como las tortugas gigantes de Galápagos y Aldabra alcanzaron varios cientos de kilogramos y lograron vivir más de un siglo, condiciones que deberían aumentar el riesgo de cáncer, dado el mayor número de células y el paso prolongado del tiempo.
Posibles claves genéticas y biológicas en la resistencia al cáncer
La investigación sugiere que la clave de esta resistencia estaría en defensas celulares robustas, un metabolismo lento que reduce el estrés celular, y genes únicos que protegen contra el desarrollo tumoral.
Estas particularidades convierten a las tortugas en un modelo prometedor para el estudio del envejecimiento saludable y de la resistencia al cáncer, lo que podría abrir nuevas posibilidades en medicina humana.

La doctora Chiari resaltó que “las tortugas, especialmente especies emblemáticas como las gigantes de Galápagos y Aldabra, son conocidas por su longevidad y su gran tamaño. Podría suponerse que esto conduciría a una mayor incidencia de cáncer, pero nuestro estudio, que combina décadas de registros provenientes de zoológicos junto con investigaciones previas, evidencia la extrema rareza del cáncer en estos animales”.
Además, subrayó que esto sitúa a las tortugas como un modelo poco explorado para comprender la resistencia al cáncer y el envejecimiento saludable, así como el papel fundamental de los zoológicos en el avance científico a través de la cooperación internacional.
“La biodiversidad tiene mucho que revelarnos respecto al funcionamiento de nuestro mundo. Aunque especies como las tortugas gigantes son fascinantes en sí mismas, es probable que ya hayan resuelto muchos de los desafíos que enfrentamos los humanos, incluidos aquellos relacionados con el envejecimiento y el cáncer. Esto aumenta la importancia de proteger la biodiversidad”, destacó el doctor Glaberman.

Importancia de la ciencia en zoológicos y conservación de las tortugas
“Esta investigación pone en relieve el enorme valor de la ciencia desarrollada en zoológicos. En el Zoológico de Chester, mantenemos un largo compromiso con el monitoreo detallado de la salud y el cuidado sostenible de nuestros animales. Enorgullece constatar que estos esfuerzos no solo impulsan el conocimiento científico sobre la resistencia al cáncer, sino que también sostienen la labor de conservación para proteger a estas especies extraordinarias, que podrían ser clave en futuros avances médicos de beneficio tanto para la vida silvestre como para los humanos”, afirmó la doctora Helena Turner, investigadora del Zoológico de Chester.
El estudio también pone de manifiesto la relevancia de los zoológicos en la conservación, ya que muchos de los centros participantes, incluido el Zoológico de Chester, se integran en programas de cría orientados a evitar la extinción de especies amenazadas.
Numerosas especies de tortugas están catalogadas como En Peligro o En Peligro Crítico por la Lista Roja de la UICN, debido a amenazas como el cambio climático, la pérdida de hábitat y el comercio ilegal de mascotas.
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