Qué descubrió la primera investigación realizada a voluntarios contagiados a propósito con COVID-19

El estudio fue considerado controvertido en algunos ámbitos pero, finalmente, ninguno de los participantes sufrió cuadros graves. Los científicos hallaron datos reveladores sobre la forma de transmisión del virus

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El estudio arrojó resultados sorprendentes respecto a la manera en que se produce el contagio de COVID-19. Los detalles del análisis fueron publicados este jueves 31 de marzo en la revista Nature Medicine
El estudio arrojó resultados sorprendentes respecto a la manera en que se produce el contagio de COVID-19. Los detalles del análisis fueron publicados este jueves 31 de marzo en la revista Nature Medicine

Una investigación considerada por algunos sectores científicos como controvertida, ya que se infectó deliberadamente a seres humanos para poder llevarla a cabo, arrojó resultados sorprendentes respecto a la manera en que se produce el contagio de COVID-19. Los detalles del estudio fueron publicados este jueves 31 de marzo en la revista Nature Medicine.

Entre los resultados más destacados, indicaron que solo se precisa una gota mínima de más o menos el tamaño de una célula sanguínea humana cargada de virus para infectar a una persona con COVID-19.

Si bien se trata de hallazgos valiosos, la inoculación intencionada de un patógeno en un ser humano para determinar su efecto en el organismo no es aceptado por la totalidad de la comunidad científica, aún cuando los controles para la reducción de daños son exhaustivas, particularmente si se trata de un virus casi desconocido, ya que hizo su aparición hace apenas un poco más de dos años.

“Realmente, no hay otro tipo de estudio en el que puedas hacer eso, porque normalmente los pacientes solo llaman tu atención si han desarrollado síntomas, por lo que se pierden todos esos días anteriores cuando la infección se está gestando”, dijo el autor principal del estudio., el doctor Christopher Chiu, médico de enfermedades infecciosas e inmunólogo del Imperial College London.

Fueron reclutados 36 voluntarios de entre 18 y 30 años de edad, ninguno de los cuales presentaba una condición de riesgo ante la infección con el virus SARS-CoV-2
EFE/ Esteban Biba/Archivo
Fueron reclutados 36 voluntarios de entre 18 y 30 años de edad, ninguno de los cuales presentaba una condición de riesgo ante la infección con el virus SARS-CoV-2 EFE/ Esteban Biba/Archivo

Según los detalles del estudio, que se inició en marzo de 2021, fueron reclutados 36 voluntarios de entre 18 y 30 años de edad, ninguno de los cuales presentaba una condición de riesgo ante la infección con el virus SARS-CoV-2, lo que fue una condición para que pudieran formar parte del análisis. De esta forma, ninguno de los voluntarios tenía sobrepeso, problemas renales, hepáticos, cardíacos, pulmonares o sanguíneos. También formaron un extenso formulario de consentimiento informado para poder participar.

Con la intención de reducir al máximo los posibles riesgos de agravamiento del cuadro de COVID-19, los 10 primeros participantes contagiados fueron medicados con antiviral remdesivir, que previene de una enfermedad grave. Los científicos también contaban con anticuerpos monoclonales para ser suministrados si alguno de los casos empeoraba. Finalmente, el remdesivir resultó innecesario y los investigadores nunca tuvieron que administrar anticuerpos a nadie.

La forma de contagio fue introducir en la nariz de los voluntarios un tubo largo y delgado con una pequeña gota de líquido que contenía la cepa del virus detectada originalmente. Desde entonces fueron monitoreados médicamente las 24 horas del día y permanecieron durante dos semanas en habitaciones del Royal Free Hospital de Londres que tenían un flujo de aire especial para evitar que el virus escapara.

De los 36 participantes, justo la mitad, 18 de ellos, se infectaron, dos de los cuales nunca desarrollaron síntomas. Entre quienes se enfermaron, sus enfermedades fueron leves. Tenían la nariz tapada, congestión, estornudos y dolor de garganta (FOTO: IMSS/CUARTOSCURO.COM)
De los 36 participantes, justo la mitad, 18 de ellos, se infectaron, dos de los cuales nunca desarrollaron síntomas. Entre quienes se enfermaron, sus enfermedades fueron leves. Tenían la nariz tapada, congestión, estornudos y dolor de garganta (FOTO: IMSS/CUARTOSCURO.COM)

De los 36 participantes, justo la mitad, 18 de ellos, se infectaron, dos de los cuales nunca desarrollaron síntomas. Entre quienes se enfermaron, sus enfermedades fueron leves. Tenían la nariz tapada, congestión, estornudos y dolor de garganta.

La mayoría de los participantes del estudio que contrajeron COVID-19, el 83%, perdieron el sentido del olfato, al menos hasta cierto punto. Nueve no podía oler nada.

La pérdida del olfato mejoró para la mayoría de las personas, pero 6 meses después de que terminara el estudio una persona continuaba con su sentido del olfato alterado, aunque estaba mejorando. Los científicos consideraron preocupante esta situación porque un estudio reciente mostró que la alteración del olfato está relacionada con cambios cerebrales.

Chiu dijo que los investigadores sometieron a los participantes a pruebas cognitivas para comprobar su memoria a corto plazo y su tiempo de reacción. Todavía están analizando esos datos, pero cree que esas pruebas “serán realmente informativas”.

La mayoría de los participantes del estudio que contrajeron COVID-19, el 83%, perdieron el sentido del olfato, al menos hasta cierto punto. Nueve no podía oler nada
EFE/Daniel Pérez
La mayoría de los participantes del estudio que contrajeron COVID-19, el 83%, perdieron el sentido del olfato, al menos hasta cierto punto. Nueve no podía oler nada EFE/Daniel Pérez

Ninguno de los voluntarios del estudio desarrolló compromiso pulmonar en sus infecciones. El investigador principal consideró que esto se debe a que eran jóvenes y saludables y fueron inoculados con pequeñas cantidades de virus. Más allá de la pérdida del olfato, no persistieron otros síntomas.

Con esta investigación los científicos llegaron a, al menos, ocho conclusiones sobre el virus SARS-CoV-2 y su forma de actuar en el organismo.

1- Pequeñas cantidades de virus, alrededor de 10 micrones —la cantidad en una sola gota que alguien estornuda o tose— pueden enfermar a alguien.

2- El COVID-19 tiene un período de incubación muy corto. Se necesitan aproximadamente dos días después de la infección para que una persona comience a eliminar el virus.

Médico y paciente
Los especialistas pudieron comprobar algo que los epidemiólogos ya habían descubierto y es que las personas eliminan grandes cantidades de virus antes de mostrar síntomas (Getty Images)

3- Los especialistas pudieron comprobar algo que los epidemiólogos ya habían descubierto y es que las personas eliminan grandes cantidades de virus antes de mostrar síntomas.

4- En promedio, los voluntarios jóvenes y sanos del estudio excretaron el virus durante seis días y medio, pero algunos lo hicieron durante 12 días.

5- Las personas infectadas pueden eliminar altos niveles de virus sin ningún síntoma.

6- Aproximadamente 40 horas después de la introducción del virus, se pudo detectar en la parte posterior de la garganta.

7- El virus tardó unas 58 horas en aparecer en los hisopos de la nariz, donde finalmente creció a niveles mucho más altos.

8- Las pruebas de flujo lateral, las pruebas rápidas en el hogar, funcionan muy bien para detectar cuándo una persona es contagiosa. El estudio encontró que este tipo de pruebas podían diagnosticar la infección antes de que se generara entre el 70% y el 80% del virus viable.

El análisis realizado confirma muchas de las hipótesis que habían expresado los epidemiólogos y demuestra, entre otras cosas, la importancia del uso del tapabocas cuando una persona está infectada porque eso protege a quienes se encuentran cerca.

Aproximadamente la mitad de los participantes del estudio nunca se enfermaron y nunca desarrollaron anticuerpos, a pesar de recibir exactamente la misma dosis del virus
EFE/ Jeffrey Arguedas/Archivo
Aproximadamente la mitad de los participantes del estudio nunca se enfermaron y nunca desarrollaron anticuerpos, a pesar de recibir exactamente la misma dosis del virus EFE/ Jeffrey Arguedas/Archivo

Chiu adelantó que repetirá este tipo de estudios, tras el éxito obtenido, pero esta vez en con personas vacunadas infectadas con la variante Delta para estudiar su respuesta inmune. El científico dijo que su equipo también planea continuar estudiando a las personas que no se enfermaron.

“Eso es lo realmente interesante”, dijo. Aproximadamente la mitad de los participantes del estudio nunca se enfermaron y nunca desarrollaron anticuerpos, a pesar de recibir exactamente la misma dosis del virus.

Todos fueron examinados en busca de anticuerpos contra el virus estrechamente relacionados, como el virus SARS original. Así que no fue la protección cruzada lo que los mantuvo a salvo, era algo más.

“Hay muchas otras cosas que ayudan a protegernos”, dijo Chiu. “Hay barreras en la nariz. Hay diferentes tipos de proteínas y cosas que son sistemas protectores primordiales muy antiguos, y es probable que hayan contribuido a que no se infecten, y estamos realmente interesados en tratar de entender cuáles son esos”.

Comprender qué otros factores pueden estar en juego podría ayudarnos a brindar una protección más generalizada a las personas en caso de una futura pandemia.

La doctora Kathryn Edwards, especialista en enfermedades infecciosas pediátricas de la Universidad de Vanderbilt que escribió un editorial publicado junto con el estudio. La investigación, afirmó, ofrece información importante sobre la infección y el contagio con el virus SARS-CoV-2
La doctora Kathryn Edwards, especialista en enfermedades infecciosas pediátricas de la Universidad de Vanderbilt que escribió un editorial publicado junto con el estudio. La investigación, afirmó, ofrece información importante sobre la infección y el contagio con el virus SARS-CoV-2

La doctora Kathryn Edwards, especialista en enfermedades infecciosas pediátricas de la Universidad de Vanderbilt que escribió un editorial publicado junto con el estudio. La investigación, afirmó, ofrece información importante sobre la infección y el contagio con el virus SARS-CoV-2.

Las muestras de sangre y tejido recolectadas para el estudio continuarán analizándose en los próximos años, dijo. “Creo que están todos en el congelador, por así decirlo, y están siendo disecados. Así que creo que eso debería ser muy poderoso”.

Al final, ella cree que el estudio ha disipado muchos de los temores sobre los estudios de desafíos humanos y ha allanado el camino para otros.

“No haremos estudios de desafío en bebés, y no lo haremos en personas de 75 años con enfermedad pulmonar crónica”, dijo. Pero en personas jóvenes y sanas, “creo que estos son estudios que serán útiles”, consideró la especialista.

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