
Hasta el momento, los tratamientos específicos contra el nuevo coronavirus, como el antiviral remdesivir de Gilead y el plasma convaleciente, apuntaron a las personas que estaban hospitalizadas con un caso grave de COVID-19. Pero si se aprueba una terapia experimental basada en anticuerpos que ha desarrollado Eli Lilly, se abriría una nueva e importante trinchera en el combate contra la pandemia: la droga apunta a pacientes de riesgo pero se utiliza en infecciones suaves a moderadas de SARS-CoV-2, antes de que haya complicaciones.
Entre otras características del fármaco se destaca que también podría ofrecer protección temporal contra el contagio a las personas con riesgo de infección, no sólo a las ya infectadas, algo que podría suavizar el camino hasta que se autoricen las vacunas. Se estima, sin embargo, que una dosis adecuada de anticuerpos para la prevención no sería como una vacuna, de una o dos aplicaciones, sino de varias.
“Cuando comenzamos con este proyecto creíamos que las vacunas iban a ser una solución para el largo plazo, pero sabíamos que los anticuerpos podrían llegar antes", dijo a The Wall Street Journal (WSJ) Daniel Skovronsky, titular de investigaciones del laboratorio de Indianapolis. “Podemos producirlos antes y podemos comprobar su eficacia más rápidamente”.

Con el fin de prevenir las derivaciones severas de una infección antes de que se presenten, LY-CoV555 o bamlanivimab (tal el nombre del compuesto) aspira a ser inyectado en personas de más de 65 años y pacientes obesos, entre otros. El 7 de octubre Eli Lilly solicitó a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) la autorización para el uso de emergencia de esta droga que clona los anticuerpos humanos contra el nuevo coronavirus.
“Cualquier cosa que ayude a prevenir las hospitalizaciones e impida el progreso de la enfermedad va a ser un gran avance”, dijo a WSJ Rajesh Tim Gandhi, especialista en enfermedades infecciosas del Hospital General de Massachusetts y profesor de la Escuela de Medicina de Harvard sobre la utilidad de la nueva terapia.
La droga, que ya se está produciendo a la espera de la luz verde de la FDA, se originó a partir de una muestra de sangre de uno de los primeros sobrevivientes de COVID-19, y según Eli Lilly podría llegar a unas 100.000 dosis en octubre y a más de un millón hacia fines del año.

Según la descripción del laboratorio, “LY-CoV555 es un potente anticuerpo monoclonal” por cuyo diseño está “dirigido contra la proteína de punta del SARS-CoV-2″. Su objetivo es “bloquear la adhesión y la entrada del virus en las células humanas, lo cual neutraliza el virus y potencialmente previene y trata” la enfermedad de COVID-19.
La investigación original del compuesto —y de otros, que se siguen analizando, pero no dieron resultados tan prometedores como una dosis de 700 mg de bamlanivimab— surgió de la colaboración entre Lilly y AbCellera Biologics, una firma de Vancouver, Canadá, que aisló los anticuerpos y trabajó en su reproducción para crear terapias contra el COVID-19. Desde que se sumó Lilly, el trabajo demoró solo tres meses en lograr un resultado aplicable.
La conversación pública sobre la utilidad de los anticuerpos creció en los últimos días luego de que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, diera positivo en una prueba de coronavirus y fuera tratado con el compuesto experimental de anticuerpos de Regeneron, firma que también ha solicitado a la FDA la aprobación de emergencia de su producto. Regeneron aseguró que ya posee un suministro para al menos 50.000 pacientes y que tendrá medicación suficiente para otros 300.000 más en los próximos meses.

Uno de los datos que impulsó a Eli Lilly a acelerar el pedido de permiso a la FDA fue la reducción de la tasa de hospitalizaciones entre aquellas personas en las que se probó LY-CoV555 en comparación con las que solo recibieron un placebo durante los estudios: 1,6% contra 5,8 por ciento. La investigación se realizó entre poblaciones vulnerables en hogares de ancianos, durante el mes de agosto, y en pacientes de COVID-19 monitoreados por el Instituto Nacional de Salud (NIH) de los Estados Unidos.
Actualmente el laboratorio prueba una terapia combinada, en la que el bamlanivimab se inyecta junto con otro compuesto de anticuerpos, LY-CoV016 o etesevimab, que surgió de la cooperación con Junshi Biosciences, de China. Mediante diferentes mecanismos, también tiene como objetivo la proteína de punta del coronavirus.
Los resultados han sido positivos hasta el momento: los infectados de SARS-CoV-2 que recibieron ambas drogas requirieron hospitalización o visitas a las salas de emergencia solamente en un 0,9%, mientras que el grupo de control siguió en un 5,8 por ciento. Si se logra una verificación de esos efectos, Eli Lilly solicitará la permiso para la combinación en noviembre.
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