Margaret Leinen es una de las más prestigiosas oceanógrafas del mundo. Visitó Buenos Aires y brindó una conferencia en el Palacio Bosch de la Embajada de Estados Unidos. Alertó sobre el mal estado de conservación de la mayoría de los mares por el impacto que generaron las actividades humanas sin control .
Margaret Leinen es una de las más prestigiosas oceanógrafas del mundo. Visitó Buenos Aires y brindó una conferencia en el Palacio Bosch de la Embajada de Estados Unidos. Alertó sobre el mal estado de conservación de la mayoría de los mares por el impacto que generaron las actividades humanas sin control .

Margaret Leinen creció en el estado de Illinois de los Estados Unidos, que no tiene salida al mar. Cuando era adolescente quería ser geóloga para estudiar las rocas y sus orígenes. Recién cuando se graduó pudo ver un mar, y pasó a estudiar las rocas que habían formado parte de los océanos.

Hoy es una de las más prestigiosas oceanógrafas en el mundo que se dedica a investigar en los Estados Unidos, y a alertar sobre el mal estado de conservación de la mayoría de los mares como consecuencia de la sobrepesca, la contaminación con basura, mercurio y otros tóxicos, el calentamiento de las aguas, entre otros impactos que generaron las actividades humanas sin control.

"Desde las ciencias, podemos aportar mucho para la mejor preservación de los océanos del mundo. Ahora tenemos un montón de datos y pruebas de los diferentes cambios que están sufriendo los océanos", dijo Leinen a Infobae durante una entrevista exclusiva en Buenos Aires.

La investigadora, que dirige la Institución de Oceanografía Scripps, dependiente de la Universidad de California en San Diego, estuvo de visita en Buenos Aires para hablar con referentes locales sobre los océanos y las áreas marinas protegidas. Estuvieron presentes representantes de la Administración Nacional de Parques Nacionales, Prefectura Naval Argentina, Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Centro Nacional Patagónico del Conicet, entre otros.

Durante el encuentro que se realizó hoy lunes en el Palacio Bosch de la Embajada de Estados Unidos, Leinen contó cómo los estudios científicos han brindado información para un mejor manejo de las áreas marinas protegidas, que son zonas de mares u océanos en las que se busca preservar especies en peligro, evitar contaminación, entre otros fines. Algunas incluso pueden tener una parte terrestre.

“Se espera por consenso internacional que para el año 2020,  el 10 % de los océanos forme parte de un área protegida, y para 2030 se llegue al 30%”, contó Leinen a Infobae.

Se buscan diferentes metas con las áreas protegidas: "Algunos países o gobiernos provinciales que declaran como protegida a una área marina tienen la meta de cuidar especies vulnerables. En algunos casos, se ha producido el colapso en la pesca de una especie, y eso hace que se decida la protección. Otros establecen las áreas marinas por cuestiones de seguridad o porque contienen un hábitat único", aclaró.

“En la actualidad, las áreas marinas protegidas ocupan el 6% de los océanos. Por su beneficios para el planeta y para todos los seres vivos, incluyendo a los humanos, deberían ser más”, explicó Leinen.
“En la actualidad, las áreas marinas protegidas ocupan el 6% de los océanos. Por su beneficios para el planeta y para todos los seres vivos, incluyendo a los humanos, deberían ser más”, explicó Leinen.

En los Estados Unidos, existen 1.600 áreas marinas protegidas. Y en la Argentina, con más de 5.000 kilómetros de costa, hay 61 áreas marinas protegidas. Próximamente, el Congreso Nacional trataría el proyecto de crear otras dos áreas marinas más. Se trata de las áreas Yaganes y la ampliación de Namuncurá-Banco de Burdwood. Con su incorporación al Sistema Nacional de Áreas Marinas Protegidas, se aumentaría la superficie marina costera a 155.918 km2. Sería el primer paso para lograr la protección del 10 % de las zonas marinas del país.

La idea del encuentro con Leinen fue intercambiar información y experiencias sobre el modo en que tratan los problemas para cuidar los océanos, incluyendo los residuos plásticos que dañan a la fauna.
La idea del encuentro con Leinen fue intercambiar información y experiencias sobre el modo en que tratan los problemas para cuidar los océanos, incluyendo los residuos plásticos que dañan a la fauna.

"Uno de los mayores impactos del plástico en los océanos recae sobre el plancton", y afecta la cadena alimenticia. Sólo el 14% del plástico que se usa en el mundo se recicla, y gran parte del resto va a parar a los océanos.

De acuerdo con los estudios científicos que se han realizado, "las áreas protegidas en las que no se permiten las capturas comerciales, se aplican las normas, son de gran tamaño, se encuentran aisladas por barreras naturales, y persisten en el tiempo son las más exitosas", subrayó la oceonógrafa Leinen. Como consecuencia de la preservación, está demostrado que empiezan a observarse ejemplares de peces que duplican el tamaño, en comparación cuando las áreas no son protegidas o que la biomasa de tiburones también aumenta.

Para desarrollar la investigación, hoy los científicos están cambiando el modo de abordar las preguntas. "Hace 50 ó 40 años sabíamos un montón, pero no podíamos responder a preguntas específicas del público o de los gobiernos. Hoy sí las podemos responder".

Hay pruebas de que los océanos están siendo amenazados por el cambio climático global, contaminados, y hasta sufren un proceso de acidificación.

Es como consecuencia de la emisión de gases contaminantes, los océanos absorben más dióxido de carbono que antes de la Era Industrial, y eso aumentó en un 25% su acidificación.

Dijo Leinen a Infobae: “Para estudiar e investigar a los océanos, los científicos usan nuevas tecnologías, como satélites, robots, microscopios especiales, y computadoras que permiten identificar tendencias, y advertir los problemas”
Dijo Leinen a Infobae: “Para estudiar e investigar a los océanos, los científicos usan nuevas tecnologías, como satélites, robots, microscopios especiales, y computadoras que permiten identificar tendencias, y advertir los problemas”

"Se está llevando a cabo un cambio en el modo en que investigamos. Antes, seguíamos un proceso de deducción: formulábamos una hipótesis. Luego, salíamos en barcos para tomar muestras y corroborar o descartar. En cambio, hoy el proceso es más inductivo porque tenemos tecnologías que van recopilando datos y luego vamos y podemos identificar tendencias y formular hipótesis" concluyó la experta.


SEGUI LEYENDO