Flávio Bolsonaro acumula apoyos para el balotaje: sumó a Republicanos y Novo para la segunda vuelta contra Lula

Los dos partidos de derecha, neutrales en la primera vuelta, se alinean con el candidato que lidera por menos de dos puntos. Aun con esos apoyos, Bolsonaro no alcanza la mayoría por sí solo y Lula necesita ampliar su base

El candidato presidencial brasileño Flavio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), aplaude cuando llega a una reunión con miembros del Partido Republicano de Brasil para anunciar el apoyo del partido a su campaña, antes de la segunda vuelta de las elecciones, en Brasilia, Brasil, el 7 de octubre de 2026 REUTERS/Diego Herculano
El candidato presidencial brasileño Flavio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), aplaude cuando llega a una reunión con miembros del Partido Republicano de Brasil para anunciar el apoyo del partido a su campaña, antes de la segunda vuelta de las elecciones, en Brasilia, Brasil, el 7 de octubre de 2026 REUTERS/Diego Herculano
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El candidato Flávio Bolsonaro obtuvo este miércoles el respaldo de los partidos Republicanos y Novo para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, prevista para el 25 de octubre. Ambas formaciones de derecha apoyarán al senador frente al presidente y candidato a la reelección, el progresista Luiz Inácio Lula da Silva.

Marcos Pereira, diputado y presidente de Republicanos, justificó la decisión: “El pueblo quiere esperanza de nuevo”. A ese partido pertenece Tarcísio de Freitas, recién reelegido gobernador de São Paulo, el estado con más electores del país y un aliado clave de la familia Bolsonaro.

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Con estos anuncios, Bolsonaro reunió en pocos días a casi todo el Centrão, un bloque de partidos sin identidad ideológica definida que suele decidir las votaciones en el Congreso. También cuenta con el apoyo de los exgobernadores conservadores Ronaldo Caiado (Goiás) y Romeu Zema (Minas Gerais), que quedaron fuera en la primera vuelta con el 2,18% y el 0,27%, respectivamente.

Bolsonaro, senador por Río de Janeiro, de 45 años e hijo del ex presidente Jair Bolsonaro, ganó la primera vuelta del 4 de octubre con el 47,03% de los votos válidos, frente al 45,16% de Lula. Ninguno superó el 50% necesario para evitar el balotaje. El resultado contradijo los sondeos: Datafolha daba el 40% a Lula y el 36% a Bolsonaro diez días antes de la elección.

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El candidato presidencial brasileño Flavio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), abraza a Marcos Pereira, presidente nacional del partido Republicanos de Brasil, durante una reunión con miembros de dicha formación para anunciar el apoyo del partido a su campaña de cara a la segunda vuelta electoral, en Brasilia, Brasil, el 7 de octubre de 2026 REUTERS/Diego Herculano
El candidato presidencial brasileño Flavio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), abraza a Marcos Pereira, presidente nacional del partido Republicanos de Brasil, durante una reunión con miembros de dicha formación para anunciar el apoyo del partido a su campaña de cara a la segunda vuelta electoral, en Brasilia, Brasil, el 7 de octubre de 2026 REUTERS/Diego Herculano

Lula, que aspira a un cuarto mandato no consecutivo, retrocedió respecto de 2022, cuando alcanzó el 48,4%. Tras conocer el escrutinio, reconoció que esperaba ganar en esa instancia. Su campaña enfrenta ahora dificultades para sumar apoyos más allá de la alianza que ya integra su candidatura.

La adhesión de los partidos supone un giro. Republicanos había aprobado la neutralidad en una convención nacional el 4 de agosto con 17 directorios estatales a favor, y autorizó a su ejecutiva a revisar esa postura si había segunda vuelta. Pereira, que defendía el apoyo a Bolsonaro, admitió entonces que había sido derrotado. Un respaldo formal, argumentó, podía dividir al partido y perjudicar a sus candidatos al Congreso en zonas de fuerte influencia de Lula, sobre todo en el Nordeste.

Otras fuerzas del Centrão siguieron una línea parecida. La federación União Progressista, que reúne al Partido Progresista (PP) y a União Brasil, también se declaró neutral en el primer turno. El presidente del PP, el senador Ciro Nogueira, ya había decidido apoyar a Bolsonaro en el balotaje, según una columna de Correio Braziliense del 2 de octubre. La prensa brasileña atribuyó la cautela previa a arreglos regionales y a la duda sobre la viabilidad electoral del senador frente a Lula.

El candidato presidencial brasileño Flavio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), habla durante una reunión con miembros del partido Republicanos de Brasil para anunciar el apoyo de la formación a su campaña, de cara a la segunda vuelta electoral, en Brasilia, Brasil, el 7 de octubre de 2026 REUTERS/Diego Herculano
El candidato presidencial brasileño Flavio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), habla durante una reunión con miembros del partido Republicanos de Brasil para anunciar el apoyo de la formación a su campaña, de cara a la segunda vuelta electoral, en Brasilia, Brasil, el 7 de octubre de 2026 REUTERS/Diego Herculano

Bolsonaro llega a la segunda vuelta con un frente judicial abierto. El juez André Mendonça, del Supremo Tribunal Federal (STF), abrió en julio una investigación contra él por presunta corrupción, lavado de dinero y evasión fiscal, relacionada con sus vínculos con Daniel Vorcaro, exdueño del Banco Master. La entidad fue liquidada en noviembre de 2025 y está en el centro del mayor fraude bancario registrado en Brasil. El expediente se hizo público en septiembre, cuando el presidente del STF, Edson Fachin, ordenó levantar el secreto.

Bolsonaro niega irregularidades y sostiene que solo buscó financiación privada para una película sobre su padre. Zema, que había criticado duramente esa relación en mayo, prometió entonces respaldarlo en un eventual balotaje. Lula, por su parte, mencionó el caso Master al cuestionar la trayectoria de su rival tras la primera vuelta.

La suma de adhesiones tiene un techo visible. Si Bolsonaro retuviera íntegros los votos de Caiado y Zema, alcanzaría el 49,48%, por debajo del 50% necesario. Quedan 5,36 puntos repartidos entre los demás candidatos y una abstención del 21,08%, 33,4 millones de electores que no acudieron a las urnas. Los apoyos partidarios no garantizan por sí solos el traspaso de votos: el balotaje se jugará en esa franja de votos dispersos y electores ausentes.

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