“Los abrazos vacíos”: Silvio Rodríguez opinó sobre la crisis política, económica y social de Cuba

El cantautor publicó en su blog personal una extensa reflexión sobre el momento de aislamiento y desabastecimiento que vive su país, en un análisis geopolítico que comienza con una cita de Lacan

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Silvio Rodriguez
Silvio Rodríguez analizó la crisis cubana con un extenso texto en su blog personal (Foto: Adalberto Roque/AFP)

Silvio Rodríguez ha publicado en su blog “Segunda cita” una profunda reflexión sobre la crisis cubana actual, en la que atribuye la responsabilidad principal al bloqueo estadounidense. Una cita de Jacques Lacan inicia la nota: “El síntoma del amo es precisamente no querer saber nada de lo que sostiene su poder”. El cantautor denuncia que la comunidad internacional limita su apoyo a gestos simbólicos y palabras, sin adoptar acciones concretas que alivien la situación de la isla. “Cuba no solo enfrenta la hostilidad del imperio, sino el abandono silencioso de aquellos que, en teoría, debieran disputar el orden unipolar”, escribe al comienzo de su extenso texto.

En su mensaje, Silvio Rodríguez analiza la situación política, social y económica de Cuba, señalando que la crisis que padece el país se debe a una estrategia deliberada de asfixia económica aplicada durante más de seis décadas. El autor sostiene que, además de la hostilidad de Washington, el aislamiento internacional y la escasez de recursos agravan las dificultades cotidianas en la isla.

El músico destaca que las consecuencias del bloqueo no se limitan a sanciones puntuales, sino que constituyen un mecanismo de desgaste prolongado destinado a debilitar internamente al Estado cubano. Afirma que los apagones, la falta de medicinas y la escasez de alimentos son evidencias concretas de esa presión.

Brasil y Colombia, “simbolismo de bajo costo”

Rodríguez cuestiona la reacción de la comunidad internacional, a la que acusa de practicar una “diplomacia de gestos” sin repercusiones prácticas. Menciona a Rusia y China como ejemplos de países que, aunque se pronuncian contra la hegemonía mundial, optan por la cautela antes que enfrentar abiertamente el cerco impuesto sobre Cuba: dice que ambos países están “atrapados en sus propios conflictos de desgaste”.

Cuba atraviesa una profunda crisis económica, potenciada por corte de energía eléctrica que han llegado a afectar a unos 10 millones de personas (Foto: REUTERS/Norlys Perez)
Cuba atraviesa una profunda crisis económica, potenciada por corte de energía eléctrica que han llegado a afectar a unos 10 millones de personas (Foto: REUTERS/Norlys Perez)

El músico también critica la actitud de gobiernos latinoamericanos como Brasil y Colombia quienes, escribe, sea “quizás, la más paradigmática de la bancarrota contemporánea del progresismo”. Y para eso utiliza la figura de la “diplomacia de los abrazos vacíos”. Detalla que, pese a que sus presidentes expresan respaldo en foros internacionales, no actúan en los hechos. “Lula da Silva y Gustavo Petro, dos líderes que deben su capital político a la narrativa de la transformación social y la soberanía regional, han optado por lo que podríamos llamar una especie de simbolismo de bajo costo con declaraciones de apoyo moral, llamados al diálogo, presencia discursiva en los foros internacionales. Pero mientras las palabras circulan, las condiciones estructurales de asfixia — el bloqueo, las listas de países patrocinadores del terrorismo, las sanciones financieras — permanecen intactas".

Expone que la pérdida del apoyo de Venezuela, debilitada por sanciones y presiones externas, profundiza el aislamiento de la isla. Asimismo, señala que varios países del Caribe y América Latina, quienes han recibido cooperación cubana en salud y educación, priorizan acuerdos con actores dominantes en vez de fortalecer la integración regional. “En relaciones internacionales, es lo que se denomina bandwagoning: la tendencia de los actores débiles a alinearse con el más fuerte cuando perciben que el benefactor histórico está en retirada. Es una lógica cruel pero predecible. Lo que no entienden es que su supervivencia a largo plazo no depende de complacer al Amo, sino de la existencia de un ecosistema regional soberano. Al dar la espalda a Cuba, están contribuyendo a desmantelar el único tejido de solidaridad que podría protegerlos cuando ellos sean los siguientes en la lista. Es la lógica del ‘yo me salvo’ que conduce inevitablemente al ‘todos nos hundimos’. Todo el que elige salvarse a sí mismo termina aislado y luego sometido. Al final, igual le espera la muerte, pero una muerte solitaria, sin la dignidad de haber luchado junto a los demás.

Narrativas sobre la crisis cubana

Al abordar la situación de Cuba, Silvio Rodríguez advierte sobre el uso de la narrativa de “Estado fallido” para justificar el ahogamiento económico y la presión internacional. Rechaza que se culpe a la isla por su incapacidad para superar dificultades que, en realidad, resultan de restricciones externas severas. “La autosuficiencia es un mito”, indica el autor, subrayando que las grandes potencias también dependen de redes e intercambios globales. Argumenta que exigir a Cuba estándares imposibles se convierte en una trampa discursiva, utilizada para presentar las consecuencias del bloqueo como signos de fracaso interno.

En su análisis, Rodríguez afirma que, a pesar de la adversidad, Cuba ha resistido durante 65 años los embates externos y no se ajusta a la definición de un Estado fallido. Sostiene que lo que se etiqueta como debilidad es, en realidad, el resultado de una política de agresión persistente y que la resistencia de la isla sigue desafiando el relato dominante.

La falta de apoyo real de países como Brasil y Colombia es descrita por Silvio Rodríguez como "simbolismo de bajo costo" (Foto: AP/Ariel Ley)
La falta de apoyo real de países como Brasil y Colombia es descrita por Silvio Rodríguez como "simbolismo de bajo costo" (Foto: AP/Ariel Ley)

La encrucijada de Cuba

El cantautor exhorta a gobiernos y movimientos solidarios a superar los límites de la retórica. Reclama la llegada urgente de recursos elementales como petróleo, la apertura de créditos sin condiciones, y el envío de buques y apoyo logístico que permitan sortear las restricciones financieras y energéticas. “No hay más metáforas. Es el petróleo o la asfixia. Son los buques o el bloqueo. Es la acción o la complicidad”, afirma.

Insiste en que la ayuda humanitaria, aunque esencial para atender emergencias, no reemplaza la necesidad de soluciones estructurales. Según Rodríguez, mientras prevalezcan declaraciones y mensajes de apoyo en vez de medidas efectivas, la solidaridad corre el riesgo de convertirse en un paliativo temporal.

Para él, la solución a la crisis cubana requiere la acción real y comprometida de la comunidad internacional. Defiende que el apoyo debe orientarse a sostener la soberanía y la dignidad de la isla, y no presentarse como un acto de caridad. “Cuba interpela: eso es lo insoportable. No que sea un fracaso, sino que sea una pregunta permanente, dirigida a todos los que, en algún momento, creyeron que otro mundo era posible y luego decidieron que era demasiado costoso. Cuba les pregunta: ¿en qué momento exacto decidiste que la normalidad capitalista era preferible a la lucha? ¿En qué momento exacto entregaste el deseo? Esa pregunta es la razón profunda del bloqueo y del abandono".

En su reflexión, Silvio Rodríguez concluye que la responsabilidad de cambiar el destino de Cuba recae en quienes dicen aspirar a un nuevo orden global. La cuestión principal, señala, no es lo que hará Cuba frente al asedio, sino cómo responderán los demás ante la perseverancia del gobierno de la isla.