La Universidad de Washington estimó que Brasil alcanzaría los 125.000 muertos por COVID-19 a inicios de agosto

“Debe seguir el ejemplo de Wuhan, Italia, España y Nueva York para reducir la transmisión del coronavirus”, declaró el responsable de un estudio que alerta sobre una inminente escasez de recursos hospitalarios en el país sudamericano

Familiares durante un entierro masivo de personas que fallecieron por COVID-19, en el cementerio de Parque Taruma en Manaos, Brasil, el 26 de mayo de 2020 (REUTERS/Bruno Kelly)
Familiares durante un entierro masivo de personas que fallecieron por COVID-19, en el cementerio de Parque Taruma en Manaos, Brasil, el 26 de mayo de 2020 (REUTERS/Bruno Kelly)

La cifra de muertos en Brasil podría alcanzar las 125.000 personas para inicios de agosto, indicó un estudio de la Universidad de Washington, entidad cuyas proyecciones respecto del posible avance de la pandemia son tomadas como referencia por la Casa Blanca (la última proyección para Estados Unidos prevé que para agosto habrá más de 143.000 muertes en el país). La estimación refuerza la evidencia que indica que el gigante sudamericano se ha convirtiendo en el nuevo centro de la pandemia.

La proyección del Instituto de Medición y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington (IHME), publicada después de que el número de muertes diarias de Brasil superara el lunes al de Estados Unidos -hecho que se ha repetido el martes- estuvo acompañada de un llamado a imponer estrictas medidas de confinamiento, medida a la cual el presidente Jair Bolsonaro siempre se ha opuesto y por lo que ha sido enfáticamente criticado.

“Brasil debe seguir el ejemplo de Wuhan, China, así como de Italia, España y Nueva York mediante el cumplimiento de medidas para controlar una epidemia de rápido movimiento y reducir la transmisión del coronavirus”, indicó el Dr. Christopher Murray, director del IHME.

Sin esas medidas, el modelo muestra que el número de muertes diarias de Brasil podría seguir aumentando hasta mediados de julio, lo que provocaría un escasez de recursos hospitalarios críticos. Ese escenario ya está teniendo lugar en algunos estados del país. Uno de ellos es Río de Janeiro.

Además de tener la segunda cifra de casos y decesos del país -solo por detrás de San Pabló- la mayoría de los hospitales que aceptan pacientes de COVID-19 se han quedado sin camas en las unidades de cuidados intensivos. Según el secretario de Salud estatal, el pasado jueves había 369 personas infectadas esperando a ser trasladadas a una UCI.

Los sepultureros trabajan durante un entierro masivo de víctimas de COVID-19 en el cementerio de Parque Taruma en Manaos, Brasil, el 26 de mayo de 2020. Foto tomada con un drone (REUTERS/Bruno Kelly)
Los sepultureros trabajan durante un entierro masivo de víctimas de COVID-19 en el cementerio de Parque Taruma en Manaos, Brasil, el 26 de mayo de 2020. Foto tomada con un drone (REUTERS/Bruno Kelly)

Las muertes por coronavirus reportadas el lunes en Brasil fueron más altas que las de Estados Unidos por primera vez, según el Ministerio de Salud. El gigante sudamericano registró 807 fallecimientos frente a 620 decesos en el país norteamericano. El martes, en tanto, la cifra en el país sudamericano fue de 1.039, en comparación con las 691 de Estados Unidos.

La semana pasada, en tanto, Brasil superó a Rusia como el segundo país con más casos confirmados para quedar únicamente detrás de Estados Unidos.

Murray dijo que el pronóstico de IHME captura los efectos de los mandatos de distanciamiento social, las tendencias de movilidad y la capacidad de prueba, por lo que las proyecciones podrían cambiar junto con cambios en las políticas.

La peor recesión anual

Los datos económicos del primer trimestre darán el viernes un indicio del abismo que se abre ante Brasil, donde la crisis sanitaria mundial, agravada por tensiones políticas, amenaza con provocar la peor recesión anual en por lo menos 120 años, coronando una nueva “década perdida”.

Imagen de archivo del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ajustándose la mascarilla a su salida del Palacio de Alvorada en Brasilia, Brasil. 13 mayo 2020. REUTERS/Adriano Machado
Imagen de archivo del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ajustándose la mascarilla a su salida del Palacio de Alvorada en Brasilia, Brasil. 13 mayo 2020. REUTERS/Adriano Machado

Las alarmas se multiplican desde marzo, cuando la pandemia del nuevo coronavirus empezó a hacer sentir sus efectos. La producción industrial se derrumbó un 9,1% respecto a febrero y el sector de servicios 6,9%. La producción de automóviles prácticamente cesó (-99%).

El Instituto Brasileño de Economía de la Fundación Getúlio Vargas (Ibre/FGV) prevé una contracción del Producto Interno Bruto (PIB) de 1% respecto al trimestre anterior y un crecimiento de 0,3% frente al mismo periodo de 2019.

Lo peor vendrá en el segundo trimestre, con una contracción del PIB de 9,6% en comparación con el primero y de 10,4% interanual, según esa proyección.

El gobierno apuesta por una recuperación a partir de junio y su última revisión prevé una caída del PIB de 4,7%, superior a la de 2015 (-3,5%) y 2016 (-3,3%).

El hundimiento, para el mercado, será de casi 6% y podría llegar, según ciertos analistas, a 10%.

Las peores caídas del PIB de Brasil desde inicios del siglo XX -periodo hasta el cual el instituto oficial de estadísticas IBGE remontó sus estimaciones- se produjeron en 1981 (-4,25%) y 1990 (-4,35%), en la llamada “década perdida” de América Latina, dominada por la crisis de la deuda.

Con información de Reuters y AFP

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