Ni papel ni cortinas: por qué cada vez más personas cubren las ventanas con papel de aluminio

Colocar este material sobre superficies transparentes limita el paso de luz y ayuda a rechazar la energía solar

Una mujer de cabello recogido coloca papel de aluminio en varias ventanas. Un rollo de papel, tijeras y cinta adhesiva están sobre una mesa.
Una mujer coloca papel de aluminio en las ventanas de un piso para evitar la entrada de calor. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La práctica de cubrir las ventanas con papel aluminio se ha vuelto una tendencia entre varias familias. El recurso aparece en casas expuestas al sol directo, cuartos sin aire acondicionado y viviendas donde la cuenta de electricidad obliga a buscar una barrera inmediata contra el calor.

La razón no contempla una moda decorativa, el aluminio refleja parte de la radiación solar que llega a los vidrios. Esa cualidad lo transforma en remedio de bajo costo y temporal durante una ola de calor, sin embargo también oscurece el interior, bloquea la vista y puede generar ciertos problemas si se instala sin considerar el tipo de ventana.

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La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias de Estados Unidos incluye los reflectores de ventana hechos con cartón cubierto de aluminio entre las medidas para mantener fresca una vivienda durante el calor extremo.

La recomendación no aconseja cubrir el vidrio de cualquier forma ni sustituir sistemas de ventilación, aislamiento o aire acondicionado. Plantea una defensa provisional cuando el sol pega durante horas sobre una fachada.

El aluminio busca frenar el calor antes de llegar a los cuartos

Una ventana de marco blanco en una pared clara con sus cristales totalmente cubiertos por papel de aluminio arrugado.
Hojas de papel de aluminio cubren los cristales de una ventana residencial (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una ventana que puede recibir: luz visible, radiación infrarroja y energía solar. Parte de esa energía cruza el vidrio, contacta con las paredes, pisos, muebles y telas. Esas superficies absorben el calor y elevan la temperatura dentro de la residencia.

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El papel aluminio no enfría una habitación por sí mismo. No produce aire frío ni elimina la humedad. Su funcionamiento consiste en reflejar una parte de la radiación que llega desde la zona exterior. Su objetivo es disminuir la entrada de calor que proyecta desde los vidrios.

La diferencia importa en departamentos con ventanales orientados al poniente o al sur, según la ubicación geográfica. En esos espacios, el sol de la tarde puede convertir una recámara, una sala o un estudio en el punto con más temperatura de la casa.

El Departamento de Energía de Estados Unidos señala que la mejor forma de sombrear una ventana es desde la parte de afuera, antes de que los rayos alcancen los cristales. Entre las alternativas menciona toldos, pantallas solares, vegetación y elementos de sombra instalados en el exterior.

Esa lógica explica por qué el aluminio tiene más sentido como barrera exterior que como una capa pegada al interior del cristal. El uso del aluminio no equivale a una solución estructural, sino de una respuesta de emergencia o de corto plazo para personas que no pueden colocar persianas, películas de control solar, toldos o ventanas con mejores prestaciones térmicas.

El Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, en un documento difundido por el Departamento de Energía de Estados Unidos, indica al papel aluminio entre las alternativas de sombreado asequible. Lo clasifica como un recurso de uso breve, con un costo estimado de 10 a 20 dólares por ventana en el mercado estadounidense.

El uso del aluminio aumenta por el precio de otras protecciones

Tres paneles de una ventana con marco blanco cubiertos íntegramente con papel de aluminio arrugado.
Tres cristales de una ventana permanecen cubiertos por completo con papel de aluminio fijado en su superficie. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cubrir una ventana con aluminio requiere elementos sencillos: un rollo de cocina, cartón, cinta adhesiva y una superficie que reciba sol directo basta frente al precio de un equipo de aire acondicionado, una persiana exterior o una película especializada, la diferencia es notable.

Su uso crece porque puede instalarse sin ayuda profesional. En viviendas rentadas, los inquilinos suelen tener restricciones para perforar muros, modificar canceles o cambiar cristales. El aluminio se puede retirar sin trabajo de obra, aunque la cinta puede dejar residuos o dañar acabados si se usa de manera agresiva.

La medida toma fuerza cada vez que suben las temperaturas y el aire acondicionado deja de ser una opción. También aparece en edificios antaños con ventanas de un solo vidrio, sellos deteriorados y poca sombra exterior.

En esos casos, el problema no siempre es la falta de un aparato de enfriamiento. Una vivienda puede tener ventilador o aire acondicionado, pero si recibe radiación directa durante horas, el equipo trabaja más tiempo para compensar el calor que entra por el ventanal.

El Departamento de Energía de Estados Unidos explica que las ventanas pueden incrementar las facturas de calefacción y aire acondicionado por la transferencia de calor. Recomienda evaluar el coeficiente de ganancia de calor solar, conocido como SHGC, al elegir ventanas para climas cálidos. Un valor bajo reduce la energía solar que pasa al interior.

Colocar aluminio por dentro puede aumentar el riesgo en ciertos vidrios

Una mujer subida a una escalera coloca papel de aluminio en el cristal de una ventana de un apartamento con vista a la ciudad y la Torre Eiffel.
Colocar de forma incorrecta el papel podría dañar los cristales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La imagen más común muestra el aluminio adherido por dentro de los cristales. Es la opción más sencilla para quien vive en un piso alto o no puede acceder a la fachada. También es la instalación que exige más prevención.

Cuando el material reflectante queda sobre la cara interior, el vidrio recibe el sol antes de que la radiación encuentre la barrera. El calor puede concentrarse entre el cristal y el aluminio, sobre todo si no hay ventilación ni separación entre ambos materiales.

Posicionar el papel aluminio dentro de la ventana, puede ocasionar estrés térmico y elevar el riesgo de daño en el vidrio. El problema puede ser mayor en ventanas de doble o triple panel, donde los cambios desiguales de temperatura afectan la estructura del cristal.

Una opción menos riesgosa consiste en forrar un cartón o una placa ligera con aluminio y colocarla dentro del marco, sin pegarla directamente al cristal. El panel puede retirarse cuando baja la temperatura o cuando la habitación necesita luz.

El aluminio ofrece alivio parcial, pero no sustituye soluciones permanentes

Una ventana de marco negro con tres secciones cuyas superficies de vidrio están totalmente cubiertas con papel de aluminio arrugado.
Varias capas de papel de aluminio arrugado cubren por completo los paneles de cristal de una ventana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El papel aluminio en las ventanas se consolida como una alternativa temporal para quienes buscan reducir la entrada de calor, sin tener que gastar en instalaciones permanentes. Su bajo costo y colocación sencilla explican su uso, aunque no sustituye persianas, películas solares, aislamiento ni aire acondicionado.

También exige cuidado: colocado de forma incorrecta puede dañar algunos cristales y convierte los espacios en cuartos oscuros, sin vista ni ventilación natural. Cubrir el vidrio ayuda, aunque no elimina los riesgos del calor extremo.

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