La Policía ecuatoriana dispersó este viernes con gases lacrimógenos una multitudinaria manifestación de indígenas que se aproximaba a la Asamblea Nacional (Parlamento) en el marco de las protestas que estallaron hace nueve días, a raíz de la eliminación de los subsidios a los combustibles.

Los choques tuvieron lugar a mediodía cuando miles de manifestantes se aproximaron a la colina sobre la que se encuentra el Poder Legislativo, desde varias direcciones y algunos de los manifestantes se subieron a las vallas que resguardan la sede.

Los manifestantes acudieron en su mayoría desarmados, aunque entre ellos había muchos con palos, lanzas y hachas rituales después de que cientos de guerreros de la Amazonía se sumaran hoy a las protestas.

La marcha salió del llamado Parque del Arbolito, situado a unos trescientos metros de la Asamblea, y que ha sido desde el pasado lunes el centro de reuniones de los manifestantes liderados por la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie).

REUTERS/Carlos Garcia Rawlins
REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

En primera fila, algunas mujeres con ramas y banderas de Ecuador en las manos, avanzaban al grito de “Fuera Moreno, fuera”, en referencia al jefe de Estado, Lenín Moreno, a quien exigen que desista de eliminar los subsidios, una decisión que derivó en el alza de los precios de los combustibles.

Ya cerca de la Asamblea, los manifestantes unieron sus voces en un inmenso coro del Himno Nacional y mantuvieron sus manos en alto para que los policías, que custodian la sede del Legislativo, constatasen que llegaban en paz.

Los indígenas coreaban “no más muertes, no más muertes” durante la marcha de protestas contra el alza de los combustibles, en cuyo contexto han fallecido desde el inicio (3 de octubre), entre cuatro y cinco personas, según distintas fuentes.

El Gobierno coincide con la Defensoría del Pueblo en el registro del fallecimiento de una persona por atropellamiento el pasado fin de semana en el sur del país, otra en las protestas del miércoles y dos tras la caída de un puente en Quito a inicios de esta semana.

No obstante, según la Defensoría del Pueblo, una tercera persona falleció al caer del puente en la capital ecuatoriana.

REUTERS/Henry Romero
REUTERS/Henry Romero

En idioma ancestral, los indígenas gritaban en la marcha "aquí estamos" y se acercaban a la Asamblea Nacional, con la intención de ingresar a la sede, como ocurrió ya el pasado lunes, indicó a Efe Edgar Quisao, oriundo de la provincia andina de Tungurahua.

"Este paquetazo que se vaya abajo porque el pueblo está indignado. La clase media para abajo, los más pobres, son los que más sufrimos con todo esto", dijo a Efe José Farinango, un dirigente indígena que representa a la provincia de Pichincha, cuya capital es Quito.

Aseguró que han coordinado con las bases para que no se registren actos de violencia en la protesta y pidieron evitar los gases lacrimógenos, que la Policía sí utilizó para frenar la marcha.

La agencia Efe constató el traslado de dos policías heridos hacia el interior de la Asamblea y que dos personas fueron detenidas en la manifestación.

En medio de la protesta, que dispersó la Policía incluso con agentes a caballo, se apreció a manifestantes que arrojaban piedras hacia los agentes del orden, mientras otros les regresaban los botes de gas lanzados.

La marcha desarrollada en el ingreso al casco colonial de Quito ocurrió en medio de un festivo nacional y con persistentes problemas en el servicio de autobuses de servicio urbano en la capital ecuatoriana.

Ecuador, que cumple este viernes nueve días de protestas, algunas de ellas violentas, está bajo un estado de excepción decretado el 3 de octubre por el jefe de Estado para velar por la seguridad y evitar el caos en el país.

Manifestantes lanzan proyectiles mientras caen las bombas de gas lacrimógeno a sus pies (REUTERS/Carlos Garcia Rawlins)
Manifestantes lanzan proyectiles mientras caen las bombas de gas lacrimógeno a sus pies (REUTERS/Carlos Garcia Rawlins)

Liberaron a ocho policías secuestrados

El movimiento indígena de Ecuador liberó este viernes a los diez agentes de Policía que estaban retenidos en el Ágora de la Casa Cultura en Quito desde la mañana de este jueves, tras el escenificado funeral de uno de sus dirigentes muertos en las protestas.

Así lo confirmó la ministra de Gobierno (Interior), María Paula Romo, en una rueda de prensa, en la que también dijo que se había permitido la salida de los periodistas que se encontraban retenidos en el interior de esa instalación. Fueron entregados ritualmente a representantes del Sistema de Naciones Unidas en Ecuador y de la Defensoría del Pueblo.

“Agradecemos a Conaie (Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador) la entrega pacífica de los policías. Consideramos esto como un gesto de buena voluntad que contribuye a crear condiciones de mayor confianza para prevenir la violencia y buscar salidas concertadas a esta situación”, decía un mensaje por redes difundido por la delegación de la ONU en Ecuador.

Un manifestante lanza proyectiles en Quito (REUTERS/Carlos Garcia Rawlins)
Un manifestante lanza proyectiles en Quito (REUTERS/Carlos Garcia Rawlins)

Correa habló desde Bélgica

Aunque ha reconocido que trabaja a la par del régimen de Venezuela como asesor, el ex mandatario reside en Bélgica para evitar tener que comparecer ante la justicia en los procesos por corrupción que pesan en su contra.

“Cuánta destrucción en dos años y medio. Mi solidaridad con las familias de los fallecidos, los heridos, con todos los detenidos y perseguidos, con las víctimas del vandalismo, con los periodistas, policías y militares agredidos, algunos injustamente humillados”. Con esas palabras, comenzó Rafael Correa un mensaje de casi dos minutos y medio de duración.

“Nunca vamos a estar con la violencia, venga de donde venga. O con cualquier cosa que denigre la dignidad de la persona humana. Como tampoco vamos a aceptar el desprecio a los indígenas”, siguió en la grabación que publicó en su cuenta de Twitter este viernes.

El ex presidente luego pidió que cese la represión y lanzó una crítica a su sucesor, Lenín Moreno: “La fuerza pública tiene ya que aplicar la objeción de conciencia. No puede seguir reprimiendo a sus hermanos protegiendo, no a la patria, sino a un gobierno acabado por su propia traición, mediocridad y entreguismo; y que tendrá que responder por tanta represión. Es Moreno el que rompió la democracia y la ley cuando traicionó el programa de gobierno vencedor en las urnas que hubiera evitado todo lo que estamos pasando”.