Los ataques de los grupos de choque del régimen de Daniel Ortega hacia el clero de Nicaragua han dejado "al desnudo" la "verdadera cara del Gobierno", denunció este lunes el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Adán Aguerri.

"Ahora ha quedado al desnudo cuál es la verdadera cara que ha tomado el Gobierno", declaró a periodistas.

Armados de pistolas, machetes y morteros artesanales, los parapolicías encapuchados golpearon e hirieron este lunes al nuncio Stanislaw Waldemar Sommertag, al cardenal Leopoldo Brenes, y al obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, mientras estos rescataban del asecho de ese grupo a paramédicos en la basílica de Diriamba, ubicada a 40 kilómetros al sur de Managua.

El cardenal Leopoldo Brenes, en el interior de la basílica de San Sebastián (La Prensa, Nicaragua)
El cardenal Leopoldo Brenes, en el interior de la basílica de San Sebastián (La Prensa, Nicaragua)

A juicio de Aguerri, los grupos que apoyan al presidente Ortega no tienen explicación, ya que "no sólo asesinan", sino también agreden a obispos y profanan templos religiosos.

Monseñor Silvio Báez fue uno de los heridos por el ataque de los paramilitares del régimen

"Han perdido la racionalidad, el sentido, están llegando a niveles que difícilmente lo ves en la historia de nuestro país, atacando a gente que está llegando de manera pacífica", insistió.

La escena de agresión a los obispos es una de las más sobresalientes de la crisis que ha dejado al menos 320 muertos en Nicaragua, de acuerdo con las estadísticas de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH).

"Asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven del país", están entre las denuncias divulgadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Periodistas también fueron agredidos
Periodistas también fueron agredidos

Las denuncias de la CIDH, negadas por el régimen sandinista, son apoyadas por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh).

Nicaragua atraviesa una crisis sociopolítica, la más sangrienta desde la década de 1980, con Ortega también como presidente.

Así llegaba el clero a la basílica ubicada en la ciudad de Diriamba, entre golpes e insultos (La Prensa Nicaragua)
Así llegaba el clero a la basílica ubicada en la ciudad de Diriamba, entre golpes e insultos (La Prensa Nicaragua)

Las protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, comenzaron el 18 de abril pasado, por unas fallidas reformas de la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción.

Con información de EFE

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