(REUTERS/Ueslei Marcelino)
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El presidente Michel Temer cedió ante los camioneros, en huelga hace una semana en Brasil, y anunció este domingo una reducción del precio del diésel del orden de 46 centavos por litro, ajuste que será congelado por 60 días.

En un pronunciamiento especial en televisión, Temer anunció otras cuatro medidas solicitadas por los camioneros, que mantienen paralizaciones en todo el territorio nacional impactando a los sectores de transporte, salud, educación y alimentos desde el pasado lunes.

El jueves pasado, el mandatario había ordenado a las fuerzas armadas poner fin al movimiento, pero las intervenciones para abastecer gasolineras y aeropuertos tuvieron un efecto limitado.

La semana pasada Michel Temer ordenó a los militares despejar las carreteras bloqueadas (REUTERS/Ueslei Marcelino)
La semana pasada Michel Temer ordenó a los militares despejar las carreteras bloqueadas (REUTERS/Ueslei Marcelino)

El promedio nacional del precio del diésel según la Agencia Nacional de Petróleo osciló de 3,356 reales en enero de este año a 3,595 reales el 19 de mayo, antes de la huelga. Alcanzó un pico de 3,788 reales el 26 de mayo, en el sexto día de paralización, según datos difundidos por el portal G1.

El presidente anunció igualmente la suspensión del cobro de peajes a los ejes de los camiones vacíos en las carreteras federales, estatales y municipales y una tabla mínima de precios de fletes.

En su intervención de casi ocho minutos, Temer informó que recibió reportes preocupantes sobre el impacto de la huelga en la producción agropecuaria, con el riesgo de muerte de millones de animales por falta de raciones.

"Hicimos nuestra parte para atenuar problemas y sufrimientos. Las medidas que acabo de anunciar atienden las reivindicaciones que nos fueron presentadas", dijo el presidente.

Más temprano, grupos de camioneros insinuaron que habrían aceptado esos términos a última hora del sábado en una reunión con el gobierno local en São Paulo, sede de algunas de las mayores protestas.

Como un gesto de buena voluntad, los camiones comenzaron el domingo a abandonar los bloqueos en la carretera federal Regis Bittencourt, el principal corredor que une las regiones del sureste y el sur de Brasil.

Un momento de las protestas en Curitiba (REUTERS/Rodolfo Buhrer)
Un momento de las protestas en Curitiba (REUTERS/Rodolfo Buhrer)

Los medios locales informaron el domingo por la mañana que el combustible estaba empezando a llegar a las estaciones de servicio en algunas de las principales ciudades del país.

Pero todavía había varios bloqueos en las carreteras principales de la nación, que dañaban el flujo de suministros básicos y obstaculizaban servicios básicos, como la recolección de basura.

Los trabajadores petroleros, que dicen que apoyaron las protestas y se oponen a la política de precios de Petrobras que sigue de cerca el mercado petrolero internacional, anunciaron una huelga en refinerías para el miércoles.

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